Durante una visita a una fábrica de molinos de viento en Colorado, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, tuvo desafortunados traspiés en el discurso improvisado ante los trabajadores.
Todo arrancó cuando intentó bromear sobre las armas nucleares. Ante el estupor de los obreros, Biden señaló a un asistente militar con una valijita y dijo, en referencia a las contraseñas presidenciales para el lanzamiento de armas nucleares en casos extremos: “Miren, mi infante de marina lleva esa valija siempre que salimos de viaje y se mantiene al lado mío; allí adentro tiene el código para hacer estallar el mundo”.
No habían pasado ni cinco minutos cuando, enfrascado en las relaciones con otros países, mencionó que era “muy amigo del líder de Corea del Sur, el señor Moon”. Pero el actual mandatario de ese país es Yoon Suk-yeol, y no Moon Jae-in, que dejó el cargo en 2022. Para más datos, Yoon y Biden celebraron una serie prolongada de encuentros, incluso fue homenajeado por Biden en el pasado mes de abril, en su segunda cena de estado desde que asumió el cargo.
Casi de inmediato, Biden señaló que “le dije a Deng Xiaoping en el Himalaya y a todos los líderes mundiales que nunca fue una buena idea apostar contra el pueblo estadounidense”. El líder chino Deng Xiaoping murió en 1997, hace 26 años. El mandatario estadounidense quería referirse al actual presidente chino Xi Jinping, a quien efectivamente le dijo la frase no hace mucho.
Después, cuando derivó el tema a proyectos y economía de su país, Biden volvió a derrapar. “Podemos utilizar un impuesto mínimo multimillonario para fortalecer el sistema de seguridad social y Medicare en lugar de recortarlos como quieren hacer el congresista Trump y Boebert”, dijo, arremetiendo contra la efectivamente congresista republicana Lauren Boebert por oponerse a los proyectos de ley económicos que respalda, pero confundiendo a Donald Trump con otro congresista cuando en realidad es quien piensa disputarle las próximas elecciones presidenciales.
Para finalizar, el mandatario afirmó que “recorté el déficit federal en más de US$ 7.000 millones”, aunque la realidad indica que el déficit fue reducido en US$ 1.700 millones.
Con 81 años recién cumplidos, Biden se confunde a menudo durante sus discursos públicos, algo que sus antagonistas republicanos no trepidan en utilizar para cuestionar la capacidad del presidente para gobernar. Pero con los tropiezos cada vez más frecuentes, ahora son los partidarios demócratas los que comenzaron a preocuparse. A eso le suman la baja en la popularidad entre sus votantes y ya buscan nuevas estrategias para disipar las críticas sobre su edad.
El actual congresista por Texas, Ronny Jackson, que fue antiguo médico de la Casa Blanca y atendió a tres presidentes, salió al cruce sobre las capacidades cognitivas de Biden. “El deterioro se está produciendo rápidamente, y eso atañe un peligro para el país”, dijo esta semana Jackson. Y agregó: “Cuidé tres presidentes, así que sé de primera mano lo que supone ser comandante en jefe y jefe de Estado. Es un trabajo agotador, tanto mental como físicamente. Este hombre no puede manejar el trabajo. Nos demuestra cada día que no puede hacer el trabajo, y esto no hará sino empeorar”.
(Con información de agencias)