Juan Diego San Martín (27) regresó en 2008 de España. Allí trabajaba en el área de ventas en una empresa de chocolate y vino con el objetivo de trabajar en el rubro.
Con esa idea en mente, unos meses después abrió la chocolatería en Punta del Este, Late Chocolate.
Estudió el mercado, y tenía previsto que su exjefe español fuera parte del proyecto como inversor, pero la crisis europea no se lo permitió.
San Martín decidió aprender sobre la materia prima y la manipulación del chocolate. Así que en ese mismo año de su apertura viajó a Bélgica a conocer la fábrica de chocolate Belcolade, a comprar herramientas de trabajo y moldes.
A su regreso se contactó con varias empresas que buscaban regalos de calidad para sus clientes. En la primera temporada, fueron 15 las empresas que le compraron.
Los inicios fueron en una casa que había alquilado y luego en la casa de su abuelo –que cuenta con una cocina con grandes mesadas de mármol perfectas para el templado del chocolate–.
“Es un espacio espectacular y un punto comercial ideal”, comentó San Martin. La casa se ubica en la parada 7 de la Mansa, en Los Alpes y Horacio Quiroga.
El negocio comenzó a crecer y junto a Andrés San Martín (su primo) y a Ignacio Sica (un amigo) visualizaron que la casa en la que estaba radicada la chocolatería tenía un gran potencial y decidieron abrir un café donde comercializar toda su línea de chocolates y bombones.
Paralelamente a la elaboración de regalos empresariales comenzó a vender sus productos a hoteles (línea de negocios con gran éxito).
El emprendedor comenzó su negocio con US$ 10 mil, que utilizó para viajar a Bélgica y comprar herramientas de trabajo. El rápido crecimiento lo sorprendió.
Dos caras de la misma moneda
La chocolatería Late elabora desde bombones clásicos hasta aquellos más singulares como de lavanda, chili picante o té de jazmín. Busca productos estándar pero con un toque especial.
Según explicó San Martín hay sabores que en Uruguay serían muy difíciles de vender ya que es un público muy clásico. Considera que existe una gran diferencia entre el montevideano y el puntaesteño. Este último está más abierto al turista, le interesa conocer los sabores típicos de los extranjeros y está dispuestos a probar nuevas mezclas.
Más allá de esta diferencia, decidió abrir una sucursal en Montevideo porque en invierno hay más movimiento de público y el mercado es más estable. La diferencia entre estos dos mercados radica en el volumen de compra. A pesar de tener una clientela sumamente fiel en el principal balneario, lo visualiza como un mercado con grandes altibajos, donde la temporada es cada vez más corta.
El secreto para mantenerse estos años en Punta del Este y poder crecer está en conformar un buen equipo de trabajo y manejar muy bien los costos. “Tratamos de buscar estabilidad, es lo difícil de vivir en Uruguay, para lograrlo tenemos que buscar varios caminos”, destacó.
Fue así que en agosto pasado, Late Chocolates inauguró local en Héctor Miranda 2017, Punta Carretas.
Acá y allá
San Martín vive en Punta del Este, allí focaliza la producción y provee a los dos locales. Vale destacar que sus productos son comercializados en otros puntos de venta como Las Gaviotas, Delishop y una tienda de vinos.
Para poder estar en cada detalle, San Martín se apoya en su personal. Cuando recién abrió la tienda en Punta Carretas hubo que poner en funcionamiento ese motor, una vez que el personal dominó todos los aspectos necesarios le simplificaron la tarea.
Rasgos distintivos
Late Chocolates se destaca por la presentación de sus productos, pero el emprendedor no considera que sea su único diferencial y subraya que utilizan productos naturales y sin conservantes. Trabajan con diferentes tipos de chocolate belga y la fruta seca es de Agroland. El trabajo es totalmente artesanal: se pinta molde por molde por lo que cada pieza es única.
Además, San Martín piensa que la diferencia está desde cómo se trabaja el chocolate hasta el molde usado, pasando por las tintas que son, como todos los instrumentos de trabajo, importadas. Lo que buscan es que el producto sea de excelente calidad y que brille. “En nuestros bombones te ves”, apuntó San Martin.
Para el emprendedor el valor agregado está en el conjunto que llega al cliente y pretende que sorprenda.
A pesar de no usar conservantes la vida útil del producto es de 30 días, lo importante es que no se exponga a temperaturas altas para evitar la fermentación del relleno. En los meses de calor se entrega la mercadería en heladeras térmicas con gel refrigerante.
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Bombones. son las variedades de sabores. Baileys, frambuesa, canela y Tannat son algunas de las opciones.
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Variedades. Se ofrecen tabletas, cabsha, chocolate en rama, submarino, paletas de sésamo entre otras.
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Productos. Se puede encontrar brownies, cookies, macarrons, naranjas confitadas, trufas.