18 de noviembre de 2021 5:46 hs

Estos últimos tres meses han sido de un “intenso aprendizaje” para Paola Rapetti, que en agosto asumió como directora ejecutiva del Pacto Global de la Organización de Naciones Unidas en Uruguay.

En este cargo se conjugaron sus dos pasiones: su expertise trabajando con el sector privado, la innovación y negocios, con el impacto social, ambiental y económico en bùsqueda de modelos de negocio que le cambien la vida a la gente.  

 "Desde lo más profesional implica el fundraising de la red, la generación de una propuesta de valor honesta para todos los miembros, la generación de espacios de intercambio y aprendizaje, el dar voz y visibilizar los caminos recorridos por las empresas y la posibilidad de unir oferta y demanda en temas de desarrollo sostenible para que el sector empresarial pueda hacer su aporte en el marco de la cooperación entre el gobierno y las Naciones Unidas", explica.

Su rol es de "articulación y traducción", ya que la idea del Pacto Global es la interacción con el sector empresarial para acompañar a las empresa en su "hoja de ruta" en materia de sostenibilidad. 

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En el sector financiero dio sus primeros pasos en el Citi. Allí conoció el mundo corporativo y de las finanzas como motor económico; aprendió a trabajar en equipo y le tocó sortear "una de las peores crisis económicas que tuvo Uruguay" a principios de la década del 2000. Se formó en Dirección de Empresas, y luego lideró Desem Jóvenes Emprendedores,
 
"En ese período aprendí sobre sociedad civil, me conecté a una red global, recorrí América Latina y trabajé para la innovación social para el Desarrollo desde la perspectiva educativa, de género, y de infancia y juventud, tocando temas transversales como medio ambiente", recordó.
 
En 2014 la invitaron a formar parte de Sinergia, donde cofundó la Incubadora de startups y pasó por gerencias como la de Comunicación, Contenidos, Design y Emprendimientos. El último tramo lo llevó adelante como parte del equipo de transformación organizacional "para ayudar a la empresa a caminar hacia un modelo sociocrático de gestión". 

¿A la sostenibilidad se la asocia demasiado con el medio ambiente, cuando es un término más amplio?

Hay una gran confusión con el término sostenibilidad. El desarrollo sostenible es cómo damos respuesta a las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las necesidades de las futuras. Algo que hoy se soluciona no necesariamente es sostenible. 

Por lo general se lo asocia mucho al impacto ambiental. porque ha sido como lo más notorio o lo primero que se ha empezado a trabajar. El concepto de sostenibilidad trabaja además los derechos humanos, las normas laborales y la anticorrupción.

Hay empresas más enfocadas a trabajar la sostenibilidad ambiental porque su negocio está generando daños ambientales, los tiene que mitigar o regenerar. Pero hay otras cadenas productivas en las que los impactos tal vez no son tan grandes y se enfocan en otros temas de agenda de desarrollo sostenible. Puedne trabajar temas por ejemplo de Derechos Humanos, con temas como inclusión, perspectiva de género. O el tema de transparencia.

Además en la famosa agenda 2030 de 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. El tema ambiental es el 13. Tenés desde educación, ciudades sostenibles, desigualdades. Hay muchas cuestiones que van más allá de lo ambiental.

¿Se trata de la evolución de la Responsabilidad Social?

Es una buena forma de verlo. Al principio, las empresas no consideraban estos temas. Después entran en el mundo de la filantropía, que es como poner el foco afuera. Luego ingresa el concepto de Responsabilidad Social cuando empiezan a trabajar con sus grupos de interés. Ahora el concepto de sostenibilidad revisa su modelo de negocio. Hablamos de que cuando entran en esta hoja de ruta empiezan a caminar hacia las nuevas economías. Incluyen modelos de negocios más circulares, más verdes, más inclusivos. Lo que más se escucha es “desperdicio cero”, pero se puede hablar de la economía naranja, azul o verde.

Las empresas que están trabajando en Responsabilidad Social ya están en el camino y van a ir haciendo una evolución hacia estos conceptos que son más de sostenibilidad. Se trata de integrar los factores ambientales, sociales y de gobernanza en sus prácticas económicas.

¿Cuál es el desafío del Pacto Global hoy en Uruguay?

