“Los problemas pendientes son muchos", admitió la presidenta de las negociaciones, Rena Lee, quien le reclamó flexibilidad y creatividad a las delegaciones. "Miren hacia adelante, busquen el mejor resultado, muestren cuán flexible pueden ser o no llegaremos a un acuerdo, y esta sesión, y los últimos 20 años, serán un fracaso del que seremos los únicos responsables", advirtió.
Lee, al igual que las ONG’s y los expertos independientes, coinciden en la imperiosa necesidad de crear áreas marinas protegidas en ultramar, una herramienta que se considera emblemática para la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad marina en áreas fuera de la jurisdicción nacional.
China en la mira
Según las fuentes consultadas por la agencia AFP, China presiona para que la futura Conferencia de las Partes (COP) que reunirá a los signatarios cree los santuarios por consenso y no por mayoría calificada, lo que en la práctica prolongaría la capacidad de veto utilizada Beijing para impedir la creación de áreas marinas protegidas por parte la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos (CCRVMA).
"China debe modificar urgentemente su papel en estas negociaciones", subrayó Meller, quien instó al gigante asiático a mostrar el mismo liderazgo que exhibió en diciembre cuando, bajo su presidencia, los gobiernos del mundo se comprometieron a proteger el 30% de las tierras y océanos del planeta hacia 2030.
Según los expertos, se trata un desafío casi imposible si no se incluye la alta mar, que cuenta en la actualidad con medidas de protección que abarcan apenas el 1% del área total, superficie global que no está bajo la jurisdicción de ningún país y que comienza donde terminan las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de los Estados, a un máximo de 200 millas náuticas –unos 370 kilómetros– de la costa.
Amenazada por el cambio climático, la contaminación y la sobrepesca, la alta mar representa el 60% de los océanos y casi la mitad del planeta, por lo que su protección es vital para la humanidad. Problema al que se suma las divergencias en torno a hacer efectiva la obligación de evaluar el impacto ambiental de las actividades previstas en altamar.
También está en discusión el reparto de las posibles ganancias resultantes de la explotación de los recursos genéticos de altamar, donde las industrias farmacéutica, química y cosmética esperan descubrir nuevas moléculas, tema que también divide a los países ricos y pobres, preocupados los últimos de verse privados de su parte en los beneficios.
“Sobre este punto, estamos bastante cerca de un acuerdo", aseguró uno de los negociadores a agencia AFP. Se trata de un tema altamente político y simbólico que podría desbloquear otros aspectos, dicen los observadores. “Cualesquiera que sean los compromisos, necesitamos un tratado que cambie el statu quo, de lo contrario no se podrá detener ni revertir la pérdida de la biodiversidad", alertó Andreas Hansen, de la ONG Conservación de la Naturaleza.
Conferencia en Panamá
En forma paralela a las negociaciones que se desarrollan bajo el auspicio de la ONU, unos 600 delegados, entre expertos, ministros, empresas y ONG’s, debatirán el jueves y el viernes próximos en Panamá mecanismos de financiación para fomentar la explotación sustentable de los mares y océanos, alternativa que se conoce como “economía azul".
"Esperamos más de 300 nuevos compromisos para la protección de los recursos marinos a corto, mediano y largo plazo", dijo la vicecanciller panameña Yill Otero durante la presentación de la conferencia, la octava que se concreta a nivel global con el objetivo de reducir la contaminación con plásticos y otros desechos, combatir la pesca ilegal y frenar la minería submarina.
Según afirmó la funcionaria panameña, está previsto que en el marco de las negociaciones se anuncie "la movilización de recursos económicos, tanto públicos como privados”, para llevar a cabo las medidas que se adopten. “Esos compromisos no son sólo monetarios, también son de políticas públicas", agregó Otero.
Según Maximiliano Bello, de la ONG Misión Azul, se trata de la convocatoria “más importante que hay en toda la serie de reuniones internacionales sobre protección marina porque aborda todos los temas en su conjunto, como la pesca sostenible, la seguridad marítima y los temas de la economía azul", el equivalente marino de la economía "verde".
Hasta el momento, está confirmada la participación de más de 200 ONG’s, 60 centros académicos y de investigación, 14 filántropos y cerca de un centenar de empresas y organismos internacionales. También está confirmada la participación del exsecretario de Estado estadounidense John Kerry, principal impulsor de la conferencia y actual enviado de la Casa Blanca para asuntos del clima.
"Voluntad política”
Además de Kerry, también acudirá al cónclave de Panamá la reconocida oceanógrafa y exploradora estadounidense Sylvia Earle, fundadora de Misión Azul. “Kerry y Earle trataron de cambiar el concepto de que hay varios océanos, pues hay uno solo que se comparte en todo el planeta", destacó Bello en declaraciones a la agencia AFP.
"El tiburón, la ballena y una infinidad de otras especies se mueven en ese océano común, pues no reconocen la diferencia entre varios océanos", agregó el experto. "La conferencia ‘Nuestro Océano’ es clave para mantener la voluntad política", señaló por su parte Courtney Farthing, de la ONG Observatorio Global para la Pesca.
"Una forma simple pero poderosa en que los gobiernos pueden comenzar este esfuerzo es adoptar un enfoque transparente para la gobernanza del océano, por ejemplo, mediante la publicación de datos claves de la actividad humana en el mar", añadió Farthing.
La conferencia tiene lugar en medio de la inquietud entre los ambientalistas por el interés de las compañías multinacionales por extraer minerales del fondo marino, un asunto que la ONU busca incluir en el tratado mundial vinculante para proteger la altamar. Entre esos minerales están los nódulos de manganeso, que contienen metales apetecidos para fabricar baterías y cuya extracción amenaza con causar daños irreparables al ecosistema marino.
"Hoy por hoy, realmente no estamos ante una gran extracción. Sin embargo, hay un avance importante en tecnología y maquinaria para poder eventualmente extraerlos, y el interés de las compañías y los gobiernos está centrado, principalmente, en los minerales raros", explicó Bello.
"Hablar menos"
Por lo pronto, los delegados de los gobiernos y las empresas no adoptarán acuerdos ni harán votaciones durante la cumbre, y sólo anunciarán "compromisos voluntarios”. "Nos gustaría ser testigos de la consolidación de una gobernanza en las aguas fuera de las jurisdicciones nacionales", declaró Juan Manuel Posada, de la ONG MarViva, en alusión a que buena parte de la pesca ilegal se hace en altamar.
“Además, nos gustaría que los gobiernos declaren la protección del 30% de su superficie marina antes de la fecha prevista para 2030 que fue acordada en la COP15 sobre biodiversidad”, agregó Posada.
En lo inmediato, los científicos subrayan que el “océano único” cubre las tres cuartas partes de la Tierra y que para su protección y conservación se necesitan medidas globales. Un ejemplo es el acuerdo histórico adoptado en Panamá en 2022 para proteger a los tiburones, durante la COP19 de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES).
"Hay que hablar menos y hacer más. El tiempo de hablar ya está agotado y lo que tenemos que tomar son acciones cada vez más rápidas y concretas si queremos salvar nuestro planeta", declaró el ministro panameño de Desarrollo Agropecuario, Augusto Valderrama, en la previa del encuentro que se concretará en forma paralela a la conferencia convocada por la ONU.