Se reconocen como pioneros y recuerdan que cuando decidieron arrancar no existía Facebook ni los iPhone, e incluso, la conexión a internet todavía era a través de modem. Según recordó Ciapessoni, por el año 2001 existían empresas dirigidas al desarrollo digital, pero de sitios corporativos y banners. El equipo de Thef, en cambio, eligió desde el comienzo focalizarse en las experiencias interactivas.
La suerte es una actitud
“Cuando empezamos esta compañía teníamos poco más de 20 años y muy pocas necesidades económicas”, recordó Ciapessoni. Esa situación influyó en la decisión de dedicarse a realizar los trabajos de la mejor manera posible sin preocuparse tanto por los réditos económicos.
Eran épocas de crisis y con US$ 500 se propusieron llevar adelante ese proyecto que “nadie entendía bien”.
Ciapessoni indicó que esa situación lejos de preocuparlos les dio tranquilidad. “Si arrancábamos en el peor escenario posible, sin capitales inversores, siendo los nerd de la industria y podíamos salir adelante, íbamos a poder con cualquier cosa. Tuvimos suerte, pero la suerte es una actitud”, comentó.
El inicio fue en una oficina en la calle Ciudadela. En la actualidad, la sede está en Juan Carlos Gómez y Sarandí, cuentan con una oficina en Zonamérica y planean instalar otras en el exterior. Aunque prefieren mantener en reserva los países, adelantaron que están trabajando en un “master plan” que los tiene viajando continuamente.
Según indicó Boudakian, tener el 80% de sus clientes en el exterior los obliga a tomar varios aviones en el año. “Cuando la demanda es tal, inevitablemente evaluás tener presencia física en otros lugares”, expresó. Actualmente trabajan para Estados Unidos, Puerto Rico, Colombia, Costa Rica, Guatemala, México, Argentina, España, Brasil y China.
Lo curioso es que, para alcanzar estos resultados, no realizaron nunca, según se preocuparon en aclarar los socios, una estrategia “agresiva” a nivel comercial.
“Todos los anunciantes locales vinieron a nosotros”, apuntó Boudakian.
Con sus primeros pasos en la industria lograron adquirir algunos conocimientos importantes. Boudakian aclaró: “venimos del palo de la publicidad más que del palo de la tecnología”.
Cuando la empresa comenzó a trabajar con las agencias de publicidad locales, se propusieron “absorber” todo lo que pudieran. Ciapessoni recordó que en ese entonces vivían de ellas: “cada vez que surgía un proyecto, trabajábamos desde el principio”.
Boudakian explicó que nunca fue una empresa que solo ejecutara, sino que además se preocupa por estar integrada en los procesos creativos.
Ese fue el momento en que ambos socios comenzaron a conocer las deficiencias y virtudes, los tiempos y las expectativas de la industria.
Equivocarse es posible
Que la familia no entienda el emprendimiento y no siga el sueño del emprendedor, es una de las cosas más duras con las que se pueda lidiar, según Ciapessoni.
Para los propietarios de Thef, equivocarse es posible e incluso bueno. “Quiere decir que te arriesgaste, que fuiste por algo nuevo”, indicó.
Según Boudakian, resulta difícil soportar la frustración ante algunos errores. “Obviamente al comienzo no todo es rentable, no dan los números. Superar esos problemas es lo que hace, a mediano plazo, que uno se consolide. Todo emprendimiento necesita tiempo”, agregó.
Para los planes de crecimiento los socios aseguraron no necesitar capitales externos. “Nunca nos regalaron nada y nunca recibimos capitales, ni siquiera de parte de familiares”, aseguró Ciapessoni. Sin embargo, todo lo proyectado se ha cumplido con creces. Eso, explicó, los hace sentirse confiados y optimistas, porque entienden que los resultados solo dependen de su trabajo. “Lo innovador siempre va a existir, de eso se trata la historia de la humanidad, de innovar e ir continuamente progresando, si te mantenés sobre ese vector siempre vas a encontrar las oportunidades”, sentenció.
