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Los Teros arrancan un nuevo proceso: paciencia antes de esperar resultados

Uruguay llega al Seven de Punta con un plantel joven, con cambios en la estructura y con el objetivo de ser una plataforma para el XV

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04 de enero de 2019 a las 05:03

Con todo lo que se ha discutido en los últimos años sobre el rol del seven en el mundo y en Uruguay, el camino que se abre para Los Teros VII este fin de semana con el Seven de Punta del Este tiene un elemento incontrovertible: la definición de un camino. 

Es que la historia reciente del seven ha sido la de explorar distintas opciones. Y a diferencia de otros años, el camino trazado  de este año está claro: una instancia de desarrollo de jugadores jóvenes, una puerta de entrada para rugbistas con el perfil indicado para la modalidad, antes de saltar a Los Teros.

 “Ha habido en cambio dentro de la estructura en cuanto a cómo se encara el seven, que vendría a ser una parte de formación de jugadores para meterlos dentro del sistema, teniendo en cuenta que lo más importante es el Rugby XV”, destacó el nuevo entrenador principal, Francisco de Posadas, en el suplemento especial que publicó El Observador con motivo del torneo.

“Tormenta” asumió tras Luis Pedro Achard, que dejó el cargo tras más de 10 años, con un período de ausencia entre medio de tres temporadas. El nuevo DT tuvo sus primeros torneos en diciembre en Argentina y ahora le toca la primera prueba grande en Punta del Este, primera etapa del Circuito Sudamericano que terminará una semana después en Viña del Mar, y que otorgará dos plazas para la Qualy de Hong Kong (el torneo que da un ascenso al Circuito Mundial completo y también dos plazas para las etapas de dicho Circuito Mundial en Vancouver y Las Vegas).

La estrategia no es nueva: la usan varias de las principales selecciones del mundo en su circuito mundial. Quizás la diferencia es que, mientras aquellas mechan algunos jugadores de experiencia en sus planteles, en este equipo 2019 del seven el promedio es de apenas 21 años, y los jugadores mayores rondan los 23 o 25 años. 

En estos años se han apostado a casi todos los caminos posibles: en una época se buscó incluir en Los Teros VII los mejores jugadores, siempre y cuando no coincidieran los calendarios con los del XV. Esa fue la estrategia aproximadamente hasta 2012, con el título sudamericano de ese año –la única victoria ante un seleccionado principal argentino en la historia- como punto más alto. En el medio, los choques entre los DT de XV y seven fueron abundantes.

Pero el crecimiento del XV tuvo su efecto secundario en el seven: con un seleccionado principal que tiene actividad casi durante todo el año, la opción de usar los mismos jugadores fue disminuyendo cada vez más, y la posibilidad de armar planteles separados ganó cada vez más lógica. Puntualmente, en los últimos años se buscó mechar jugadores del XV para ocasiones puntuales, especialmente para el Mundial de San Francisco, aunque los resultados no fueron buenos. De hecho, lo mismo le ocurrió a varias selecciones principales en los Juegos Olímpicos, que intentaron importar estrellas del XV, pero en la mayoría de los casos la estrategia fracasó.

La diferencia ahora, por ende, es el sinceramiento: el seven es una plataforma de desarrollo para el XV. La respuesta no contentará a los más fanáticos del seven, es cierto, que sostienen que no es aceptable, con el crecimiento que ha tenido el rugby uruguayo en los últimos tiempos, que el seven haya caído al tercer escalón continental, detrás de Chile, y que el objetivo de ganar Hong Kong y acceder al Circuito Mundial tiene que seguir estando sobre la mesa. De hecho esa preocupación también la tiene el capitán de Los Teros VII, Diego Ardao: “Si se piensa en un plantel de seven como desarrollo de cualidades para jugadores del XV, se hará cuesta arriba alcanzar objetivos altos”, sostuvo el capitán en el suplemento especial de El Observador sobre el Seven de Punta del Este.

No le falta lógica al razonamiento. Pero tampoco a quienes sostienen que, desde que se disputa Hong Kong en 2012, ninguna de las estrategias anteriores prosperó, y Uruguay nunca pudo meterse entre los cuatro mejores de la división ascenso del circuito mundial. Ni siquiera lo pudo hacer Chile, que sí apuntó todas sus baterías principales al seven por sobre el XV, pero apenas quedó un escalón encima de Uruguay durante un par de años. Con el crecimiento que ha tenido el XV en Uruguay, darle la prioridad al seven hoy no parece una opción viable. Se ha vuelto un deporte de especialistas, y en países chicos (Uruguay, Chile, Brasil, pero también Rumania, Georgia, hasta Irlanda o Canadá), la opción suele ser optar por una modalidad u otra.

De Posadas dio más detalles sobre la forma de trabajo, en especial, la coordinación con el XV. “La citación de los jugadores se hace en conjunto con Esteban Meneses, el Head Coach de Uruguay, y lo encaramos de esta forma: jugadores que tienen proyección a futuro para poder ir mejorándoles la técnica, lo físico y meterlos dentro del sistema para que puedan crecer. Tenemos todos chicos de entre 18 y 22 años que de alguna forma los insertamos dentro del sistema Charrúa, y la idea es ir formándolos para que en algún momento puedan dar el siguiente paso, tanto en Uruguay XV como en Teros. La idea es que el seven alimente al XV y no al revés. No quiere decir que se haya hecho mal antes, sino que es todo por necesidad. Somos pocos jugadores y se trata de agrandar la base, que no siempre se puede”.

Pero todo lo anterior no implica que Los Teros VII tengan que dejar de lado objetivos como clasificar a Hong Kong y a Las Vegas y Vancouver, o recuperar el segundo escalón continental, o hasta clasificar al Circuito Mundial. Claro, habrá que tener paciencia para saber que el nuevo proceso requiere tiempo –dos o tres años como mínimo- y que deberá tener la mayor estabilidad posible. Esto es: respetar la base del plantel y darle la mayor cantidad de competencia posible. Allí es donde entra la categoría de plataforma de desarrollo para el XV: en una estructura como la actual, la prioridad siempre la tendrá la modalidad de 15 jugadores.

“A futuro tenemos que ser el número 2 de América Latina, abajo de Argentina que hoy es inalcanzable”, expresa en ese sentido De Posadas, que agrega: “De acá a dos años tratar de clasificar a Hong Kong y ganar la clasificación para entrar al circuito mundial. Hoy físicamente y en cuanto a la preparación, Chile tiene un sistema muy trabajado. Tienen una base de 18 chicos que vienen trabajando hace cinco años y son los mismos, entonces en ese aspecto sacan una diferencia, pero es cuestión de tiempo y es súper alcanzable para nosotros”.

Plantel hay: se trata de un grupo de jugadores jóvenes, talentosos y que pueden darle un soplo de aire fresco al juego de Los Teros VII, como ya mostraron varios en 2018 (la mitad del plantel repite respecto a la temporada pasada), cumplir con las clasificaciones y hasta arrebatarle el segundo lugar de la región a Chile. Eso sí: habrá que tener paciencia. (Producción: Facundo Suárez Martino)

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