Arranca el partido. Venezuela mueve, avanza con un par de pases cortos y pone un centro largo y llovido en el área. Fernando Muslera sale y la descuelga sin problemas. El Centenario estalla en un grito. Una inexplicable mezcla de nervios y júbilo. ¡Por un centrito a la olla! Es el público de Uruguay. El que llena las tribunas pero el que no sabe cómo caerle encima a los rivales.
Llena pero no asusta
La hinchada uruguaya colmó las tribunas y vistió de fiesta al Centenario con mucho colorido; pero a la hora del juego no puso presión