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Mario Vargas Llosa

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Mario Vargas Llosa: "Onetti decía muy pocas cosas y no eran importantes; lo que escribía sí"

El Nobel peruano llegó a Uruguay para participar de varios eventos, entre ellos una conversación con la periodista Blanca Rodríguez sobre su último libro: La mirada quieta (de Pérez Galdós)

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13 de mayo de 2022 a las 05:03

Estar tan cerca de los dos gigantes del continente tiene sus ventajas. En este caso, la ventaja es más específica: estar tan cerca de la Feria del Libro de Buenos Aires, un evento gigantesco que convoca a autores de todo el mundo, genera oleadas para este lado del charco. Además de la conveniente diferencia de precio que uno puede encontrar si cruza a la capital argentina, la cercanía con esta feria habilita que autores de buena talla incorporen a Uruguay a sus giras y se den un paseo con charlas incluidas por Montevideo. Y eso fue lo que pasó este miércoles y jueves con Mario Vargas Llosa. El Nobel peruano viajó desde Madrid a Buenos Aires para formar parte de la grilla de la feria y, de allí, llegó a Uruguay para protagonizar algunas presentaciones puntuales, entre ella una impulsada por la editorial Penguin Random House y que tuvo a su último libro como protagonista: La mirada quieta (de Pérez Galdós).

Con esta excusa, el hall del hotel Sofitel de Carrasco sirvió de escenario para una conversación entre la periodista y profesora de literatura Blanca Rodríguez y el escritor, en la que repasó algunos de los tópicos que le dan forma a su última obra, recorrió los primeros años de su vida como lector y avanzó sobre algunas de las obsesiones que ha desarrollado a lo largo de su extensa y prolífica obra. Sin embargo, el pedido antes de la conversación fue expreso: la charla sería sobre literatura y de eso se hablaría. La política, otro de los temas en los que Vargas Llosa suele meterse y generar polémica por sus posturas, quedaría para otras situaciones y territorios.

Una de las primeras intervenciones del autor de La ciudad y los perros, Conversaciones en la catedral y La fiesta del chivo fue, justamente, sobre el primer recuerdo que lo ata con la literatura. Vargas Llosa hizo referencia a las primeras lecturas que, con pocos años, encontró en la Cochabamba a la que fue a vivir junto a su madre tras la separación de sus padres. Recordó un texto de Pablo Neruda, algunas revistas, pero sobre todo esa sensación: la de descubrir que el mundo es más grande de lo que imaginamos.

“Recuerdo lo que me significó empezar a leer. Por lo pronto, mi mundo experimentó un ensanchamiento maravilloso, porque gracias a la lectura pude viajar, conocer otros países, y conocerlos de manera integral, conocer su pasado, las historias maravillosas sobre los romanos, los griegos, los incas. Y además, leer en el presente significaba romper los confines del mundo. La lectura ha sido algo deslumbrante en mi vida, y cada vez que he cogido un libro, de alguna manera he vuelto a revivir esos períodos sumamente extraordinarios. Creo que es la mayor afición que he tenido. Encontrarse con un buen libro, una buena novela, es una experiencia absolutamente inolvidable. Recuerdo las novelas de Faulkner, la complejidad, el esfuerzo que significaba entender sus novelas, o leer a los clásicos rusos, sobre todo a Dostoievski”.

Sobre el último autor, el peruano aseguró que fue uno de los que más le costó entender, y que muchas veces se dio de bruces contra sus largas y complejas novelas, pero que una vez que logró ingresar en ese mundo, encontró un campo fértil del que empaparse literariamente. 

“Dostoievski me costó mucho trabajo leerlo. Son novelas muy largas, complicadas, y esa mentalidad rusa es muy distinta a la de un latinoamericano. Sin embargo, poco a poco me fui empapando de él y hoy en día es uno de esos autores cuyos libros tengo muy presente. Es muy difícil explorarse uno mismo, pero hay ciertos libros que vienen a la memoria y le permiten a uno entender ciertas cosas. También me pasó con Flaubert, que es otro de los autores que han tenido mucha influencia en mí. Hoy hay cien ocasiones en las que recuerdo La educación sentimental o Madame Bovary”, contó.

“Siempre he tenido la sensación de que leer un libro me iba a enriquecer muchísimo, que me iba a enseñar muchas cosas, al mismo tiempo que iba a gozar de la lectura”, agregó más tarde el autor.

El misterio del Boom

Buena parte del intercambio con Vargas Llosa giró en torno a la vida y obra de Benito Pérez Galdós, autor canario de gran influencia en la literatura en español, al que le dedicó su último trabajo. Para escribirlo, Vargas Llosa lo leyó completo y de forma sistemática durante la pandemia de coronavirus, algo que le permitió sacar algunas conclusiones que volcó en su ensayo y que analizó en su visita a Montevideo. El autor peruano consideró a Pérez Galdós, además, como el primer escritor en lengua española que logró vivir de su literatura, con todo lo bueno y lo malo que eso implica.

De todas formas, uno de los momentos claves de su presentación fue cuando le consultaron sobre sus hipótesis sobre el origen del Boom, el movimiento latinoamericano que lo incluye y que en el meridiano del siglo XX gestó obras y nombres latinoamericanos que marcaron para siempre a la literatura universal y cambiaron el rumbo de lo que se escribía en ese momento. 

“Es un misterio (por qué surgió el Boom). No hay una respuesta clara. ¿Qué es lo que hace que una literatura surja con extraordinaria riqueza en un lugar? El caso de la literatura rusa, por ejemplo. El caso de Faulnker, de Kafka, de Joyce. No hay manera de explicarlo. Se pueden dar muchas razones, pero al final la obra está allí y ella anula todas las razones. Se puede decir que la literatura latinoamericana es una literatura más libre que la de otros países donde hay una tradición que se le impone al escritor. En América Latina no teníamos esa tradición y los escritores encontramos mayor libertad. Pero no son razones que nos dejen satisfechos. Son fenómenos que no tienen explicación”, aseguró.

Vargas Llosa también le dedicó palabras a Juan Carlos Onetti, a quien considera “uno de los mejores escritores latinoamericanos de la historia” y del que alabó especialmente la obra Juntacadáveres

El autor recibió un doctorado Honoris Causa en la Udelar

“Onetti era un hombre muy callado. Decía muy pocas cosas y las que decía no eran importantes. Pero lo que escribía era importante. Yo siempre me frustraba porque él decía que no leía latinoamericanos. Y sin embargo, él es uno de los grandes autores latinoamericanos”, remarcó.

En su visita a Uruguay, Vargas Llosa también tuvo tiempo para ser homenajeado por la Universidad de la República, que le otorgó un doctorado Honoris Causa en un acto en el que estuvo presente el presidente uruguayo Luis Lacalle Pou.

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