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16 de marzo 2019 - 5:02hs

Durante los últimos años, el factor Novick fue un enigma y un tabú para el resto de la oposición. En parte por la desconfianza que el líder del Partido de la Gente le generaba a los líderes blancos y colorados (entre otras cosas por haber votado con el Frente Amplio un proyecto en Montevideo en 2015 o haber declarado que se sentía “cada vez más lejos de los partidos tradicionales" en 2017) y en parte por la frialdad en el relacionamiento personal que Edgardo Novick sentía que recibía del resto de los opositores, la relación no avanzó.

Y eso no es bueno para ninguno de ellos. Cuando llegue el momento del balotaje, cualquier candidato que aspire a  la Presidencia no solo necesitará de todos los votos de su partido sino también del resto de la oposición. Y cada voto será importante. Lo mismo sucederá después en un eventual gobierno, para poder tener una mayoría parlamentaria.

Las relaciones y los vínculos no se pueden construir de un día para el otro. Por ser hoy el candidato con mayores posibilidades, Luis Lacalle Pou tiene la mayor responsabilidad. Hasta ahora tanto él como Novick habían esquivado el diálogo.

Lacalle Pou ha realizado muchos gestos con el Partido Independiente. En ese diálogo más cercano con Pablo Mieres y más lejano con el líder del Partido de la Gente no solo inciden cuestiones personales, sino también la presencia de ambos en el Senado, un ámbito que no comparte con Novick. En cada oportunidad que tuvo, Lacalle Pou trató de meter al PI adentro de la oferta opositora. El Frente Amplio también lo ayudó mucho en estos años, al ignorar a Mieres y posicionarlo en la vereda rival.

Lo único que hubo con Novick en este tiempo -y no solo por parte de Lacalle Pou- fueron miradas de reojo, desconfiadas.

Pero ahora se dan varias circunstancias políticas que ayudan a cambiar esa realidad.

La primera fue el regreso al primer plano de la escena política de Julio María Sanguinetti. El expresidente complicó a varios y uno de ellos es Novick, quien aspira a atraer a un electorado por el que hoy compite con el líder de Batllistas. Eso plantea un desafío que lo obliga a tomar definiciones políticas. Y esta semana dio el paso de hablar con el resto de los líderes partidarios blancos y colorados.

Pero del otro lado también hay una coyuntura política que los condiciona. El resto de los líderes dilató el diálogo con Novick y rechazó las propuestas que él había hecho para sentarse a negociar un acuerdo opositor antes de las internas.

Su propuesta, imposible de llevar adelante para las otras fuerzas políticas, era reflotar al Partido de la Concertación a nivel nacional. Los blancos necesitan su identidad y aprovechar la mayoría que hoy ostentan.  Aún quedan colorados que no se imaginan fusionados totalmente con los blancos.

Por esa iniciativa Novick tuvo incluso un cruce fuerte con Sanguinetti.

Pero lo que hace unos meses los dividió hoy puede unirlos. Si los partidos de la oposición quieren reflotar un acuerdo electoral para competirle con chances al Frente Amplio en Montevideo para las departamentales de mayo de 2020, tienen que cocinarlo ahora.

La Constitución prohíbe que un dirigente que en las internas de junio de 2019 participe por un partido pueda cambiar a lo largo del ciclo electoral. Es decir: si alguien quiere ser candidato a intendente o a edil por un partido diferente (sea el de la Concertación u otro) no podrá ser candidato a nada ni en junio ni en octubre.

Por ello ya empezaron a hablar y fue Novick el primero que levantó el teléfono. La respuesta que obtuvo fue más que positiva. “Ya mismo”, le respondió Lacalle Pou y ambos se reunieron a conversar.

Según declaró Novick esta semana, y publicó El País, también habló del tema con Sanguinetti, Jorge Larrañaga, Verónica Alonso, José Amorín y Enrique Antía.

En la semana, tanto Lacalle Pou como Sanguinetti, Talvi y Antía declararon que tienen posturas favorables a un acuerdo para Montevideo.

Novick incluso pretende ampliarlo a otros departamentos, algo más difícil. Salto podría ser una opción, pero otros hablan de extenderlo también a Río Negro y Paysandú. En cualquier caso, sea solo para Montevideo o también para otros departamentos, es algo que deben concretar antes del cierre de las lista a finales de abril.

Camilo Dos Santos

Una llave de conflicto es la posible inclusión del Partido Independiente en el acuerdo. Lacalle Pou, pensando en noviembre y en un eventual gobierno, quiere un acuerdo de cuatro partidos. Pero Novick, pensando en las municipales, no. La Constitución permite solo hasta tres candidatos a intendente por lema. Si el Partido de la Concertación o cualquier otra fórmula de acuerdo incluye no solo a blancos, colorados y al grupo de Novick, sino también al Partido Independiente, una de las tres fuerzas políticas no podrá tener candidato a la intendencia.

Más allá de estas diferencias, la obligación de dialogar ahora para las municipales de 2020 es un gran paso para que el bloque opositor empiece a bajar las barreras de la desconfianza. Lo necesitan si realmente quieren llegar fuertes al balotaje de noviembre y para construir un acuerdo de gobierno nacional sólido y creíble.

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Luis Lacalle Pou Edgardo Novick Oposición Intendencia

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