8 de marzo de 2014 20:45 hs

Incluso alejado de la vida política, el expresidente francés Nicolas Sarkozy sigue siendo noticia, esta vez por encontrarse en medio de un escándalo de corrupción revelado por las escuchas telefónicas ordenadas por la Justicia el año pasado. Según publicó el viernes el diario Le Monde, el teléfono de Sarkozy fue intervenido en el marco de la investigación por la financiación ilegal de su campaña electoral en 2007, que lo llevó a la presidencia de Francia hasta 2012.

Según publicó Le Monde citando a fuentes cercanas al asunto, el fiscal de la sala de lo civil Gilbert Azibert, amigo del abogado de Sarkozy, Thierry Herzog, les iba filtrando información confidencial sobre los casos que implicaban al expresidente. A cambio, Sarkozy buscó ubicarlo en un puesto de consejero de estado en Mónaco.

Dos días después de que se conociera que las conversaciones privadas de Sarkozy eran grabadas por uno de sus principales consejeros políticos, Patrick Buisson (ver recuadro), cuando todavía estaba en el Elíseo, Le Monde sacó a la luz que, tras abandonar la presidencia, fueron los jueces los que se interesaron en sus diálogos telefónicos, al igual que los de dos de sus ministros del Interior, Brice Hortefeux y Claude Guéant.

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Nunca antes un antiguo inquilino del Eliseo había sido objeto de tal seguimiento por parte de la Justicia, según el diario, que va más lejos y asegura que el análisis de sus conversaciones puede dejar al descubierto un delito de tráfico de influencias y otro de violación del secreto de la instrucción.

Más leña al fuego de un Sarkozy que cuidadosamente preparaba su retorno a la vida política, con la vista puesta en las elecciones presidenciales de 2017.
Antecedentes

Todo empezó con las sospechas de que en la campaña de Sarkozy para los comicios presidenciales de 2007 se benefició de dinero procedente del líder libio Muammar Gadafi.Para contrastarlo, dos magistrados abrieron una investigación en abril de 2013 y pincharon el teléfono del expresidente.

A finales del año pasado, los jueces constataron que Sarkozy hablaba mucho menos por ese teléfono y descubrieron que utilizaba otro, adquirido con una identidad ficticia, para mantener las conversaciones más comprometedoras. Pincharon este segundo y las conversaciones grabadas en el mismo son las que pueden implicar a Sarkozy.
Siempre según Le Monde, el expresidente habló con su abogado a propósito de otro de los escándalos judiciales que le acechan, el de las donaciones de la multimillonaria heredera del imperio cosmético L’Oréal, Lilian Bettencourt, para su campaña de 2007.

Su abogado había presentado ante el Tribunal Supremo un recurso para anular la confiscación de las agendas del expresidente. Como se desprende de las conversaciones entre Sarkozy y Herzog, estos contaban con una fuente en el Supremo que les informaba del estado del proceso. Se trataba del fiscal de la sala de lo civil, Azibert, quien les iba revelando los avances del proceso en el Supremo.

Ante los indicios de tráfico de influencias, la justicia abrió una investigación judicial, que también se refiere a un delito de violación del secreto de sumario, ya que sospechan que Azibert pudo dar detalles sobre un caso en curso.
Cerca de las urnas

La revelación de este nuevo escándalo se produce a algo más de dos semanas de la primera vuelta de los comicios municipales, primera cita electoral nacional desde que Sarkozy saliera del Eliseo en mayo de 2012.
Los conservadores de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), el partido del expresidente, consideraron que es precisamente la cercanía de esa cita electoral la que provoca que salga ahora este asunto.

Según el diario español El Mundo, la izquierda francesa teme un “voto de castigo” debido al fracaso del presidente François Hollande en su lucha contra la crisis. Según este diario, el Partido Socialista ha adoptado la estrategia de desprestigiar al enemigo conservador. Después de todo, “Sarko” es visto como la mayor amenaza a la reelección de Hollande.
Herzog, por su parte, negó que exista tráfico de influencias, recordó que Sarkozy ya no tenía prerrogativas para nombrar a nadie en el momento de los hechos y denuncia que se vulnerara el derecho de la defensa de su cliente al someter a escucha sus conversaciones.

“Han montado un caso de forma artificial”, asegura el abogado, quien deja entrever que elresponsable es el actual presidente francés.

Los socialistas hablan de un “escándalo de estado” si se confirma la información de Le Monde y aseguran que revela “un sistema de clanes” puesto en marcha por Sarkozy.
El expresidente ve cómo se abre ante sí un nuevo muro judicial, que se suma a las sospechas de financiación ilícita de su campaña en 2007, bien por Gadafi, bien por Bettencourt.

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