11 de abril de 2011 18:58 hs

El vocalista del grupo Buitres, Gabriel Peluffo, dijo a Observa que lo primero que pensó cuando escuchó la noticia del retorno de Los Olimareños, fue que no podía perderse el recital que se llevará a cabo en el Estadio Centenario en mayo. Por su parte, Eduardo Larbanois, dijo a Observa que el dúo fue quien lo inspiró en su carrera artística y recordó la primera vez que los vio actuando en vivo, mientras que José ‘Sabalero’ Carbajal catalogó de “fantástico” el reencuentro y Mauricio Ubal destacó que se crió escuchándolos.

“La noticia me sorprendió un poco, pero me alegró. Sabía que en los últimos años hubo algunos intentos, pero sin que se lograra. Pensé que la posibilidad de que se juntaran estaba cada vez más lejana”, aseguró Peluffo. En integrante del dúo Larbanois - Carrero aseguró que también se vio sorprendido al conocer las novedades, pero a la vez sintió una enorme alegría por el retorno de un “símbolo musical y social”.

Este miércoles fue confirmado a El Observador el retorno del dúo conformado por Braulio López y Pepe Guerra, que dará un único recital y por motivos contractuales no podrán volverse a reunir. Exiliados durante la dictadura, alternaron su vida entre Argentina, España y México para volver a Uruguay en 1984 y brindar un multitudinario concierto.

“¡No te puedo creer! ¿En serio? Es fantástico”, dijo a Observa el ‘Sabalero’ entre risas, sorprendido por la noticia. Cuando el dúo retornó a Montevideo, aún se encontraba en México pero supo con detalle el “brutal” recibimiento que tuvieron el día de su arribo leyendo los diarios y comunicándose telefónicamente con ‘Pepe’ Guerra.

Para Ubal el retorno de “Los Olimas” es “como un gesto simbólico con gente que ha sido referente de la música popular”. “Marcaron todo un momento del hacer de la música popular, un momento creativo muy importante como fueron los años 60s al que yo llamó el piso de la música popular que hoy tenemos”, comentó a Observa.

Peluffo, ilusionado con el ansiado retorno, comentó que sus pequeños hijos, de seis y ocho años, conocen algunas de las canciones de Los Olimareños que comparte con ellos. “Tengo discos de pasta que les hago escuchar. Son chiquitos, pero por ejemplo ‘El mangangá amarillo’ se la saben”, destacó.

Si bien por la edad que tenía en ese entonces no le dio la trascendencia que merecía el retorno del dúo al país, tiene los mejores recuerdos. “Lo que sí me acuerdo es un recital en el Cine Arizona que dieron antes del exilio. Yo fui, tenía siete años”, recordó. Al enterarse de la reunión del dúo, el cantante pensó que no podía perderse el próximo concierto. Con el correr de los años, Peluffo valorizó el famoso retorno del dúo a
Uruguay y será uno de los presentes en el histórico recital en mayo. “Me perdí a (Alfredo) Zitarrosa, no me voy a perder a Los Olimareños, a mí me encantan. Lo primero que me surgió espontáneamente era que quería verlos y que sea de lo más cerca posible”, reconoció.

“Yo me crié escuchándolos a ellos”, destacó Ubal. El autor de Al fondo de la red señaló que cuando empezó a armar sus primeros temas y descubrir los secretos de la composición se dio cuenta del gran trabajo que habían hecho los oriundos de Treinta y Tres. “Buena parte de las raíces de la música popular la pusieron ellos”, indicó

Larbanois recordó con orgullo la primera vez que vio al dúo tocando en vivo. “Fue en el Club Estudiantes de Tacuarembó en 1966. Me quedé sorprendido con la conjunción de voces, me conmovieron. En ese momento encontré cuál era el objetivo de la canción y qué era lo que yo quería cantar”, rememoró. Además, comentó que una de las claves fue esa maravillosa comunión que lograron López y Guerra con el público, que siempre los recordó a pesar de la distancia.

“Es valiosísimo que se vuelvan a reunir y por supuesto que voy a estar allí. Fueron los que me dieron el empujón cuando los vi para que arrancara en este oficio”, destacó Larbanois.

Al ser consultado por si veía posible que luego del reencuentro el grupo se mantenga unido, Ubal destacó que eso lo va a “determinar la marcha de las cosas”. “Por el momento es algo puntual pero no quita que una actividad traiga a la otra. Creo que lo mejor es que primero den este paso, que ya de por si es muy importante”, manifestó.

AQUELLOS AÑOS
Los temas del grupo de Treinta y Tres marcaban muchos aspectos de la vida cotidiana del país, y en los años de 1960 formaron parte de lo que se conoció como “música de protesta”.

“Ellos impactaron tal vez como ningún otro cantor del Uruguay a nivel masivo, en distintas capas sociales, incluso de distintas visiones políticas”, destacó Ubal, quien los calificó como músicos “artísticamente finísimos” y no solamente como artistas de música popular. “La forma de tocar la guitarra ‘candombeada’ la inventó Pepe Guerra. No había otro que lo hiciera, (Alfredo) Zitarrosa lo hacia de una manera, (Eduardo) Mateo de otra, los del candombe beat de otra”, señaló.

“Es un aporte fundamental. Es la columna vertebral de lo que es la música popular de Uruguay. Fue tratar de darle una identidad tanto en términos de música folklórica como de música citadina. Fue la intención de fundar una identidad propia que caracterice a los cantautores uruguayos. Son de los artistas más importantes del país, fundamentalmente de la música popular”, destacó Peluffo y agregó que lo único que añora en el recital es volver a escuchar las temas porque es lo único que espera siempre de los artistas, sus canciones.

Para Ubal, el disco Todo detrás de Momo “es como el Sgt. Pepper’s de los Beatles”. El álbum, que mantiene un línea conceptual a lo largo de todo el disco, sin canciones sueltas, está “adelantado 10 ó 12 años a su época”, según el músico. “Es un cosa fantástica, es el Sgt. Pepper’s de Los Olimareños”.

Larbanois consideró al dúo como un “símbolo musical y social” que logró, a pesar del exilio “quedar prendido en la conciencia popular”. Si bien remarcó que fueron básicamente intérpretes, lograron una gran conexión con el público. “Fueron la proyección de grandes autores, una continuación a las letras de la canción popular. Se apostaba a textos más elaborados, dándole una impronta muy nuestra, muy nacional.
Lograron con la gente una comunicación muy fuerte”. Espera además con ansias el día del concierto y ya se lo imagina: “Voy a sentir una electricidad enorme”, subrayó.

Carbajal recordó las anécdotas que le contó Guerra acerca del concierto del 18 de mayo de 1984. “Me decía que llovía mucho... que la guitarra se le desafinaba y le entraba agua... ¡Y que tenía que seguir cantando!”, recordó.

Ubal, que por esa fecha integraba el gremio de músicos, compartió el viaje de retorno de Los Olimareños y la llegada a Montevideo. “Fue algo muy impactante”, señaló. En el recital le tocó formar parte de la organización para que la gente no se tirara desde las tribunas a la cancha. “Fue todo muy loco”.

Con respecto al concierto que se viene, Ubal destacó que “es algo muy lindo que se den la oportunidad de cantar de nuevo”. “Si lo hacen con el cariño que la gente espera, va a ser algo muy lindo de ver y de escuchar”, comentó.

El ‘Sabalero’ partirá el 15 de abril al exterior, por lo que no podrá estar presente en el Centenario. “Va a estar repleto, por la nostalgia de escucharlos una vez más. Es un símbolo, lo de siempre”, concluyó.

(Observa)

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