Opinión > ANÁLISIS

La oposición en sus dilemas

Punto inicial: no bastan los errores del FA para que pierda el gobierno

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09 de septiembre de 2018 a las 05:00

 

Si el Frente Amplio se encuentra en problemas y tiene serias dificultades de diagnóstico, no es del todo claro que la oposición como conjunto tenga diagnósticos claros. El historiador y ex parlamentario Daniel Corbo presenta un artículo académico de carácter provocador con el objeto de promover la polémica y la reflexión en el conjunto de la oposición, bajo el título “¿Qué hay que hacer para ganar? (el gobierno)”


Y comienza con un par de afirmaciones provocadoras. Las primera es contundente en su dureza opositora pero además nada complaciente en su diagnóstico: “… más allá de la suma de desatinos del gobierno, de su fracaso absoluto en áreas claves como la educación y la seguridad, de la reiteración de irregularidades e ilicitudes de gravedad inusitada en la vida del país, de los graves déficits resultantes de pésimas gestiones (como Pluna, Ancap y otros), de la bronca creciente en sectores medios por las subas de tarifas, por la exacción impositiva, y otros muchos etcéteras, lo más probable es que, si mañana hubiera elecciones, el Frente Amplio volvería a ser gobierno”.


La segunda afirmación va sobre la propia oposición: “En el discurso público no aparece, por ahora, una idea clara sobre qué camino transitar para hacer viable y producir efectivamente una alternancia de los partidos en el poder. Hay quienes creen –en nuestro concepto equivocadamente- que este resultado se dará por añadidura a la declinación y el desgaste de la gestión gubernativa de la izquierda. Otros, nos remiten a esos flujos que se manifiestan en el panorama de la región, que empieza a correr ahora en una dirección contraria a la izquierda tradicional. Esto es verdad y es una tendencia que ayuda, porque vuelve más “porosa” la realidad del poder y facilita el accionar de las fuerzas opositoras para impactar en él. Pero sería un grave error que la oposición se sentara a esperar que, por sí sola, la tendencia que ahora se va volviendo favorable, la lleve como si fuera en la cresta de una ola al gobierno.  Esta perspectiva, que coloca la solución en los que otros hagan mal o lo que resulte de una tendencia temporal, es lo que queremos poner en cuestión”.


Tras platear como una premisa d afirmación democrática la conveniencia de rotación de partidos en el poder, el autor llama la atención respecto a que “la alternancia de los partidos no vendrá mecánicamente o por añadidura a los errores que viene cometiendo la izquierda” Y añade como una fuerte advertencia: “No obstante el desencanto y la bronca entre los frenteamplistas, solo habrá alternancia en el poder si las fuerzas de oposición son capaces de unificar electoralmente a la otra mitad que no está en el gobierno y construir una alternativa válida para gobernar, que solo lo será en tanto pueda ofrecer dos cosas: a) una alternativa atractiva respecto al proyecto que gobierna, y b) una certeza de gobernabilidad” 


Entonces, hay un claro conjunto de preocupaciones y premisas para el debate: la conveniencia de la rotación de partidos, que esa rotación no viene en forma automática, que los errores del gobierno no llevan linealmente a su derrota. Pero además que no solo se requiere la conjunción de esfuerzos de la oposición para ganar el gobierno, sino además darle al país certezas de gobernabilidad, que la oposición busca ganar para gobernar y que puede gobernar unida detrás de un proyecto básico común.


Esto último queda remarcado en dos preguntas, en lo que denomina un doble desafío: “¿Cómo reunir una expresión electoral que sume los votos de los varios partidos de la oposición?, única posibilidad de hacer la mayoría ganadora, y ¿cómo hacer de esa nueva mayoría una fuerza capaz de dar gobernabilidad al país y contribuir a transformarlo para mejor?” Doble desafío resumido en una conclusión: “Los enormes desafíos del país no solo requieren la alternancia en el poder, se requiere además que el nuevo gobierno tenga condiciones para construir las mayorías necesarias  y con condiciones de estabilidad que den seguridad al cambio de rumbo”


Entonces, qué se requiere. Y aquí aparecen cuatro sugerencias:
          “A) que las fuerzas de oposición trabajen juntas en la elaboración de una agenda de soluciones a problemas críticos y fundamentales del país. Esto significa pasar de hacer oposición a generar ilusión
          B) construir un proyecto alternativo y superador del proyecto gobernante.
          C) asegurarle a la ciudadanía condiciones de gobernabilidad del país, esto es, que el gobierno será una coalición de fuerzas con mayorías para gobernar y solvencia para brindar estabilidad y certezas.
          D) Para construir este proyecto de alternativa al proyecto que gobierna, no pueden ponerse por centro las cuestiones ideológicas, sean estas liberales, socialdemócratas, socialcristianas u otras, porque esto deja automáticamente por fuera a los que no participan de ese espacio ideológico. En esto hay que aprender de la construcción del Frente Amplio. Un nucleamiento en torno a identidades ideológicas muy definidas, deja afuera a los otros no compatibles con esa filiación ideológica cerrada”. 


Bien, este planteo entre lo académico y lo político -resumido parcialmente por cuenta de este analista- elaborado en 2017, se correlaciona con dos planteos políticos: el formulado por Jorge Larrañaga cuando desató las polémicas al decir que la oposición no está preparada para gobernar, y con el llamado hecho por Sanguinetti al retornar a la escena electoral y juntarse con Lacalle Pou y Larrañaga, escenificación de la necesidad de la necesidad de la creación de un frente opositor.
 

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