Armando una tribu eléctrica
“Los eléctricos” son esas personas que acuden contentas a las reuniones, que tienen ganas de cambiar algo, que ven oportunidades en cualquier cosa. Ese espíritu, señalaron los socios, es el que buscan para conformar su equipo de trabajo.
Un aspecto que les preocupa a la hora de contratar personal es la actitud. Boudakian aclaró que cuando en una entrevista se enfrentan a una persona muy talentosa pero sin la actitud que buscan, las chances de que sea contratada disminuyen sobremanera. “Nuestro negocio se trata de tener actitud para enfrentar los problemas”, apuntó.
Para producir una buena idea en internet o tener una buena producción a nivel digital, se necesitan más de ocho personas. Montar esa infreaestructura dentro de una agencia, aseguró Boudakian, no es tan fácil.
Desde el primer año el equipo estuvo conformado por seis personas; al llegar a 10 contrataron personal de recursos humanos instruídos en que los empleados debían trabajar cómodos y motivados más allá del dinero.
“Las personas son nuestro valor”, aseguró Boudakian. Uno de los desafíos de cualquier empresa de la industria, explicó, es mantener el personal. “Una persona es efectivamente productiva después de los seis meses de trabajo, y la rotación es un dolor de cabeza. Por eso siempre hemos intentado generar planes de beneficios e invertir”, reveló.
Los socios aseguraron que actualmente su índice de rotación de personal es muy bajo y que el equipo central se mantiene desde hace unos ocho años de manera estable.
Han dedicado sus primeros años a formar personal, para establecer bases robustas para la empresa, pero ahora, según explicaron, llegaron a un punto en el que necesitan personas que ingresen a la empresa y ejecuten al día siguiente. “Hoy el equipo funciona muy bien y hay mucha sinergia”, explicó Ciapessoni.
Boudakian aportó que, gracias al trabajo que han realizado en la conformación de un equipo de trabajo sólido, hoy tiene la confianza para aprovechar cualquier oportunidad que se presente sin titubear. “Tenemos armada una estructura para responder a cualquier desafío.Tuvimos tiempo de armarla, no fue un proceso acelerado”, expresó.
Venderse afuera
“Llegamos a un punto en el que nos vienen a buscar empresas de afuera y eso es increíble”, festejó Boudakian. Incluso han llegado personas de Italia y Nueva Zelanda a trabajar a la compañía. “Estamos en Uruguay, pero lo que siempre buscamos fue tener casos locales para poder vendernos en el exterior”, indicó.
Según los socios, el punto de inflexión en su camino emprendedor fue cuando comenzaron a trabajar en los mercados extranjeros en el año 2005. Boudakián recordó que en ese momento tenían las mejores marcas y los presupuestos más altos. “Llegamos a un punto en el que no podíamos crecer más. Empezar a trabajar para afuera nos permitió acceder a mejores presupuestos”, dijo.
Agregaron que al inicio los contrataban por los bajos costos, pero ahora pesa más la calidad del trabajo.
“Competimos en los pitch con los número uno del mundo. Eso nos da un power (poder en inglés), no es que me la creo, de verdad estoy jugando en el mejor lugar, están comprando mis ideas y ganamos las cuentas grandes”, reflexionó Ciapessoni.
La productora forma parte de SODA, que es el aglomerado de agencias del mundo que dictan hacia dónde va la industria y de la que solo forman parte cuatro latinoamericanas.
Según Ciapessoni, la compañía solo ha alcanzado el 20% de su potencial en el mercado y proyecta una gran expansión en el futuro.
“Es apasionante ese vértigo de hacer 15 o más proyectos por mes”, expresó. Como consejo a los emprendedores, sugirió que no piensen tanto las cosas. “Hacé lo que sentís y no te quedes con la duda de cómo podría haber salido”, dijo.
Boudakián subrayó que la coyuntura que atraviesa la industria es única y que hay que aprovecharla. “Si hay un momento para que te vaya bien, es ahora. Todo está explotando, hay un montón de cosas para construir y eso es muy motivador”, remató.