6 de diciembre de 2015 5:00 hs

Para el excanciller de la República, que también se desempeñó como secretario general iberoamericano de las Naciones Unidas (entre una lista extensa de cargos), Enrique Iglesias, es fundamental que Uruguay se aboque a la tarea de repensar su integración internacional. Una flexibilización de la integración, añadió, es uno de los "temas importantes" en los que hay que trabajar. "Que el Mercosur no nos ha servido es verdad", sostuvo, pero aclaró que la solución no sería salir de él, sino "reformarlo", apostando a una "modernización" del bloque.

Iglesias sobrevoló diferentes fenómenos a nivel global, regional y local el viernes, durante su presentación en un almuerzo organizado por la Cámara de Comercio Uruguayo-Británica en la residencia del embajador británico, ante la mirada de empresarios y políticos.

En relación a Uruguay, el que fuera el primer presidente del Banco Central (BCU) dijo que el país debe manejar los procesos inflacionarios "con una mayor capacidad de encontrar balances que permitan apelar a la moderación, pero sin entrar en situaciones de grandes riesgos en materia de pérdidas de posiciones".

A su criterio, en escenarios de inflación alta (esta semana se conoció el dato de noviembre, llegó a 9,46% en el año móvil) los gobiernos deben "explicar" por qué deben tomar determinadas decisiones y "por qué no se puede tener todo: más inversiones, más sueldo, más jubilación", enumeró.

También apuntó que Uruguay debe "abordar sus reformas pendientes", entre las que mencionó la educativa y la concerniente al aumento de la productividad.

Asimismo, mencionó que la "revolución" a nivel mundial pasa por la innovación y la tecnología.

"La gran alternativa del futuro de nuestro país está en la innovación", indicó. Como buen ejemplo de esto señaló lo que ha sucedido en el agro uruguayo en los últimos años, a lo que calificó como "impactante".

Por último, hizo énfasis en la calidad de las políticas llevadas adelante por el Estado. "Creo que se puede hacer más con lo mismo en materia del gasto público", disparó. De todas maneras, destacó a algunos "bolsones de modernidad" dentro de la administración, como el BCU o la Dirección General Impositiva (DGI).

Mundo de inestabilidad

Iglesias también dedicó parte de su intervención a hacer un análisis del contexto global. Se trata, dijo, de un "mundo de inestabilidad", y arriesgó que "va a demorar un buen rato en "estabilizarse".

Mencionó diferentes elementos: "La transferencia de poder económico más grande en la historia de la humanidad del Occidente a Oriente"; una nueva estructura a nivel del comercio mundial, unido a un proceso de fragmentación del mismo; la industria financiera, que constituye una "inmensa estructura sin control"; y factores geopolíticos que inciden a su vez sobre factores económicos que hacen que prever qué va a pasar en el corto plazo se ha vuelto más desafiante.

"Hoy anticipar algo a tres años es una aventura", reconoció Iglesias.

Todos estos factores impactan sobre América Latina, por ejemplo, el fin del ciclo de las materias primas. Esto pegó especialmente en Sudamérica, proveedor de "las tres cosas que los chinos necesitan": alimentos, energéticos y metales.

Pidió, además, que la región continué "unida" y no ceda ante el avance de la fragmentación.

Hizo mención también a que la bonanza de los últimos años (la que, dijo, "ni siquiera fue una década, fue un quinquenio") permitió un gasto social fuerte en los países latinoamericanos. Eso hizo posible transferir recursos y generar clases medidas, agregó.

"¿Podrán los países de América Latina mantener ese apoyo fiscal? Hay mucha preocupación, porque esas clases medias vulnerables, ¿se podrán mantener o no?",se preguntó. En caso contrario, se corre el riesgo de que se desaten "conflictos sociales".

Uruguay, de todas maneras, sortearía este problema, dado que sus clases medias son fruto del aumento de los salarios y del empleo y no de trasferencias directas del Estado como en el caso de Brasil, explicó.

Aspectos positivos frente al pasado

Pese a que dibujó un escenario con desafíos para los países de la región, Enrique Iglesias también repasó algunos de sus aspectos positivos, sobre todo si se toman como referencia "crisis pasadas" donde esos elementos flaqueaban. La flexibilidad cambiaria – dijo– es un "gran instrumento" de América Latina en general y de Uruguay en particular. Por otro lado, apuntó a las reservas. "América Latina sigue teniendo algo así como US$ 750.000 millones en reservas, lo cual, como dice Cervantes, es mejor tener que no tener", señaló. Finalmente, hizo alusión a la "solidez" de la banca en los países latinoamericanos como otro de los elementos diferenciales respecto a épocas anteriores.

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