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Herramientas útiles para filtrar el ruido en las redes sociales

Miles de tweets, cientos de actualizaciones en Facebook, amigos, medios, empresas… Filtros al rescate: servicios que nos permiten separar la paja del trigo en el enorme bla bla que invade las redes

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29 de mayo de 2012 a las 00:00

¿Cuántos amigos tenés en Facebook? ¿A cuántas cuentas seguís en Twitter? Cualquier persona que use redes sociales incluso en un nivel “tranquilo”, tiene hoy relación con un mínimo de 200 personas y cuentas, y un máximo de…miles. La pregunta que sigue parece obvia: ¿es posible estar al tanto de lo que publican esas personas y de lo que informan los medios, organizaciones y empresas a las que seguimos? (otra posible pregunta es si vale la pena hacerlo, pero eso es ya otra historia para un blog sobre filosofía).

El bombardeo de información ya está instalado en las redes sociales. O más bien, está sobre todo instalado en ellas. Pero mientras que los miles de tweets y posts comenzaban a llenar nuestros muros y líneas de tiempo, ya se estaban desarrollando herramientas que permiten filtrar lo valioso de lo inútil, lo anecdótico de lo interesante, y lo superficial de lo profundo.

Se les llaman servicios de “curaduría”, un término que proviene sobre todo del mundo del arte, donde el curador se encarga de seleccionar las obras para, por ejemplo, integrar una exposición. El término proviene del latín; los curatores eran oficiales públicos de la antigua Roma que se encargaban de tareas tan diversas como la administración de un palacio, la contaduría, la superintendencia de edificios públicos o la tutela designada por un juez.

Los “curadores” modernos son en realidad motores que, utilizando ciertos algoritmos, filtran aquellos contenidos que mejor se adaptan a los gustos, intereses y temas favoritos de quien decide utilizarlos. Para sorpresa de muchos –la mía, en particular- funcionan muy bien, la mayoría de las veces. No intente entender eso del algoritmo; es claro que para cualquier ser humano sin conocimientos matemáticos avanzados, el algoritmo que impulsa a Google en sus búsquedas es un misterio casi esotérico que al final se acepta casi casi como una verdad revelada: Google encontrará lo que usted busca y lo hará casi siempre en la primera hoja de resultados que le presente. Del mismo modo, pero a escala menor, debe aceptarse como una verdad casi revelada que servicios tales como Paper.li, News.me, Curate.me, Twylah, Feedera y hasta la versión local Sifter, le acercarán hasta su mail los mejores tweets y posts de Facebook que seguramente le interesaría leer si pudiera estar todo el día atento a lo que postean sus “amigos”.

Paper.li fue uno de los primeros servicios en encarar la “curaduría” de contenido en redes sociales y lo hace no solamente bien sino en una forma atractiva. Luego de que un usuario se registra y permite que el sistema se conecte con sus cuentas de Twitter y Facebook, genera una especie de periódico a medida que todos los días llega por mail.

Twylah (un servicio que está en Beta y al que se accede por invitación, así que a veces hay que esperar un poco a que llegue, luego de registrarse) es también algo así como un periódico a medida construido por uno mismo, en base a los intereses que el sistema sabe que el usuario tiene luego de analizar sus tweets por ejemplo. En mi caso rápidamente me sugirió “redes sociales”, “periodismo”, “multimedia”, “blog”. Pero a diferencia de Paper.li, Twylah crea un diario con tus propios tweets y con los de aquellos a quienes sigues; puede ser una buena herramienta para promocionar el Twitter de un medio, empresa u organización, por ejemplo. Pueden ver el mío aquí.

Entre todas estas herramientas hay una desarrollada recientemente por uruguayos; Sifter toma los intereses del usuario que se registra (el servicio es gratuito), los filtra y devuelve un listado que suele ser muy preciso en la puntería temática, basado en los links que compartieron nuestros contactos en las redes sociales que usamos. Si el usuario lo desea, envía un mail diario con ese resumen.
Creo que ya quedó clara la utilidad de utilizar ciertos filtros para aprovechar mejor los datos interesantes que pueden quedar escondidos en la maraña de memes, bobadas y gatos bailarines que proliferan en Internet. Ahora hay que decidir qué servicios se adaptan mejor a sus necesidades; si se usan todos seguramente tendrán que recurrir a un filtrador de filtradores, porque ¿quién tiene tiempo para leer tantos resúmenes?

Y ahora los dejo: Sifter me acaba de recomendar que lea un artículo de El País que no había detectado en las redes y al que por supuesto tampoco llegué desde la portada de ese período online: una entrevista al director del New Yorker en la que analiza el periodismo de ahora y del futuro. Y sus filtros.

*Si están interesados en profundizar más en el complejo mundo de los filtros (un derivado de la casi infinita oferta de información en Twitter), les recomiendo esta charla de TED que dio Eli Parisier, autor del libro “The Filter Bubble”.

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