Ya he escrito en este espacio sobre una máxima que me incomoda, esa que dice que la realidad supera a la ficción. Ahora me referiré a otra que habla de lo mismo pero con un acercamiento muy superior, desde el punto de vista retórico y conceptual: la realidad imita al arte.
La realidad y la ficción comparten escenario
Oscar Wilde tenía razón: la vida imita al buen arte en innumerables ocasiones