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Fue el primero en entregarse, le dispararon y murió desangrado: el caso de Carlos Núñez

Fue condenado un suboficial y la fiscalía presentó la acusación contra un comisario y un agente por el asesinato

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05 de agosto de 2020 a las 09:24

El preso que fue asesinado durante un motín en el Penal de Libertad en octubre de 2018 fue el primero en entregarse a las autoridades. El jefe del operativo les ordenó a quienes estuvieron dispuestos a rendirse que "se acercaran de a uno, sin los colchones y con los brazos en alto".

Carlos Alberto Núñez Santos se acercó, le pidieron que se tirara al piso y cuando se estaba arrodillando un guardia le disparó y murió desangrado, sin que recibiera asistencia.

Por este caso, la Justicia condenó a un suboficial del Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), que supo desde un primer momento que la víctima se estaba desangrando luego de sufrir el disparo y no hizo nada para asistirlo, de acuerdo a la indagatoria de la fiscalía de Libertad.

Además, la fiscal Sonia Pritsch presentó este lunes la acusación contra otros dos implicados en el caso: un comisario que era jefe de servicio de la cárcel y un agente que participó del operativo.

Según la acusación que presentó la fiscal, cuando Núñez recibió el disparo se retorcía y gritaba que le habían tirado balas de verdad, según los testimonios de sus compañeros. Algunos intentaron acercarse para ayudarlo pero fueron repelidos por la guardia mediante disparos.

Los funcionarios policiales que intervinieron en los incidentes declararon que no recordaban haber visto ningún interno caído ni herido. Dijeron, además, que desconocían si se había trasladado a un preso a los calabozos de la planta baja del edificio, y que se enteraron de la muerte de Núñez porque la médica de la cárcel les informó.

Sin embargo, la fiscalía acota que en las filmaciones de un funcionario de la Compañía Especial de Operaciones Penitenciarias (CEOP) se ve cuando el suboficial condenado vio a Núñez tirado en el piso contra la reja contigua al lugar donde estaba la guardia carcelaria. Además, se dio cuenta de que estaba herido y se desangraba, y se lo comunicó al jefe del operativo, quien tampoco lo ayudó.

Núñez "se retorcía en señal de dolor y se revolcaba sobre sí mismo en la planchada", según informó la fiscalía.

Luego de permanecer varios minutos gravemente herido, desangrándose y sin ofrecer resistencia, tendido en el suelo, el comisario le ordenó al suboficial que lo retirara, y junto a otro efectivo lo llevaron a la enfermería. Núñez "es arrastrado y pisoteado por los funcionarios policiales" mientras le decían "caminá, muchacho".

La fiscalía añade que "no advierte el motivo por el cual no fue retirado inmediatamente de la planchada, por qué no fue llevado con premura al Centro Médico para ser asistido y en su lugar lo trasladaron y depositaron por espacio de más de dos horas en un calabozo de la planta baja del centro penitenciario".

Por otra parte, de la investigación surge que los funcionarios policiales no habrían corrido peligro si hubieran retirado a Núñez de forma inmediata, ya que el resto de los reclusos estaban "desde la mitad de la planchada hacia atrás, o sea a una distancia mayor a 40 metros del lugar donde había caído el interno y estaba apostada la guardia".

Además, todos los funcionarios policiales escucharon los pedidos de ayuda de Núñez, porque la revuelta había terminado y la guardia estaba en el hall de la planta baja del celdario, según se visualiza en las filmaciones. 

El resto de los presos se entregaron de a uno y con los brazos en alto, fueron trasladados a la planta baja y permanecieron media hora en la escalera "con escasa vestimenta", para luego ser trasladados al Servicio de Atención Integral a Personas Privadas de Libertad de ASSE.

Los compañeros de Núñez solicitaron que él fuera el primero en recibir asistencia médica, pero fue el último. 

Los involucrados

El suboficial condenado fue penado con cinco meses de prisión domiciliaria y otros 15 que cumplirá en régimen de libertad vigilada por abuso de autoridad y omisión de asistencia.

En tanto, el comisario jefe de servicio fue acusado por la fiscal como coautor de un homicidio a título de dolo eventual, en la modalidad de comisión por omisión, y de un delito de abuso de autoridad contra las personas privadas de libertad, además de omisión de asistencia. Pritsch solicitó a la Justicia que este hombre cumpla una pena de ocho años de cárcel.

El exjerarca fue quien entonces dio una versión falsa al que en ese momento era el director del sistema carcelario, Gonzalo Larrosa, hoy a cargo del Centro de Comando Unificado de la Policía Nacional. El acusado dijo a su superior que Núñez había muerto apuñalado por otro interno.

Respecto al otro responsable en el caso, el agente policial, la fiscal lo acusó también de un delito de abuso de autoridad con omisión de asistencia, y pidió una pena de 23 meses de prisión efectiva.

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