Con la crisis venezolana –una nación petrolera gobernada por un partido autoproclamado de izquierda desde hace 14 años– quedó claro que los países de la región utilizan una lupa distinta a la usada para juzgar a otros menos afines, como Paraguay, cuando enfrentó una crisis institucional, o a Chile cuando los estudiantes se revelaron y la región no dijo nada. El giro, según convenga, llevó ahora a los partidos de izquierda a catalogar de “desestabilizadores” a los estudiantes que están en las calles de Caracas, cuando tradicionalmente, alentaron a los universitarios para sostener sus proclamas.
La izquierda latinoamericana ve las movilizaciones estudiantiles como una amenaza
La situación de Venezuela reveló que la izquierda actúa de acuerdo a empatía ideológica