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La Policlínica de Capitán Tula, un centro de salud en medio de una guerra narco

Médicos y enfermeros se acostumbraron a recibir heridos de bala de Casavalle, Marconi y Piedras Blancas

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11 de agosto de 2018 a las 05:00

En la sala de espera de la emergencia del Centro de Salud "Dr. Badano Repetto", en Capitán Tula y Belloni, un niño llora incansablemente mientras su madre intenta calmarlo, y dos ancianos con la cabeza gacha permanecen en silencio, mientras dos mujeres jóvenes conversan con un médico sobre el dolor que aqueja al hijo de una de ellas. "¿Le duele la cabeza?", pregunta el hombre de túnica blanca. "Y sí, ¿qué le va a doler?", comenta una de las mujeres y se larga a reír en tono de burla.

Con cierto hastío, el doctor contesta: "Le puede doler la frente, la nuca... bueno, qué le voy a explicar", comenta, y visiblemente molesto se mete en el bloc de emergencia que está separado por una gruesa puerta de hierro.

Aquella barrera no siempre estuvo allí, pero debió ser instalada por razones de seguridad.
Es que en 2012, cuando el clima del barrio estaba caldeado, fueron trasladados a la policlínica dos personas baleadas, integrantes cada uno de ellos de dos familias que se enfrentaban. Según contó una enfermera que presenció el episodio, y que prefirió mantener su nombre en el anonimato, los familiares de unos de los heridos entraron a la emergencia a punta de revolver y amenazaron al personal que se encontraba en el lugar. "Me lo salvás o te mato", dijo uno de ellos.

El delincuente no se salvó, pero igual la cosa no pasó a mayores, gracias en parte a que una enfermera logró salir de la emergencia agazapada para pedir apoyo policial.

"Es muy común que llegue un baleado víctima del enfrentamiento entre bandas y que en la puerta de la policlínica se te llene de gente", comentó esta enfermera. Por esa razón, cada vez que llega un herido de bala se pide apoyo a la policía para que monte una guardia especial.

En ocasiones, quien trae al herido no es un familiar, sino una persona que no se identifica, y que tras dejarlo en manos de los médicos abandona el lugar evitando declarar ante los policías que montan guardia allí y que están obligados a dar noticia de este tipo de situaciones.

En la zona caliente

Este centro de salud, conocido popularmente como la policlínica de Capitán Tula, es la puerta de emergencia más cercana de los barrios Piedras Blancas, el Borro, Las Acacias, Marconi, Nuevo Ellauri y Casavalle. Juntos, forman una de las zonas más conflictivas de Montevideo.

De hecho, solo Casavalle concentra el 12% de todos los homicidios ocurridos en Montevideo en lo que va de 2018 (14 asesinatos de 113), y la seccional 17, la más cercana al centro asistencial, cuenta con 19 homicidios. Solo la seccional 24 tiene tantos muertos (barrios Cerro Norte, Cerro, La Paloma y Santa Catalina), y ambas se ubican por encima de la seccional 19 (13 homicidios), y la 18 (10 homicidios).

El repartidor asesinado en agosto en Casavalle en el marco de una rapiña,fue primero trasladado a la Policlínica de Capitán Tula. También el niño que fue baleado por error en el marco de un intento de ajuste de cuentas en plena plaza del barrio y frente a una escuela, en marzo, al igual que un hombre que en julio fue acribillado por dos delincuentes en moto cuando caminaba por la calle en Piedras Blancas.

"La guerra del Marconi", como recuerdan algunos de los trabajadores de esta policlínica al enfrentamiento entre delincuentes del barrio del mismo nombre y la policía, que aquel octubre de 2012 terminó con un delincuente muerto, un ómnibus y dos taxis incendiados, y el barrio sitiado, llevó a reforzar la seguridad de este centro de salud que recibió a los heridos de aquella batalla campal. Además de incrementarse la cantidad de policías montando guardia, se decidió incluir la puerta de hierro que separa la sala de espera del bloc de emergencia.

Nery Amador, dirigente sindical de la Red de Atención de Primer Nivel (RAP), dijo a El Observador que los trabajadores "sienten inseguridad porque cuando llegan personas heridas por arma blanca o de fuego saben que atrás viene otra cosa": familiares que llegan agresivos, que insultan al personal y que en ocasiones los amenazan. De todas formas, reconoció que la situación de seguridad mejoró cuando se hicieron reformas como la instalación de una puerta mecánica y se empezó a contratar policías eventuales, un sistema que ofrece el Ministerio del Interior por el cual se puede contratar a uniformados para custodiar oficinas públicas.

Sicariato y bandas

Una noche de junio, en 2017, llegó a la policlínica un joven con varias heridas de bala. Quien trasladó al herido avisó que aquel hombre moribundo había sido víctima del trabajo inconcluso de un sicario.
Las lesiones eran de tal gravedad que los médicos recomendaron trasladar al hombre al Pereyra Rossell para que sea intervenido, pero para hacerlo se debió montar un operativo especial. Según contó una de las trabajadoras de la policlínica, mientras se resolvía la forma de trasladarlo, un vehículo de vidrios oscuros pasó varias veces por la angosta calle de Capitán Tula.

El movimiento sospechoso llevó a que los médicos llamaran a la policía para pedir apoyo porque temían que en ese auto se encontraran quienes tenían la orden de matar al joven baleado y que intentaran terminar el trabajo inconcluso. Los efectivos siguieron al vehículo, pero sus ocupantes lo abandonaron y se dieron a la fuga.

Finalmente, el joven baleado debió ser trasladado en una ambulancia con custodia policial.
Amador, que trabaja en esa policlínica desde 1997 como enfermero en la entrada de la emergencia de Capitán Tula, sabe cómo el sicariato y el enfrentamiento entre bandas acrecentó la violencia de la zona. "Siempre llegaron baleados y apuñalados a la policlínica, pero el contexto fue poniéndose cada vez más crítico", aseguró. "Hoy recibimos más personas heridas de bala y llegan con más de un tiro. El año pasado tuvimos a uno con siete u ocho balazos", recordó.

Lejos de los enfrentamientos de 2012 en el Marconi, o al recrudecimiento del enfrentamiento entre la banda de los Chingas y los Camala sobre finales de 2017, Amador reconoce que hoy se está en un período de calma (ver páginas 2 y 3). Sin embargo, sabe que esta situación será momentánea: "Para todo hay épocas, a veces se prende fuego todo acá, otras en el Cerro, otras en el Hipódromo. Es como las agujas del reloj que da vueltas y tarde o temprano te vuelve a tocar a vos".

¿Qué servicios ofrece la policlínica?

En la policlínica de Capitán Tula trabajan unas 310 personas. Aquí los usuarios tienen acceso a especialistas médicos además de no médicos como nutrición, trabajo social, psicología, obstetras parteras, enfermería, odontología y servicios de apoyo como radiología, laboratorio, farmacia, ecografías.
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