21 de junio de 2013 20:17 hs

Hemlock Grove destaca en el panorama de la televisión actual por encima de sus credenciales artísticas. Primero que nada, gracias a su formato de producción. Esta serie es financiada por la cadena Netflix como parte de su oferta exclusiva de productos y ha resultado ser su mayor éxito en materia de clientes, por encima incluso de la aplaudida por la crítica House of Cards o la serie de humor de culto Arrested Development (además sin contar con grandes estrellas como estas), tanto así que inmediatamente terminada su primera temporada ya confirmaba una segunda.

Su segundo destaque se debe a su extraña amalgama de género adolescente con horror, que a primera vista la apareja con producciones como Crepúsculo o la televisiva The Vampire Diaries, pero dado el uso del gore y el clima gótico atípico se le debe reconocer un estilo personal más allá de las comparaciones apresuradas.

La historia se ambienta en el pueblo del título ubicado en Pennsylvania, una pequeña comunidad muy tranquila a primera vista. Evidentemente las cosas no son tan sencillas y un horrible crimen no tardará en ocurrir –una adolescente es masacrada de manera espantosamente sangrienta– lo que disparará la consabida investigación policial.El responsable de ese crimen se encuentra, aparentemente, en una de las dos familias que se enfrentan en la serie. Por un lado están los Godfrey: liderados por su siniestra matriarca Olivia (la siempre hermosa Famke Janssen) son algo así como la familia más rica del lugar. El resto del árbol genealógico se compone por sus hijos Roman (Bill Skarsgard) y Shelley (Amazon Eve), el primero un joven extremadamente agraciado, la segunda un pichón de Frankenstein, el tío Norman (Dougray Scott), su mujer y su hija.

Más noticias
Enfrente de estos están los Rumancek, una familia de origen gitano que llega para instalarse donde un pariente ha fallecido en circunstancias no del todo claras, quienes son simplemente dos: la madre Lynda (Lili Taylor) y el hijo Peter (Landon Liboiron). El problema es que ambas familias se componen por hombres lobo.

Caminar por el filo de la navaja que implica llevar adelante una historia de horror mezclada con romances adolescentes es de alto riesgo. De hecho, la comparación a primera vista con los productos de consumo masivo mencionados antes es inevitable, pero la propia serie se hace cargo de esto en varias escenas.

Es la mano de su productor Eli Roth lo que da la confianza de que estamos frente a algo diferente. Roth, quien iniciara su carrera como protegido de Quentin Tarantino, se destacó prontamente como director de películas de terror extremo, en especial por la saga Hostel que consagró al desagradable subgénero del torture porn (es decir, películas donde lo máximo que puede ocurrir es la detallada descripción de la tortura física en las víctimas-personajes) en la industria. En Hemlock Grove, las cosas no van tan lejos, pero convengamos que los ataques de los hombres lobo son todo lo sangrientos que cabría esperar.

El propio Roth ha reconocido que esta serie es un éxito posible sólo en las condiciones que propone la cadena (dónde el rating no cuenta, ya que es un servicio por suscripción). “Ha tenido una respuesta fenomenal” contó Roth “los clientes de Netflix han amado su combinación de monstruos sexys, misterio y dramas familiares de telenovela. En esta segunda temporada asustaremos desde donde menos se lo esperan”.

Lo cierto es, más allá de las palabras de Roth, que Hemlock Grove viene a engrosar las filas de las producciones de TV de horror, que de la mano de las autoconclusivas American Horror Story, la estupenda Hannibal o la extensa Sobrenatural, muestran que es un género al que la pantalla chica ama profundamente.

EO Clips

Te Puede Interesar

Más noticias de Argentina

Más noticias de España

Más noticias de Estados Unidos