Ayer los galpones de ovinos mostraron el ritmo febril de los preparativos, donde los especialistas retocaban vellones sobre mesas improvisadas con caballetes. Los días lluviosos no amilanaron a los cabañeros que llegaron al Prado con las ilusiones intactas de tener entre manos a un gran campeón.
En los corrales de ovinos, sobre la calle Pelosi, se vivía este domingo la camaradería entre las distintas cabañas y, al mismo tiempo, se orejeaba a los posibles rivales.
La muestra de Corriedale, la principal raza ovina del país, será algo inferior en cantidad de ejemplares a la de 2016, pero con animales de fuste y cabañas de larga tradición.
Néstor Larrosa, de Doña Elisa, de Casupá (Florida), comentó a El Observador Agropecuario que "habrá menos carneros y más hembras" este año en los campeonatos. En total, se inscribieron 103 animales, más PO que de pedigrí.
El rubro ovino vive una coyuntura favorable para las lanas finas y la carne. Por eso el titular de Santa Catalina, Douglas Cortela, mostró su entusiasmo a El Observador Agroepecuario mientras alistaba los 11 ejemplares que trajo al Prado para el campeonato de Merino Australiano. La cabaña de Colonia defenderá su condición de ganadora del Gran Campeón y la Gran Campeona 2016.
Texel, la raza más numerosa, mostrará todo el potencial en producción de carne de calidad. Luis Nieto, de Don Hilario, adelantó a El Observador Agropecuario que, además de las competencias, se divulgará en el Prado un acuerdo con el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA).