"Antes pretendíamos ir a Europa para que nos descubran los franceses o los holandeses, y ahora queremos estar más entre nosotros. Ahora queremos producir lo nuestro y que de afuera nos compren”. Esta frase de la docente y productora audiovisual Pepi Goncalvez resume un fenómeno que se está dando a nivel regional: los latinoamericanos en la industria musical y audiovisual buscan conocerse y juntarse más, y quieren dejar atrás la dependencia del mercado europeo.
Con ella coincidieron la directora de la agencia V Bookings, Valentina Cabrera y la directora de la plataforma Pulse, Laly Brum, durante un seminario que tuvo lugar en el lanzamiento de nuevos cursos de la Universidad Claeh en Punta del Este, en el que se destacó el diploma en Gestión Cultural y la necesidad de formar profesionales en el área.
La industria audiovisual uruguaya tiene ya varios años, en los que ha ido evolucionando y en los que han nacido variados talentos como productores, directores y cineastas. Uno de los cambios más notorios de la industria, según Goncalvez es la adopción de ese "nuevo estatus" de no dependencia.
Por otro lado existe una industria, un poco más nueva, pero que también se está transformando. La música electrónica, que tuvo un boom en el continente en los últimos años, está creando un mercado: fiestas, firmas discográficas y productos audiovisuales.
Cabrera y Brum trabajan juntas en Pulse, una empresa dedicada a la difusión de artistas sudamericanos de música electrónica con una multiplataforma. Según Brum, la empresa busca ser “la vidriera de los artistas de la región al mundo”.
Ambas coinciden con Goncalvez: la industria de la música electrónica se está moviendo en la misma sintonía que la audiovisual. En 2019 Pulse realizó en Uruguay la Cumbre de música electrónica y arte digital, según comentó Cabrera, “para unir el mercado, conocernos y promover nuevos proyectos”. Brum agregó que “el objetivo del evento fue conocer invitados de Chile, Argentina, Paraguay, Colombia y Brasil, porque somos los que movemos la escena y los que podemos desarrollar un mercado sudamericano que no dependa de Europa”.
Las emprendedoras buscan atacar una problemática que se da entre los artistas de América del Sur: no hay un mercado interconectado. Según contaron, a los artistas de música electrónica les cuesta mucho trabajo contactarse con pares regionales. Es por eso que desde el inicio de esta industria musical y hasta 2014 que es cuando explotó en América, muchos viajaban a ciudades como Berlín para ser descubiertos por grandes firmas discográficas.
“Hay mucho potencial en la zona. Con Pulse pensamos en cómo hacer una vidriera al mundo, para generar un mercado interrelacionado, conectarnos con países linderos y empezar a hacer una circulación de artistas”, comentó Brum.
Para Goncalvez, la clave está en apoyar a los productores, los que abren el mercado: “en la fortaleza de los productores es donde puede generarse un espacio para que haya industria”.
El Estado y el mercado
La industria cultural y las empresas que se desarrollan dentro de ella no recorren únicamente un camino privado, sino que muchas veces rozan el ámbito público. Para Goncalvez, los productores audiovisuales deben tener claro eso. “No solo el sector privado les va a dar trabajo, también está el sector público y por eso tienen que entender sus necesidades” dijo. Para la docente y productora, tanto en las empresas privadas como en los entes públicos debe haber gente formada en cultura y preparada para afrontar los desafíos que presenta la industria a diario. “El mercado y el estado tienen que entenderse; es la básica de la negociación. Si las dos personas que van a negociar no tienen el mismo código no hay negociación posible” comentó.
Según Brum, la participación del Estado también es importante además en los apoyos que le presentan a las empresas. “Es muy difícil hacerles llegar nuestras necesidades a las instituciones públicas, y que entiendan lo que está pasando en el mercado de la música electrónica, porque no lo conocen” dijo. Los entes, opinó, deberían prestarle más atención a los cambios de la industria cultural porque todos los fines de semana se producen nuevas fiestas que están agrandando el mercado.
“Hay más de 100.000 asistencias por año a los eventos de música electrónica, pero las instituciones públicas no lo saben. No hay gente que entienda que esto es un mercado, más que nada en el entorno público”, explicó. Desde Pulse realizaron un estudio de público consultando a productores y tiqueteras.
Las empresas creadoras de contenidos culturales están creciendo y con ellas están naciendo nuevos productos y segmentos de mercado; lo audiovisual y lo musical hoy mueven muchas más personas y más empresas que cuando solo se desarrollaban festivales de cine o fiestas electrónicas. Hoy la difusión de artistas, venta de discos, películas, programas televisivos y radiales ya son parte de la economía de la cultura. Economía que según Goncalvez, necesita de la formación de profesionales.
“Es muy importante que en la formación cultural se pueda investigar, porque efectivamente hemos sido fallidos en las políticas públicas culturales por no tener datos. Y de los datos vive la economía de la cultura” concluyó.
Pulse comenzó siendo una plataforma digital de difusión de artistas. Pero con el paso del tiempo la empresa ha desarrollado diferentes aristas. Actualmente cuenta con un programa de televisión en Canal 10 donde muestran las fiestas electrónicas, además la empresa tiene un sello discográfico que graba únicamente discos de vinilo. Junto con fiestas, desde Pulse también se han organizado festivales cinematográficos de música electrónica.