22 de junio de 2014 18:53 hs

El Cebolla Rodríguez no puede con ese niño que aún conserva adentro. Se lo ve con una cañita rumbo al fondo de la concentración del JN Resort. El mismo camino toma Edi Cavani, otro fanático de la pesca. No importa si hay pique. Es una excusa para charlar un rato.

Otros prefieren estar en la sala principal. Ahí donde José María Giménez parece ser el rey del pool porque se lo ve seguido con el taco en la mano. Las horas de grupo pasan con total normalidad en la concentración de Uruguay.

Entonces, mientras algunos optan por jugar al truco, otros como Luis Suárez pidió dos cajas de auriculares para despuntar el vicio de la música.

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Pero en lo que pocos fallan es en la rueda de mate. Ahí son varios los materos. Por algo trajeron 140 kilos de yerba. Y en esta historia, como buenos uruguayos se habilita el libro de quejas por quienes lavan el mate y los que saben cebar mejor.

Dicen que a Palito Pereira y al Pelado Cáceres no los dejan tocar los mates porque lo lavan enseguida. La tarea de cebar está destinada a los especialistas Diego Godín y Diego Lugano.
El capitán es el que más madruga del grupo mientras que al Tata González poco menos que hay que tirarle agua para que se levante.

En un grupo joven la tecnología es tema de la comidilla diaria. En la era de las comunicaciones es normal que todos tengan lo suyo.

“Los fanáticos de los celulares son el Cebollita y Luis Suárez. Pero tenemos la otra versión, el Tata González, que es lo opuesto, la versión más lejana de celular”, comentó un integrante del grupo a El Observador.

Al Matador Cavani le reconocen su buen gusto a la hora de la ropa. Dicen que es fanático de las pilchas, aunque acá no tuvo mucha oportunidad de mostrarse porque fueron del hotel a la cancha y de la cancha al hotel.

Los más jóvenes son los que llevan más accesorios. Josema Giménez y Abel Hernández no solo llaman la atención por sus cortes de pelo sino también por sus caravanas. Josema comparte la habitación con Jorge Fucile. El Maestro toma en cuenta esos temas. Los nuevos generalmente van con hombres de experiencia. El marcador lateral reveló lo que le dijo al joven jugador de Atlético de Madrid previo a su debut en el Mundial.

“Le tiré el pique de mi forma de pensar que muchos de mis compañeros en el plantel no la comparten y es que soy más tranquilo, disfruto de otra manera. Si tengo que jugar la final del mundo la tomo del mismo modo y la disfruto igual que un partido normal. Eso le dije, que disfrute”.

En ese sentido el grupo conoce el manejo con los más jóvenes. Ya le pasó a Sebastián Coates cuando le tocó debutar y no lo olvida más: “Me vinieron a hablar, me dijeron que me tenían confianza que me respaldaban. Y eso te ayuda. No es lo mismo escuchar el himno en la sub 20 que acá. Se te eriza la piel”.

La música en el plantel es un tema importante. Los jugadores van, en su inmensa mayoría, a los entrenamientos con el mate armado y con el equipo de música que no puede faltar.

Palito Pereira heredó el lugar del Loco Abreu y anda con un equipo para arriba y para abajo.

El sábado, luego del último movimiento abierto, bajó del ómnibus y sorprendió a propios y extraños al estar escuchando música brasileña. El plantel en ese sentido va buscando ritmos.
Así como en Sudáfrica llegaban a los partidos con el himno nacional, un buen día pasaron a un tema de un africano en las eliminatorias. Y ahora se pudo escuchar la música local.

El paso de los años no es determinante para que se cambien algunas costumbres. Muchos quemaron al Monito Pereira por tener una de las habitaciones más desordenada, mientras que la de Diego Forlán “es un billar”. El Mundial permite espacio para compartir largas horas de charla. Ahí surgen las afinidades y las bromas.

Los dirigentes también fueron sorprendidos por la convivencia del plantel cuando los hicieron partícipes de un video motivador que armó el capitán Diego Lugano previo al partido contra Inglaterra. “Nos llamaron a todos, pero cuando digo a todos me refiero a todas las personas de la delegación, para mostrar el video.

Era una película de Al Pacino con imágenes de ellos en distintas situaciones. Fue emocionante”, dijo un integrante del Ejecutivo a El Observador.

Uruguay se juega el martes la clasificación a la segunda ronda del Mundial. Atrás quedan las horas de compartir la concentración en Sete Lagoas. Horas plagadas de historias de amigos e incluso familiares. Son tantos los años, son tantas las charlas, las horas de felicidad y de amargura que se viven que terminan forjando una amistad.

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