23 de febrero de 2014 21:37 hs

Una reunión entre el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y el líder opositor Henrique Capriles esta semana podría abrir espacios para el fin de la reciente violencia política que ha dejado al menos una decena de muertos y cientos de heridos.

Maduro, el heredero político del fallecido líder izquierdista Hugo Chávez, convocó para hoy a un encuentro de autoridades regionales en el palacio de gobierno después de más de dos semanas de protestas opositoras que se han extendido a por los menos 13 de los 23 estados de la nación.

Capriles, excandidato presidencial y actual gobernador del estado Miranda, que alberga a buena parte de la capital, dijo durante un discurso ante miles de partidarios que irá a esa reunión en el palacio de gobierno a expresar las demandas de la oposición.

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“Lo mismo que diremos hoy lo diremos en el Palacio de Miraflores. El lunes vamos a defender los derechos de las comunidades”, dijo el gobernador levantado la ovación de la multitud.

Maduro, por su parte, respondió ante una masiva concentración de partidarios del gobierno en el centro de la ciudad: “Bienvenido, gobernador (...) ahí vamos a hablar”.

Poca posibilidad de diálogo

Sin embargo, el politólogo y analista John Magdaleno se declaró “escéptico” ante este llamado al diálogo porque 15 años de chavismo han demostrado que “no hay posibilidad” de encuentro entre fuerzas políticas.

“El gobierno está percibiendo crecientes costos entre la opinión pública nacional e internacional por la actuación de los cuerpos de seguridad, y con este diálogo busca una suerte de apaciguamiento”, dijo a la AFP.

Al caer la noche, ciudades como Caracas, San Cristóbal, Mérida (oeste) o Valencia (norte), eran escenario de choques entre grupos radicales que bloquean las calles y son dispersados por fuerzas antimotines y la Guardia Nacional con chorros de agua, gases y disparos de perdigón. En las refriegas también se han denunciado ataques a balazos de presuntos simpatizantes del chavismo.

Desde principios de febrero, decenas de miles de venezolanos han salido a las calles a protestar contra la alta inflación, la escasez de productos básicos y la inseguridad de la que culpan al presidente.

Las protestas, muchas de ellas lideradas por jóvenes estudiantes, en muchos casos han devenido en violentos choques con fuerzas de seguridad y grupos rivales de partidarios del gobierno en el dividido país de 29 millones de habitantes, así como en bloqueos de calles en bastiones opositores.

Maduro afirma que las protestas forman parte de una conspiración de adversarios “fascistas” que buscan derrocarlo, siguiendo la línea de un breve golpe de Estado en el 2002 contra Chávez tras meses de manifestaciones.

Aunque ambos lados se acusan mutuamente de instigar a la violencia, también han lamentado las víctimas fatales, de las cuales al menos seis han muerto a causa de disparos y otras por accidentes o incidentes relacionados con barricadas levantadas por opositores en varias zonas del país.

Rechazo a bloqueos

Capriles, visto como un moderado por partes de la oposición, advirtió que los bloqueos de calles no ayudan a la causa contra el gobierno y sólo perjudican a los propios manifestantes. Ayer insistió en su blog en que “la anarquía es aliada del gobierno”.

Los habitantes de zonas de la capital tradicionalmente asociadas con la oposición trataban de retomar ayer en la mañana algo de normalidad al acudir a parques como la montaña del Avila, en el norte de la ciudad, a trotar y pasear en bicicleta.

Y en el centro de la ciudad personas de la tercera edad marcharon hacia el palacio de gobierno en apoyo al presidente.

El gobierno ha condenado los bloqueos, luego de que una de las muertes en Caracas ocurrió cuando un joven motorista fue degollado por un cable colgado a lo ancho de una calle.

Opositores en el caraqueño barrio de Prados del Este armaron barricadas en defensa de un general crítico del gobierno, Angel Vivas, quien aseguró desde una terraza de su vivienda, armado con un fusil de asalto, que cuerpos de seguridad intentarían arrestarlo.

El presidente Maduro ordenó el sábado la detención de Vivas, a quien acusa de estar relacionado con la colocación de los cables en las barricadas. El oficial ha enfrentado cargos por insubordinación.

Pese a la intensidad de las protestas, el gobierno de Maduro no muestra indicios de estar tambaleándose, con las claves fuerzas armadas firmemente detrás del mandatario.

El gobierno ha liberado a la mayoría de los cerca de 100 estudiantes arrestados durante las protestas recientes, una demanda de la oposición, lo que podría facilitar el diálogo.

El más radical líder opositor Leopoldo López, que se puso al frente de las protestas, se entregó el martes a las autoridades y fue acusado por cargos de asociación para delinquir, daños e incendios. De ser hallado culpable, podría pagar una larga sentencia.

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