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Rehenes en la peluquería Amor mío: otro capítulo de la violencia de género

Catorce retenidas y cuatro horas de negociación paralizaron la zona de Pocitos que se convirtió en el escenario de una historia dramática con final feliz

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11 de enero de 2019 a las 05:02

Un hombre armado, una peluquería que se llama Amor mío y una historia de violencia de género. Un secuestro, 14 rehenes y cuatro horas de negociación. La tarde que vivió una calle del barrio Pocitos este jueves tuvo todos los elementos dramáticos para un guion.
Una hora y media había pasado del mediodía cuando un hombre armado ingresó a una peluquería en la esquina de Óscar Gestido y Francisco Soca, donde trabaja su expareja.

La relación se había cortado luego de que la joven, de 18 años, se cansara de violencias físicas y verbales, según contó a El Observador una compañera de la mujer. La dueña del local ayudó a su empleada e intermedió con los familiares del hombre luego de que ella contara lo que estaba viviendo. Hasta la semana pasada la situación se había tranquilizado, según el relato de la compañera, que prefirió no revelar su nombre. Pero la situación se descontroló este jueves.

En un video difundido en Facebook por el atacante se veía a un hombre joven con un arma en la mano apuntando a su expareja. En la peluquería había varias personas tiradas sobre el piso. “Acá estamos con esta gente hermosa. Con esta putita que traiciona. Miren, miren, esta trola traicionó”, decía el hombre mientras acercaba el arma hacia el rostro de la mujer.

“Y ahora va a morir. Ahora vamos a morir todos. Mirá como estamos acá. Esto me encanta. Eso es lo que no quería. Eso es lo que busca esta perra”, agregó antes de cortar la transmisión.

Con un revólver calibre 38 apuntó a su expareja y tomó como rehenes a otras 13 mujeres, entre trabajadoras y clientas del local. Cuando la policía llegó el hombre disparó tres veces sin herir a nadie. Policías, la Guardia Republicana, los bomberos, francotiradores y hasta el Grupo Especial de Operaciones (GEO) llegaron para actuar en la zona. La policía cortó la circulación de vehículos y personas en dos manzanas a la redonda.

Era la hora 15 cuando ocurrió un episodio inesperado: dos mujeres se escaparon por la azotea de la peluquería. 

El nerviosismo y la tristeza se apoderaban de algunos familiares que esperaban por el destino incierto de sus hijas, hermanas o novias. Cuando la tercera rehén logró escapar, uno de los oficiales encargados del operativo corrió dos cuadras para llegar a la ambulancia hacia donde la habían llevado. La madre de una rehén que aún continuaba dentro de la peluquería corrió detrás del policía para verificar si la que se había escapado era su hija. Llegó hasta la ambulancia y se dio cuenta de que era otra la mujer que había logrado escapar. El miedo y la desesperanza volvieron. Debajo de un árbol, abrazada a otro familiar, continuó llorando.
 

Cuarenta y cinco minutos después, una cuarta mujer fue liberada. Las negociaciones entre oficiales y el hombre armado continuaban. Ya habían pasado casi cuatro horas.

Cuando faltaban quince minutos para las seis de la tarde, todas las mujeres que aún estaban secuestradas salieron de la peluquería con las manos en alto. Al minuto, el hombre también se entregó. Con un jean cortado y camiseta negra salió con las manos levantadas. Se dio media vuelta y mostró que no estaba armado. La Guardia Republicana lo detuvo y se lo llevó en una camioneta.

Pasaron unos minutos y la zona fue liberada, salvo las inmediaciones de la peluquería donde la Policía Científica comenzó a trabajar.

Disparos sin heridos

Durante la negociación los expertos de la policía se comprometieron a hacerle llegar a la Fiscalía la solicitud del hombre de que sea la cárcel de Puntas de Rieles su destino en caso de una condena. Telemundo difundió una imagen de la carta firmada por el jefe de Policía de Montevideo, el director de la Guardia Republicana y el jefe de la Unidad Táctica de Negociadores, en el que se comprueba el pedido. Fuentes policiales confirmaron a El Observador que el documento es auténtico. 

Los vecinos contaron que vivieron la situación con mucho nerviosismo pero que gracias a un exitoso operativo policial ahora están “contentos, felices y sanos” porque “solamente hubo disparos que no lastimaron a nadie”.

 “Entré a sacar plata del cajero del Disco y cuando salí abrí la puerta y dos patrulleros estaban cortando Soca y me dijeron: ‘Metete adentro del supermercado’. Nos quedamos dentro del Disco porque no nos dejaban salir. En un momento empezaron a dejar salir gente por la puerta de atrás, pero el estacionamiento estaba cortado, no dejaban sacar el auto. La policía empezó a sacar la gente del vidrio de la entrada y nos terminaron diciendo que fuéramos para atrás”, contó a El Observador Cristian Macé, un hombre que vivió el suceso desde dentro del supermercado.

En una conferencia de prensa posterior a los hechos, las autoridades del Ministerio del Interior negaron que hubiera algún incentivo externo para que el secuestrador se entregara. 

Durante la tarde había circulado en redes que los familiares de la expareja del secuestrador habían tomado a uno de sus hermanos como represalia y que estaban dispuestos a matarlo. 

Expresaron que, tras recibir ese dato, enviaron un equipo a la casa del secuestrador,  pero verificaron que el hermano estaba allí. Además aclararon que si hubo una comunicación entre la familia de la expareja y el secuestrador fue por fuera del protocolo oficial y que no hubo un contacto entre el secuestrador y su madre, quien estaba junto al comando policial que lideró la negociación. 

Sobre si el secuestrador estaba bajo efectos de medicación psiquiátrica, la policía dijo en conferencia de prensa tener información pero que la mantendrán en reserva. 

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