La investigación es el centro del trabajo de esta diseñadora que se ha abocado a la joyería contemporánea, experimentando con materiales como porcelana, lana afieltrada, caucho y también con perlas y agatas. El paso más difícil ha sido convertirse en empresaria y conjugar los dos mundos. En ese trayecto la respalda la incubadora de empresas Ingenio, que la aloja desde el año pasado y le aporta los conocimientos de negocios necesarios para consolidar a María Lasarga como marca.
Lasarga es diseñadora industrial egresada del Centro de Diseño en 2001. Al culminar la carrera consiguió una beca que le permitió estudiar joyería en Italia, donde aprendió el oficio por el que tenía una inclinación desde que comenzó con sus estudios.
“Cuando volví comencé a trabajar en la agencia de publicidad Cámara\TBWA”, recordó la diseñadora. En paralelo se puso a desarrollar y vender las primeras piezas, algunas que se habían comenzado a gestar en Italia.
Aunque estaba a gusto en la agencia, comenzó a sentir las cargas de un trabajo que es “muy absorbente”, según apuntó la emprendedora. “Ya no podía hacer las dos cosas y tras cinco años en la agencia, me propuse seguir solo con mi emprendimiento”, contó.
Fue 2010 el año clave, cuando empezó a dedicarle más tiempo a la tarea artística. “Es un proceso complicado, que se piensa mucho, puede llevarte años decidirlo o concretarlo por la comodidad y el no querer salir de una zona de confort. Para mi era fundamental el cambio”, explicó.
La bisagra empresarial
A principios de 2011 la incubadora Ingenio realizó una convocatoria para diseñadores emprendedores. Lasarga consideró que era la oportunidad perfecta para apalancar y profesionalizar su negocio. “Es una experiencia buenísima porque te apoyan en cantidad de cosas en las que los diseñadores somos muy malos”, opinó.
Una de las carencias más importantes que destacó es que los diseñadores en general pierden el foco y sacrifican el negocio en función de la estética. “Hay que mirar el precio y diseñar pensando en el valor (del producto). Eso limita la creatividad, es el peor conflicto que tenemos”, apuntó.
Además, destacó que aunque se trata de una actividad que le resulta gratificante, hay momentos buenos y otros malos. “Estar solo influye mucho en esa situación, en una pareja podés compartir”, dijo. Otro inconveniente es que los diseñadores tienden a juntarse con diseñadores, pero para Lasarga no es la mejor combinación, porque comparten los mismos problemas.
En Ingenio, destacó, se comienzan a ver esos conflictos de forma diferente. Entre otras cosas, la institución la ayudó a ordenar sus colecciones y su modalidad de trabajo.
Se le asignó un tutor del staff que hace el seguimiento de la empresa y un tutor de marketing que la orienta para generar la imagen de marca, posicionarse, presentar los productos de una forma determinada y a tener un criterio de precios.
Tiene también un tutor que la ayudó a redactar un plan de negocios por primera vez y hacer el modelo económico, que aseguró, nunca había visto en su vida.
Con la fuerza que brinda el ecosistema
Además de estar incubada en Ingenio, a principios del año pasado, Lasarga se presentó a la convocatoria del Ministerio de Industria conocida como 8M, que reconoce a las mujeres empresarias y en la que consiguió el cuarto lugar.
Luego hacia fin de año la Agencia Nacional de Investigación e Innovación aprobó su proyecto de internacionalización.
Interesada en los múltiples programas de ayuda que existen en Uruguay, Lasarga aplicó para el Programa Empresario -Emprendedor, realizado por la Cámara de Industrias, que permite trabajar en dupla con un experimentado empresario. “Es fundamental para una persona que está empezando poder contar con un empresario que te guíe en el camino. Estos programas, que no existen hace mucho, son súper valiosos para los que recién estamos arrancando ”, valoró la diseñadora.
Ahora, Lasarga está en la búsqueda de un equilibrio que le permita compatibilizar la tarea de diseño con la dirección de la empresa.
“El año pasado no toqué nada porque me pasé aprendiendo cosas nuevas”, dijo. La emprendedora trabaja ahora con talleres que se encargan de la manufactura de sus diseños, pero aseguró que no tiene intenciones de abandonar del todo el trabajo manual.
Para un gran mercado
Lasarga explicó que siempre pensó su proyecto enfocado hacia el exterior. “El mercado nacional es necesario porque permite una buena experiencia, es chico y posibilita testear.
Pero siempre pensé en exportar, aún más luego de ingresar a Ingenio”, indicó. Justamente el objetivo de este año es lograr la internacionalización.
Gracias a un premio de la Bienal Iberoamericana de Diseño de 2010, Lasarga podrá exponer este año en San Pablo.
La estrategia ahora será participar en ferias, para encontrar representantes estratégicos. Después se enfocará en definir los canales de venta compatibles con el producto: alguna joyería, casa multimarca, museo u hotel. El mercado al que apunta es el europeo.
Un año crucial
El emprendimiento, a veces le deja ganancias y a veces no.
“Antes de irme tuve que hacerme una base (económica), esperé tener algo con lo que poder apuntalar mi proyecto y por otro lado hago trabajos ocasionales free lance como los que realizaba en la agencia, que me surgen”, manifestó.
Según la diseñadora, las ventas son “muy zafrales” y el negocio suele ser fluctuante.
Aunque la emprendedora ha tratado de mantener una constancia en las ventas y crecer de a poco, indicó que pasa por momentos en los que “inexplicablemente explota”, fundamentalmente en los períodos fuertes que son diciembre, el día de la madre y algunas veces enero. Sin embargo, explicó que luego la caída se produce “de golpe”.
Su principal interés no es vender en Uruguay sino apostar fuertemente a la exportación, y por eso ha dejado que en Uruguay sea el boca a boca el que haga el trabajo de difusión.
Para adquirir los productos se puede ingresar en la web www.marialasarga.com, que funciona como catálogo y también como plataforma de compra online.
Lasarga ha realizado exposiciones con ocasionales ventas, en Moweek, la Fundación Atchugarry, la Galería del Pueblo Garzón y puntualmente en algunas ferias.
“Este es un año bastante importante, en el que obligadamente voy a tener que crecer o buscar otro camino”, remató.