Por Genoveva Malcuori
Especial para El Observador
Hace más de cinco años, José Ignacio Blanco invitó a su novia, Noelia Naida, a ir de camping. Serían unas vacaciones distintas para ella ya que nunca había acampado. Blanco, apasionado de este tipo de vacaciones y con una familia "campista" de toda la vida, pensó que era "tremendo plan", pero a su novia no le gustaba la idea. Finalmente la convenció. La experiencia fue un fracaso: se inundó la carpa y todo quedó flotando. Pero Blanco no desistió, y pidió una segunda oportunidad para acampar. "Fue peor porque nos agarró un temporal y estábamos literalmente los dos parados adentro de la carpa aguantándola y se nos rajó toda", recordó Blanco.
Sin embargo, estas malas experiencia, tiempo después, resultaron el germen de su actual emprendimiento:
Beway, un mini camper, una especie de carpa rodante rígida o mini casa rodante, que se lleva como remolque, que brinda la posibilidad de recorrer distintos lugares sin tener que armar y desarmar campamento; y fundamentalmente, sin estar expuestos a las inclemencias del tiempo.
Es que hace unos tres años cuando Naida y Blanco volvieron de su luna de miel, necesitaban un ingreso extra para saldar las deudas del viaje.