Su gesto conciliador, sus formas –políticamente correcto– y la intención de zurcir, generar alianzas y promover las buenas intenciones, sin apartarse de que en el fondo quiere que Peñarol gane siempre pero no a cualquier precio, el camino que empezó a desandar Jorge Barrera hasta 2020 parece estar rodeado de buenas reacciones en el entorno, de crédito a su gestión y de confianza en las decisiones.
Se termina la luna de miel de Barrera
Al alcanzar los 100 días de gestión inicia el repecho con una ventaja: señales positivas