Millares de jóvenes católicos de todas partes de Suiza se congregaron el sábado en la capital para dar la bienvenida al Papa Juan Pablo II, en tanto varios centenares de jóvenes realizaron una demostración de protesta.
Parecía estimulado por los aplausos y los gritos de bienvenida. Se negó a aceptar la ayuda de un funcionario del Vaticano cuando arrastraba su voz durante un discurso, y fue ovacionado cuando continuó tras hacer una pausa de alrededor de un minuto.
Recordó que cuando era joven compartió las preocupaciones de su generación, que pasó una época especialmente difícil en la Segunda Guerra Mundial y con la era comunista.
"Es maravilloso ser capaz de ofrecerse hasta el final por la causa del reino del señor", indicó describiendo su testimonio tras casi 60 años de sacerdocio.
Unos 100 jóvenes eran de Polonia, donde nación el Papa, y muchos de ellos hacían flamear la bandera roja y blanca de su país.
El grupo denunció los puntos de vista "fundamentalistas" del Papa en relación al SIDA y a la homosexualidad y lo que calificó de "machismo" de la iglesia católica.
Con anterioridad, al llegar a la base aérea de Payerne, cerca de Berna, el Papa expresó, "Querida gente de Suiza, permítanme tocar los corazones de cada uno de ustedes, entrar en sus casas y en los diferentes lugares que viven".
"A todos les quisiera volver a proponer el anuncio evangélico de Cristo Salvador, ofreciéndole a cada uno de ustedes la esperanza de su paz. Dios bendiga a Suiza", expresó Juan Pablo II.
La tercer visita del Papa a Suiza, uno de los centros históricos del protestantismo, generó algunas quejas en sectores del calvinismo que indicaron que aún existen tensiones entre los protestantes suizos y los católicos después de cinco siglos.
El pontífice, de 84 años, sufre del mal de Parkinson y de dolencias en la cadera y en sus rodillas. Ya no permanece parado frente al público durante mucho tiempo y celebra misa sentado en una silla especial. Además, sus textos son cortos porque tiene dificultad para hablar.
La visita del Papa a Suiza constituye su primer viaje al extranjero desde que en septiembre permaneció cuatro días en Eslovaquia. El programa de actividades ha sido reducido si se lo compara con sus 102 peregrinajes anteriores desde que ascendió al trono de Pedro en 1978.
(AP)