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Justicia deja sin efecto suspensión de parlamento británico y prevén terremoto político

Mientras sus opositores piden su renuncia, el primer ministro Boris Johnson insiste: "Hay gente que quiere frustrar el brexit"

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24 de septiembre de 2019 a las 14:42

La justicia británica consideró "ilegal y sin efecto" la decisión de Boris Johnson de suspender el parlamento hasta los días previos al brexit, tras lo cual se multiplicaron los llamados a su dimisión.

Johnson, que se encontraba en Nueva York para la Asamblea General de la ONU, afirmó estar "profundamente en desacuerdo con lo que los jueces dictaron".

"No cabe duda de que hay mucha gente que quiere frustrar el brexit", denunció. Sin embargo, "este es obviamente un veredicto que respetaremos", aseguró.

Tras tres días de vistas y cuatro de deliberación, once jueces de la Corte Suprema dictaminaron unánimemente la suspensión parlamentaria como "nula y sin efecto".

La decisión de "suspender el parlamento fue ilegal porque tuvo el efecto de frustrar o impedir la capacidad del parlamento para llevar a cabo sus funciones constitucionales sin una justificación razonable", afirmó la presidenta de la Corte, Brenda Hale.

En consecuencia los diputados volverán al trabajo el miércoles, anunció el presidente de la Cámara de los Comunes, John Bercow, quien había denunciado la medida como un "ultraje constitucional".

Y se anuncia un terremoto político para el controvertido primer ministro.

"Debemos hacer que el gobierno rinda cuentas de sus acciones. Ahora Boris Johnson debería dimitir", afirmó el diputado nacionalista escocés Ian Blackford, mientras a las puertas de la Corte Suprema un grupo de manifestantes coreaba "¡Johnson fuera, Johnson fuera!" y un hombre caracterizado como el primer ministro y vestido de preso agitaba una pancarta que decía "¡Culpable!". 

En el congreso anual del Partido Laborista, en Brighton, también el líder de la oposición Jeremy Corbyn llamó al primer ministro a renunciar. 

"Corbyn está diciendo cosas ilógicas", lanzó Johnson desde Nueva York, considerando que "lo obvio ahora es organizar elecciones".

El primer ministro ya había intentado convocar legislativas anticipadas a mediados de octubre, pero para adelantar los comicios necesita el apoyo de dos tercios de los diputados y los laboristas rehúsan dárselo hasta descartar totalmente el riesgo de un brexit sin acuerdo el 31 de octubre.

Paradójicamente puede reforzar a Johnson 

Las dos cámaras del parlamento británico vieron sus labores suspendidas el 10 de septiembre y hasta el 14 de octubre, solo dos semanas antes del brexit.

Johnson afirmó que el receso era necesario para preparar y presentar su programa de política nacional, una práctica habitual cuando hay cambio de gobierno aunque solo suele prolongarse una semana.

Diputados y activistas proeuropeos lo acusaron de intentar amordazar a sus detractores y conducir al Reino Unido hacia una salida sin acuerdo de la Unión Europea.

La suspensión provocó una ola de manifestaciones y varias demandas judiciales.

Dada la importancia de la cuestión, la Corte Suprema puso en el caso a once de sus doce jueces, el máximo posible para evitar un empate.

Los magistrados escucharon la semana pasada los argumentos de los demandantes y de los abogados del gobierno, quienes defendieron que no correspondía a la justicia pronunciarse sobre la suspensión parlamentaria por ser una decisión "fundamentalmente de naturaleza política".

Una las querellas había sido iniciada por la conocida empresaria y activista antibrexit Gina Miller, quien en 2017 ya ganó una batalla jurídica clave sobre el brexit contra el gobierno de Theresa May. Su abogado, David Pannick, alegó que la duración de la suspensión demostraba que el objetivo de Johnson era "silenciar al parlamento".

Ahora, "los diputados deben ser valientes y audaces y pedir cuentas a este gobierno sin escrúpulos", lanzó Miller tras conocerse el veredicto.

Sin embargo, algunos analistas consideran que la decisión de la Corte Suprema puede acabar reforzando a Johnson.

"El primer ministro juega a un juego populista. Está tratando de aparecer como el protector del pueblo contra una élite que quiere permanecer en Europa", dice a la AFP Matthew Flinders, politólogo en la Sheffield University.

"Las consecuencias no deseadas de esto", subraya, "son que en algún momento Boris Johnson y sus partidarios pueden utilizar la decisión de la Corte Suprema como otro ejemplo del fracaso de la democracia en el Reino Unido", cuyos habitantes votaron por el brexit en un referéndum en 2016.

Fuente: AFP

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