Eran las 11 de la noche del martes y hacía una hora que los dirigentes de la Vertiente Artiguista, Eduardo Brenta y Marcelo “perro” Melo, se habían sentado alrededor de una mesa del salón de fiestas ubicado en Kibón a negociar cuestiones electorales con Gustavo Leal, dirigente de Compromiso Frenteamplista, el grupo liderado por Raúl Sendic. Brenta ya se había quitado su saco y Melo tenía su camisa por fuera del pantalón, cuando a 40 metros de esa mesa ubicada en un rincón del salón irrumpió el grito de un dirigente comunista que había concurrido a la cena organizada esa noche por la Lista 711.
Grupo de los 8 adelanta la búsqueda de un acuerdo
Apuraron el trámite de las negociaciones para cerrarlas antes de las internas