Opinión > VIOLENCIA

Más homicidios que días, el triste récord de 2018

Cada 23 horas hubo un asesinato en 2018, año en el que se alcanzó la cifra total de 382 homicidios. 

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07 de enero de 2019 a las 05:00

Cada 23 horas hubo un asesinato en 2018, el año en que Uruguay alcanzó el triste récord de 382 homicidios. El año en que hubo más asesinatos que días. Todo un cambio para un país tradicionalmente tranquilo, donde la seguridad era un claro diferencial respecto a la región.

Eso ya no es así, aunque está claro que no sucedió de un día para el otro. Uruguay entró en una espiral de violencia hace décadas y no aparece una solución mágica ni simple. Las cifras de hurtos, rapiñas y homicidios han ido aumentando gobierno tras gobierno y de eso no se salvan frenteamplistas, colorados ni blancos.Pero es cierto que nunca se habían visto cifras como las del año que terminó y queda la sensación de que algo tan preciado como la vida vale cada vez menos.

El año pasado hubo 99 homicidios más que en 2017, lo que representa un incremento del 35%, según las cifras que difundió la Fundación Propuestas (Fundapro), vinculada al Partido Colorado, que elabora sus estadísticas en base a informaciones de prensa. Aún no se conocen las cifras oficiales, pero todo indica que serán similares a las de Fundapro.

El aumento es seis veces superior al registrado entre 2016 y 2017. Así, la tasa de homicidios llegaría en Uruguay a 11,2 casos cada 100.000 habitantes, mientras que en Montevideo sería de 15,4 casos cada 100.000.

Fundapro advierte que el fenómeno pone a Uruguay ante una epidemia de asesinatos, ya que la Organización Mundial de la Salud fija en diez la cifra de homicidios que deben cometerse cada 100.000 habitantes para declarar que un país vive una situación de violencia endémica.En Argentina el índice es de 6,6 casos y en Chile de 3,6, según las cifras de 2017. En el otro extremo, en Brasil se cometieron 27,3 asesinatos cada 100.000 habitantes y en Venezuela 58,1.

El Ministerio del Interior ensaya explicaciones –se afirma, por ejemplo, que en el aumento tuvo que ver el nuevo Código Penal-, y es cierto que de fondo hay razones socioculturales y que las crueles guerras entre bandas tienen su incidencia. Pero es necesario un cambio radical. ¿Cómo arreglamos esto? 

Hay que mirar a los países donde ha habido una reducción en la cantidad de delitos y, quizás, las autoridades también deberían tener algo menos de soberbia en sus declaraciones públicas, más en un tema tan sensible.

El director nacional de Policía, Mario Layera, dijo hace unos días en una entrevista en radio Sarandí que, pese a que no da “por perdido ningún partido antes de que termine”, el gobierno no logrará cumplir la promesa del presidente Tabaré Vázquez de reducir los hurtos y rapiñas en un 30%, tomando como base el año 2015. Eso todos lo imaginábamos, pero que lo diga el Ministerio del Interior es una fuerte señal.

“Siendo lógicos, la tendencia es que no vamos a cumplir con ese objetivo”, afirmó Layera. Y volvió a hablar del alza de los crímenes registrada desde noviembre de 2017, cuando comenzó a funcionar el nuevo Código del Proceso Penal, que –a juicio del gobierno- cambió la “conducta criminal”.

Las autoridades esperan que la cifra de homicidios baje y retorne a los índices anteriores. Por ahora nada indica que eso será así. Sin ir muy lejos, en los cuatro primeros días de 2019 se cometieron cuatro asesinatos. ¿Será posible algún día volver a salir a la calle sin sentir miedo? Hoy parece muy difícil.

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