Según los autores, Júpiter es una enorme bola de gas giratoria y los cambios en su campo gravitatorio son el principal indicio de que su densidad interna varía. De ahí la importancia de medirlo con precisión. Los nuevos datos señalan una ligera pero importante asimetría entre el campo gravitatorio de sus hemisferios norte y sur. En un planeta gaseoso, esta irregularidad solo puede ser posible debido a los flujos de aire que recorren su superficie y que también son asimétricos entre ambos puntos del planeta.
"La atmósfera de Júpiter es enorme y se extiende mucho más profundamente de lo que esperábamos", explicó a Sinc Yohai Kaspi, autor de uno de los cuatro estudios e investigador del Weizmann Institute of Science en Rehovot (Israel). "Una profundidad de 3000 kilómetros contiene aproximadamente el 1% de la masa de Júpiter. En nuestro caso, la atmósfera terrestre es menos de una millonésima parte de la masa de la Tierra", añadió.
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"Cuanto más profundos son los flujos, más masa contienen, y por lo tanto tienen un efecto más fuerte en el campo gravitatorio –continuó el experto–. De esta manera, el valor de la gravedad en los momentos que presenta algún tipo de irregularidad, nos permitió determinar a qué profundidad se encontraban estas corrientes de aire".
Gracias a las mediciones de gravitatorias de Juno se ha podido conocer mucho mejor la profundidad, extensión y estructura de las bandas de Júpiter, que hace más de 400 años ya observó Galileo. Según Kaspi, es como pasar de una imagen 2D a otra 3D.
Cómo medir la gravedad en el espacio
Por su parte, Luciano Iess, autor de otro de los estudios e investigador del departamento de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial de la Universidad de la Sapienza en Roma (Italia), comentó: "Para medir la gravedad de Júpiter se necesita analizar cómo una masa –Juno en nuestro caso– cae en el campo gravitatorio del planeta con respecto a otro punto en el espacio". Todos los cuerpos en un mismo campo gravitatorio caen con la misma aceleración, pero no hay ningún instrumento capaz de medir la gravedad a bordo de una nave espacial.
"Finalmente, hemos conseguido cauntificar la velocidad de la nave espacial con una precisión exquisita, a 0,01 mm/s, o incluso mejor. ¡Esto es una centésima parte de la velocidad de un caracol!", exclamó el científico.
La medida ha sido posible gracias a una gran antena de la Red de Espacio Profundo de la NASA, ubicada en California, que envía señales de radio. A bordo de la nave Juno se encuentra un transpondedor de la Agencia Espacial Italiana que recibe esta débil señal y la retransmite a la Tierra. La diferencia de frecuencia entre la señal transmitida y la recibida proporciona la velocidad de la nave.
Utilizando esta información, los investigadores han descubierto que los flujos de aire se extienden a unos 3000 kilómetros de profundidad. De acuerdo con los datos aportados por Iess a Sinc, el tamaño del campo gravitatorio de Júpiter depende de estas corrientes: si son superficiales –a unos 300 km–, la asimetría de este es pequeña; pero si son más profundas –de 3000 a 10000 km–, es mayor.
Según Tristan Guillot, coautor de un tercer estudio e investigador del Observatorio de Niza, esto confirma la asimetría norte-sur en el campo gravitatorio del planeta.
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Hacia el núcleo del gigante gaseoso