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Ligüera en la primera final

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La calma de Ligüera reflejó la tranquilidad de Nacional para llevarse la primera final

Martín Ligüera vivió de brazos cruzados y sin pasar nervios la goleada de Nacional ante Rentistas, en un Gran Parque Central decorado para la ocasión, pero sin el calor de los hinchas

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04 de abril de 2021 a las 23:42

Fuego, humo, la copa del esponsor del torneo (la oficial de la AUF no estaba) brillante sobre una tarima, la cartelería de las finales, la salida al estilo FIFA por el arco... La primera final el Campeonato Uruguayo tuvo todos los atractivos marketineros dispuestos por la Asociación Uruguaya de Fútbol para ponerle el toque internacional, pero nada pudo tapar la ausencia del público, que esta vez, por tratarse de uno de los partidos definitorios, se extrañó más que nunca en las tribunas.

En las inmediaciones del Gran Parque Central, a la hora del comienzo del juego -que esta vez comenzó con total puntualidad-, los bolsos alentaron a sus futbolistas desde las calles, lanzando fuegos artificiales, los que se retumbaron fuerte en La Blanqueada, donde se montó un perímetro de seguridad en la zona del estadio albo.

Fue una final, pero la noche estuvo lejos de tener ese clima que se vive en los partidos más importantes de la temporada.

La salida de los equipos

En el campo de juego, Nacional dominó en base a las pelotas aéreas y le ganó por 3-0 a Rentistas, dando un gran paso para conquistar el bicampeonato ante un rival que esta vez no complicó a los albos como lo había hecho en el Apertura, en la primera fecha y en la final de ese torneo, en la que se impusieron los colorados para lograr el título más importante de su historia. 

Los gritos de las arengas de los equipos se escucharon claros antes de que salieran a la cancha, los tricolores en el rincón de la Delgado y la Abdón Porte que están utilizando a modo de camarín por las medidas sanitarias, y la de los bichos colorados en el túnel principal.

Alejandro Cappuccio, el DT visitante, cruzó hasta el banco de los albos para saludar a Martín Ligüera con un abrazo.

Bergessio volvió a ser clave

Y arrancó la final. Con Nacional teniendo la pelota, llegando por la derecha con buenas conexiones de Joaquín Trasante y Alfonso Trezza, por la zona en la que estaba parado su entrenador, quien miraba todo con los brazos cruzados, en un impecable jogging azul.

A los 5 minutos llegó el primer gol de la noche. Centro de Brian Ocampo y Gonzalo Bergessio la terminó empujando, para que festejaran los tricolores en el comienzo de una noche ideal.

Ligüera lo festejó como con bronca, luego de una semana complicada que tuvo la confirmación de casos de coronavirus en el plantel y que llevó a que este domingo por la mañana se hicieran hisopados a todos los jugadores y cuerpo técnico para ver si había nuevos casos y se jugaba o no la final. Los tests dieron todos negativos y hubo fútbol.

Cappuccio vibra; Ligüera lo mira tranquilo

“Vamos a jugar”, le gritó Cappuccio a sus jugadores, como para tratar de que reaccionaran. El técnico campeón del Apertura vivió un primer tiempo intenso, acorde a su estilo, y tuvo un momento caliente con uno de los camarógrafos que estaba sobre su área, el que terminó alejándose luego del pedido del DT.

En su sector, el entrenador tricolor siguió con su pose, parado y de brazos cruzados, muy tranquilo. Su hermano y asistente técnico, Diego, se le acercó en un par de ocasiones para decirle algo, pero luego se alejó y lo vio desde el tejido.

Con Rentistas un poco más suelto, el partido se hacía de ida y vuelta. Ocampo tuvo una muy buena frente a Damián Malrrechauffe que generó aplausos de los dirigentes tricolores y elogios de los relatores.

Así estuvo la zona habilitad del GPC

Y en la siguiente, llegó el 2-0. Otro centro del floridense y otra vez Bergessio, en su segundo gol de la noche, apareciendo en momentos claves, como el pasado domingo ante Deportivo Maldonado y generando el comentario en la zona de prensa de por qué no se contaban los goles de las finales en la tabla de goleadores del fútbol uruguayo.

El argentino, capitán del equipo, también mostró su liderazgo en la cancha. “¡Seguí corriendo, no te quedes!”, le gritó a Trasante. “¡Bien Joaquín!”, lo animó, luego.

Además, tuvo un reclamo con Esteban Ostojich, el juez que ya le mostró la roja en anteriores partidos. “¿Qué reiteración?”, le protestó, luego de que el árbitro le contara las faltas antes de sacarle amarilla.

Nacional dominaba sin pasar nervios y en el cierre del primer tiempo Ligüera mostró su enojo en un centro al área en el que no llegó nadie.

El festejo de Laborda y Ocampo

En el segundo tiempo, Cappuccio buscó reanimar a su equipo y puso a Gonzalo Vega, quien mejoró notablemente el ataque por la banda izquierda. Fueron los mejores minutos de Rentistas, jugado en cancha rival y con un DT que se ilusionaba y alentaba a sus futbolistas.

Los tricolores se replegaron, con Trezza y Ocampo incluso parados por detrás de la línea de los volantes.

Rentistas tuvo el gol pero hubo fuera de juego de Mathías Abero. Luego, reclamaron penal y Cappuccio se quedó esperando a que el VAR actuara. No fue necesario, el jugador estaba claramente adelantado.

Cuando la visita más intentaba, el tricolor volvió a marcar con un nuevo tiro de esquina de Ocampo, quien brindó tres asistencias en la noche, y esta vez con el cabezazo de Mathías Laborda, quien anotó el 3-0.

A partir de ahí, cuando promediaba el segundo tiempo, el telón de la primera final comenzó a bajar. Cappuccio ya no dio tantas indicaciones y dio la sensación de que comenzó a pensar en la segunda final del miércoles (15 horas) en el Complejo Rentistas, donde su equipo tendrá que salir con todo para intentar el título, algo que quedó muy cuesta arriba.

Luego, el partido tuvo algunos momentos calientes, como la bronca de Abero, quien terminó siendo sustituido, o un cruce de Vega y Trasante que Ostojich resolvió con amarillas. “El 7 venga, el 14 venga”, dijo, antes de amonestarlos.

La última de Rochet

Con el 3-0, Ligüera solo cambió su postura para darle indicaciones a Ocampo y Trezza, para analizar los cambios con su hermano, para hablar con los jugadores que ingresaron o para chocar las manos con el asistente de la noche cuando se retiró.

El cierre tuvo una brillante atajada de Sergio Rochet, lo que dejó incertidumbre porque el arquero quedó sentido antes del último pitido.

La noche terminó con Cappuccio yéndose rápido por el túnel. Ligüera, en tanto, se puso el tapabocas y fue a saludar a sus futbolistas y a la cuarteta en la cancha, mientras que Ocampo le regaló su camiseta a uno de los alcanzapelotas que esperaba a los futbolistas cuando se retiraban. Loco de la vida, el niño le mostró su "trofeo" a sus compañeros de tarea.

En una primera final atípica en la nueva normalidad del fútbol, Nacional goleó, demostró sus fortalezas y quedó muy bien encaminado para ir al Complejo Rentistas a conquistar el bicampeonato.

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