Cuando Los Beatles comenzaron a hacer música en la década de 1960, los técnicos de sonido se encontraron con un problema: la batería era demasiado fuerte como para mezclarla con las guitarras. Para equilibrar los instrumentos, decidieron tomar los niveles más bajos y “empujarlos” hacia arriba. Llamaron a esta técnica compresión dinámica, la cual se convirtió en una suerte de estándar del rock, sobre todo en Inglaterra. Hoy en día, formatos como el mp3 también comprimen la música aunque con otra técnica. No obstante, cualquiera sea el método, las consecuencias son siempre negativas para los oídos.
La música comprimida daña tus oídos
El ingeniero y fundador de la Semana del Sonido, Christian Hugonnet, explica por qué escuchar demasiado tiempo este tipo de música genera problemas auditivos y sociales