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Pan para hoy y hambre para mañana

Argentina irá barranca abajo por culpa de políticas históricamente equivocadas, a las que el actual gobierno kirchnerista sigue aferrado

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09 de enero de 2013 a las 00:00

Estas primeras semanas de enero del nuevo año hubo señales claras de que si bien América Latina disfruta de la miel del aumento de las exportaciones de los bienes primarios, en ella conviven un variopinto conjunto de países y seguramente no todos ellos permanecerán en la cima económica por mucho tiempo y más temprano que tarde lamentablemente van a caer a un precipicio o volver a crecimientos mediocres.

Argentina es uno de esos países que irá barranca abajo producto de políticas históricamente equivocadas y a las que el actual gobierno kirchnerista –de raíz peronista- sigue aferrado como si llegara por primera vez al poder.

En las primeras décadas del siglo XX, Argentina estaba en el top ten mundial tomando el PIB per cápita y sin duda era el más desarrollado de América Latina. Hay quienes creen equivocadamente que el descaecimiento de Buenos Aires fue consecuencia de una política deliberada de Estados Unidos y de Gran Bretaña durante el período de la segunda guerra mundial porque esas grandes potencias no aceptaban que Argentina liderada una tercera posición latinoamericana y por ello entorpecieron su desarrollo.

Es frecuente en el Rio de la Plata que culpemos a otros de nuestros problemas. Es una posición fácil que evita la autocrítica sobre la acción de un partido en el gobierno.

Sin embargo, la falta de autocrítica desemboca en repetir errores del pasado y en seguir creyendo y convenciendo a la sociedad de que existen soluciones mágicas o espejitos de colores.

La izquierda chilena eligió otro camino: evaluó la gestión de su líder socialista Salvador Allende y cuando retornó al poder mediante la coalición Concertación para la Democracia, no apeló a la retórica sesentista sino que actuó con pragmatismo sin dejar de lado sus banderas de reducción de la pobreza y de la desigualdad. En vez de intentar repartir lo que no se tiene, comenzó a mejorar la distribuyendo en la medida de que crecía la torta. La Concertación gobernó por casi dos décadas y hoy tiene chance de volver a La Moneda.

El peronismo de los años 70 (y su versión renovada y más radical del Kirchnerismo, que se proclama heredero del ala montonera que se peleó con Perón en 1974) es la contracara de la Concertación chilena. Sigue escudándose en medidas dirigistas, no respeta el trabajo de los empresarios y destroza el clima de negocios e inversión. La misma lógica antiliberal de hace casi setenta años que ya se sabe cómo termina.

Esta semana se supo que Argentina sufrió una caída estrepitosa en el ranking mundial de exportaciones de carne debido a las medidas kirchnerista que expoliaron al sector. Por ello, el sector cárnico redujo los negocios y el Estado vio resentidos sus ingresos. El Banco Central tiene menos dólares de reserva por las menores ventas de bovinos, lo que perjudica más su situación para pagar sus deudas.

Eso es solo un ejemplo de que la intromisión del Estado en el mercado es pan para hoy y hambre para mañana.

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