Desde hace al menos dos años, vos, yo y todos empezamos a procesar el duelo. Se acercaba el final de la generación histórica, que tuvo a Luis Suárez como uno de los grandes líderes. El último escenario era el Mundial Qatar 2022, un lugar que generaba la expectativa de asistir a un cierre a la altura del recorrido de esos futbolistas, pero el plan ejecutado terminó haciendo añicos todo.
A esta altura, aunque el argentino Bielsa esquiva el peso de retirar al máximo goleador de todos los tiempos, definitivamente lo decidió.
En su penúltima conferencia de prensa, a la que convocó la AUF especialmente el 2 de setiembre en el Estadio Centenario para abordar las razones por las que no informaba los nombres de los futbolistas reservados y por qué no se conocen los convocados hasta el domingo o lunes previo al inicio de las doble fecha de Eliminatorias, tenía como segundo tema (o primero, según como se observe), Suárez y Edinson Cavani.
En ese momento dejó claramente establecido que el Pistolero se trataba de un jugador que estaba en la lista de convocables.
Se refirió a la condición de ídolo del salteño, recordó lo que entiende por ese rol, y argumentó que, entre otras razones, no estaba en los planes y no fue necesario que lo contactara para saber de su vínculo con la celeste, por algunas expresiones desafortunadas que Suárez realizó en julio sobre su situación física, su aspiración de seguir en la selección y su lugar en el fútbol en este 2023, cuando estaba pensando más en su salida de Brasil para jugar con su amigo Lionel Messi en Inter Miami que continuar con el contrato en Gremio.
Un mes después de lo que ocurrió en el estreno de las Eliminatorias, Bielsa vuelve a dejar afuera a Suárez.
En todo este proceso fuimos avanzando, en el análisis semana a semana en esta newsletter Entre líneas, sobre escenarios posibles para el regreso del Pistolero, aunque te comenté que entendía que si el plan era armar un proyecto para 2026, lo ideal era que lo hiciera sin Suárez y comenzando a construir un gran plan que tendrá algunos mojones y sobre todo el desafío de volar y soñar con una gran generación de futbolistas.
Que no estuviera Suárez, en ese escenario que se planteó en setiembre, era lo más lógico, porque acaban unos ciclos y comienzan otros. El fútbol se renueva y es natural que ocurra, especialmente cuando existe una generación que viene surgiendo con empuje singular.
Los sueños de Suárez y el nuevo liderazgo de Bielsa
Ahora bien, este mes Bielsa dejó la puerta abierta para Suárez para octubre, aunque nunca lo llamó como al resto de los futbolistas que están en su radar.
Y Suárez, que ya mostró su carácter durante tanto tiempo, hizo todo para estar porque también la cancha le devolvió a Uruguay en la primera doble fecha que tenía un espacio para el delantero, como uno de los 34 o 35 reservados.
Sin embargo, la decisión de Bielsa no acompañó la esperanza del Pistolero.
Entonces, cuando eso ocurre, se plantea este escenario en el que es muy difícil estar en los zapatos del goleador histórico:
1) a la edad de Suárez cada fecha de Eliminatorias es todo;
2) aunque lejos del nivel que lo llevó a ser figura en Europa, sigue haciendo goles en Brasil y lidera a Gremio, más con carácter que con fútbol, en el difícil Brasileirão en el que su club está tercero;
3) tras el debut de la selección en donde quedó claro que está faltando un suplente para Darwin Núñez podía estar entre los 35.
¿Cómo puede reaccionar Suárez? Con la bronca natural, cuando te dicen que estás en la lista de convocables y no te tienen en cuenta.
Lo que está ocurriendo no es nada extraño. Es lo que fueron a buscar con Bielsa porque su plan de juego se ajustaba 100% a las características del plantel que recibía en el Complejo de la AUF, y por su condición de líder para abordar una etapa en la que ya los referentes no estarían.
Por tanto: el nuevo líder de la selección es Bielsa, que cobija a los jóvenes y su plan es afrontar este recorrido con un plantel que lo pueda llevar a grandes campañas en la Copa América de 2024 y, sobre todo, en el Mundial 2026.
Nadie puede reprochar nada. Es lo mejor que está haciendo.
Lo que no puede hacer Bielsa es dejar un cabo suelto (la indefinida situación de Luis Suárez), y mucho menos cuando ese cabo tiene un valor singular en el corazón del hincha.
Sería sano, entonces, que en su próxima exposición pública el entrenador argentino asumiera que llegó el final de Suárez. Sería lo más justo y sincero con el goleador histórico, y también con sus decisiones.
¿Para qué va a seguir diciendo que no va a jubilar a nadie, si en los hechos es lo que está haciendo? Y no tiene nada de malo que ocurra.
La última oportunidad para Suárez
Si había una última oportunidad para Suárez en la selección, como suplente de Darwin Núñez, era en esta doble fecha de octubre en la que podía llegar a necesitar un líder en el campo (aunque devenido futbolísticamente) para utilizar algunos minutos en circunstancias extremas, si así se plantearan los partidos.
¿Por qué en esta doble fecha? Porque visita a Colombia y luego enfrenta a Brasil en el Estadio Centenario.
Si no lo consideró este mes en una lista larga de 34 o 35 jugadores y no lo utiliza cuando aún no encontró suplente para Darwin Núñez (porque sigue confiando en Maxi Gómez), ya no podrá recurrir más a Suárez. Porque en noviembre los rivales serán Argentina y Bolivia, y porque definitivamente Bielsa apuesta por esta generación a la que quiere madurar (nada mejor que los partidos que tiene por delante) para que asuma las responsabilidad que le corresponde a cada uno de estos veinteañeros con los que afronta la nueva celeste. Entiendo que es lo mejor que puede hacer con el nuevo plantel capitaneado por Federico Valverde. Les vuelve a dar toda la confianza para seguir construyendo la nueva historia ganadora y él, que es quien toma las decisiones, asume todos los riesgos, como nuevo líder de Uruguay.
¿Estará Suárez en la selección en 2024? Imposible. Si en este momento, que se destaca en Brasil no es considerado, mucho menos el próximo año.
¿Cuáles son las razones?
1) En febrero cumple 37 años.
2) La próxima actividad oficial para la selección será en la Copa América, en junio-julio, y allí el Pistolero estará en plan retiro jugando con su amigo Messi en Miami, en la MLS, más abocado a disfrutar lo último que le queda de fútbol, tras una carrera durísima (por la exigencia del nivel en el que jugó) y extraordinaria.
3) La nueva generación que impulsa y lidera el argentino en la selección debería estar o empezar a quedar consolidada. Y si no es así, con una docena de partidos bajo su conducción, Bielsa ya no recurrirá a los viejos guerreros sino que tendrá que encontrar a sus mejores exponentes para desarrollar su plan con los nuevos valores que abundan en Uruguay.
En definitiva, Bielsa se aferra a sus convicciones y futbolísticamente es el mejor plan que le puede ofrecer a Uruguay.
Eso sí, al argentino le queda un asunto en el debe, y que no debería descuidar: la falta de sensibilidad con los ídolos. En este asunto de Suárez debería asumir que lo jubiló.
¿Dónde está lo malo si era lo que podía ocurrir, y es lo que quiere como nuevo entrenador de Uruguay?
Aunque muchas veces no sean necesarias palabras para comprobar lo que devuelven los hechos, es necesario decirlo, y en este caso sería lo más saludable para pasar raya, cerrar ciclos y dar tranquilidad y paz a quienes hoy llevan la bandera de la nueva celeste.