Desde que lanzamos en agosto, ya tenemos 30 empresas adheridas al Pacto. Es un número importante porque de hecho esas 30 empresas practicamente no fuimos a buscar a ninguna. Vinieron solas. Eso habla de que ya están caminando en esta ruta de la sostenibilidad. Hay distintos estadíos. Hay empresas que están en una etapa de acercamiento y validación, otras que ya vienen ejecutando y otras que están acelerando -y que moviendo algunas perillas pueden hacer impactos muy grandes en el triple impacto-.

Observamos que hay un gran desafío con las pequeñas y medianas empresas porque por su tamaño y características no fueron las primeras en embarcarse en este tema. Las que empezaron fueron las grandes y las multinacionales. Por otro lado los emprendedores son la nueva generación y ya vienen con un cambio de chip, culturalmente entienden estas cosas desde otro lugar y diseñan emprendimientos con una perspectiva sostenible. Pero en el medio, las micro y pymes, que son el porcentaje más grande en Uruguay, son empresas que han apuntado mucho a la supervivencia. Y post covid, mucho más. Pero la crisis sanitaria puso de manifiesto todos las urgencias, desafíos y oportunidades que tenemos. También hay temas vinculados a los impactos sociales del covid que también representan oportunidades de negocios.

Las multinacionales pueden tener o contratar especialistas en el tema, ¿qué pasa en ese sentido con las pymes?

Vemos cada vez más dueños de pymes que empiezan a preguntarse qué es esto de la sostenibilidad. Una pyme siempre está en una cadena productiva de una forma y otra. Empieza a pasar que la lider de esa cadena le empieza a exigir a su proveedor un montón de cosas como por ejemplo cuál es su política de derechos humanos. Ahí es cuando el dueño de la pyme levanta la mano y pregunta cómo hay que hacer. Ahí es una oportunidad para trabajar desde Pacto Global. 

Si no trabajan en esto aspectos su sostenibilidad como negocio se va a ver comprometida.

¿Cómo influyen los nuevos criterios que se están tomando a nivel de los bancos y fondos para préstamos e inversiones?

No es nada menor el gran paraguas de las finanzas sostenibles. Permiten movilización de recursos hacia proyectos de impacto. Es el futuro porque Uruguay lo està pensando a nivel gobierno. Hay que ver en qué lugar se colocan las empresas, porque puede ser desde la oferta o desde la demanda. Desde la oferta aparecen los bancos, los reguladores, la política pública, los fondos de inversión, los inversores. A ellos hay que ayudarlos a que tengan sus modelos para evaluar los proyectos de impacto.

Del lado de la demanda son las que llevan adelante proyectos que permitan acceder a líneas de crédito con preferencias por trabajar en estos temas. Entonces hay que prepararlas para que midan lo ambiental, social y de gobernanza para que puedan ser elegibles. Hay un trabajo doble.

¿Qué obtienen las empresas al adherirse al Pacto Global?

Siempre cambiamos esa pregunta: no es qué me vas a dar desde el Pacto, si no como empresa cual va a ser tu aporte a la sostenibilidad.

Tenemos una doble conversación.

Cuando adhiere al compromiso de que va a trabajar en temas de sostenibilidad y que al cabo de un año va a reportar su avance, sea poco o mucho. El Pacto organiza su trabajo con diez principios de Derechos Humanos, Normas Laborales, Medio Ambiente y Anticorrupción. Además tiene el marco de los ODS

Nuestro propósito es acompañar a las empresas a que puedan generar una economía que innove, que brinde empleo y que asegure el desarrollo sostenible. Les ofrecemos una plataforma colaborativa donde pueden acceder a herramientas de distinto tipo, desde capacitación, programas, guías. Hay muchas guías para dar los primeros pasos. También hay espacios de trabajo en algunas temáticas estratégicos. 

¿En qué se va a poner el foco en 2022?

Para Derechos Humanos y trabajo nos vamos a concentrar en género y empleo decente y de calidad. En medio ambiente, cadenas productivas y consumo sostenible, y cambio climática. En anticorrupción, trabajaremos temas de transparencia. La idea es también pasarlos por algunas verticales que aceleran esa agenda: la tecnología, las finanzas sostenibles y las alianzas -todo hacerlo de forma colaborativa-

 

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