Opinión > EDITORIAL

Lo que no dice Astori

Sobre los dichos de Astori en la conferencia de ADM

Tiempo de lectura: -'

23 de marzo de 2019 a las 05:01

Salvo honradas excepciones, los gobernantes no suelen admitir los problemas que aquejan al país como lo hizo el ministro de Economía, Danilo Astori, en la tradicional conferencia empresarial de la Asociación de Dirigentes de Marketing (ADM), realizada el miércoles 20. Uno de los principales referentes del Frente Amplio dijo que “no es verdad” que todo marcha bien en Uruguay y se refirió específicamente a la baja inversión y a los problemas en el mercado de trabajo, dos variables que muestran preocupantes debilidades y que están interconectadas.

“Hay una caída evidente de la inversión en los últimos años. Ese es nuestro desvelo actual porque repercute en el trabajo y la vida de la gente”, dijo Astori. Y sí, es un dolor de cabeza para un político responsable porque, como él mismo reconoce, la mejora de la inversión es el camino “más genuino” para el crecimiento económico. Y la evolución de la inversión privada muestra una clara tendencia a la baja.

Acerca del creciente déficit fiscal, que se ubicó en 4,3% del PIB en los 12 meses cerrados a enero, insistió en la necesidad de mejorar las compras públicas y justificó el creciente saldo en rojo por el aumento de las erogaciones de la seguridad social que obliga a transferir el equivalente a US$ 3.500 millones anuales. 

Es justo reconocer que no todo “está mal” en la economía y así lo registran los organismos internacionales, consultoras privadas y economistas independientes, incluso partidos de la oposición. Y es cierto lo que dice Astori que “hay muchas cosas para corregir y hacer”.

La conferencia del ministro hubiese sido más completa con alguna reflexión sobre las razones de fondo que explican los nubarrones que opacan a la inversión privada y al empleo. Porque si “hay muchas cosas para corregir y hacer” es por responsabilidad del gobierno del Frente Amplio.

¿Por qué baja la inversión privada? Sin despreciar los factores exógenos, Uruguay no es muy atractivo para la inversión privada: múltiples problemas de competitividad, enorme carga tributaria, precios altos de tarifas públicas, graves problemas en la educación formal, normas laborales inflexibles, todas consecuencias de un Estado intervencionista y pésimamente gestionado que desestimula la inversión y la creatividad empresarial. 

Además de los problemas en las compras del Estado, ¿no reconoce Astori el impacto fiscal del enorme aumento en el número de funcionarios públicos durante los gobiernos de izquierda que no está en consonancia con nuestra evolución demográfica ni con necesidades reales? Eso es inevitable corregir. 

Un país con las características del Uruguay, si quiere captar inversiones de calidad, está obligado a tener excelentes notas en el examen fiscal –como en el resto de las asignaturas de macroeconomía–; leyes laborales que acompañen el real funcionamiento de las empresas; y un sistema educativo de calidad. Todo ello para bajar el enorme peso del Estado y estar en condiciones para abrir la economía y mejorar así la inserción comercial en bienes y servicios.

“Cuanto más planifica el Estado”, escribió Friedrich Hayek, “más complicada se le hace al individuo su propia planificación”, una idea que bien podríamos extender al sector privado. 

 

REPORTAR ERROR

Comentarios

Registrate gratis y seguí navegando.

¿Ya estás registrado? iniciá sesión aquí.

Pasá de informarte a formar tu opinión.

Suscribite desde US$ 245 / mes

Elegí tu plan

Estás por alcanzar el límite de notas.

Suscribite ahora a

Te quedan 3 notas gratuitas.

Accedé ilimitado desde US$ 245 / mes

Esta es tu última nota gratuita.

Se parte de desde US$ 245 / mes

Alcanzaste el límite de notas gratuitas.

Elegí tu plan y accedé sin límites.

Ver planes

Contenido exclusivo de

Sé parte, pasá de informarte a formar tu opinión.

Si ya sos suscriptor Member, iniciá sesión acá

Cargando...