A diferencia de la mayoría de las grandes ciudades latinoamericanas, en Montevideo el transporte público está lejos de ser el medio más usado y es un 39% la población que recurre a los vehículos privados para desplazarse en la capital. Esa elección podría tener su fundamento en una de las mayores críticas al ómnibus, el tiempo de viaje.
Es que mientras yendo a trabajar en auto se demora un promedio de 21 minutos, si el viaje es en el transporte urbano se deben sumar 15 minutos más. Así, viajar en ómnibus supone perder 30 minutos más en el día o unas 10 horas más en el mes, solo para ir y volver de la oficina.
Esa realidad se repite en las demás ciudades de América Latina, y según el informe Crecimiento urbano y acceso a oportunidades: un desafío para América Latina del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), "las personas que se desplazan en transporte público tienden a pasar más tiempo viajando". De todas formas, tanto en Montevideo como en Buenos Aires, quienes viajan en automóvil suelen recorrer distancias más largas.
En promedio, teniendo en cuenta a las 11 ciudades estudiadas, ir al trabajo en el transporte público toma unos 50 minutos mientras que en automóvil son 31 y 16 si se va a pie o en bicicleta. Para el caso de Montevideo, toma 21 minutos en auto, unos 36 en ómnibus y 15 a pie, sin tener en cuenta el retorno.
Montevideo es además una de las ciudades donde el transporte público está peor evaluado.
El reporte, presentado el pasado 4 de octubre, detalla que para un 27,2% de los usuarios el servicio de ómnibus es insatisfactorio, lo que coloca a la capital uruguaya como la cuarta peor evaluada en América Latina, superada solo por Lima (29,9%), Panamá (34,4%) y Bogotá (38,2%).
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La baja frecuencia del servicio, el prolongado tiempo de viaje y la escasa seguridad son las principales fallas también del transporte público registradas en la mayoría de las ciudades. A esto se le suma la tarifa y el confort en el vehículo. En este último caso, el reporte señala uno de los puntos que diferencia el servicio latinoamericano del europeo y es la antigüedad del vehículo. Con 5,13 años de antigüedad promedio, los ómnibus estándar duplican en años a las flotas europeas y son superiores también a las de las ciudades de América del Norte.
La posibilidad de aumentar los tiempos de viaje es una de las críticas que ha recibido el proyecto de reforma de 18 de Julio impulsado por la Intendencia de Montevideo y que pretende eliminar de esa avenida la circulación de los vehículos particulares a la vez que se da espacio a las líneas de ómnibus articulados, a peatones y ciclistas.
Asimismo, Montevideo es la ciudad en la que los habitantes manifiestan estar más en contra de aplicar medidas restrictivas al uso de los automóviles. Según el informe, un 60% de la población está en contra de cobrar una tarifa por circular en horas pico, mientras que poco más del 50% se opone a restringir el tránsito durante esas horas.
Aunque es uno de los reclamos que se realiza a la comuna, según el informe el tráfico no sería en tanto un problema para la capital; o al menos uno menor que en otras ciudades latinoamericanas. Mientras que en Montevideo al tiempo de viaje debe sumarse unos 8 minutos en promedio debido a las demoras en el tránsito, en ciudades como Bogotá y Ciudad de Panamá se suman entre 21 minutos y 24 minutos en cada trayecto.