Estos avances provocaron un optimismo moderado en los médicos, quienes subrayaron sin embargo que es imposible determinar por ahora los daños sufridos por el cerebro de Ariel Sharon y sus consecuencias en los sistemas cognitivo o motor.
Según el neurocirujano argentino Félix Umansky, que dirige el equipo que atiende al jefe de gobierno, estos movimientos "fueron una clara reacción al dolor y no un acto reflejo", lo cual aumenta el "optimismo" de los expertos que lo tratan.
Según Umansky, es "prematuro" hablar del estado de las facultades cognitivas de Ariel Sharon, de 77 años, que continúa en un coma artificial, pero menos profundo.
Las secuelas potenciales de esta hemorragia cerebral mantienen en vilo al país y provocan todo tipo de hipótesis como por ejemplo una parálisis parcial o una dificultad para expresarse o entender lo que ocurre a su alrededor.
"Sólo afirmaré que está fuera de peligro cuando lo vea sentado en su cama y hablándonos", aseguró el neurocirujano argentino.
El hemisferio derecho del cerebro controla el lado izquierdo del cuerpo y además es responsable, entre otros, de la expresión de las emociones y el reconocimiento de los seres queridos, los sueños o la relación espacial.
Según declaró recientemente Umansky, existen razones para creer en una recuperación del primer ministro, aunque "probablemente no sea al 100%".Mientras tanto, la vida política israelí continúa pendiente de lo que ocurre en el hospital Hadassa, pero muestra la serenidad necesaria para entender que la era Sharon ha llegado a su fin.
Olmert será acompañado en la cabeza de la formación por el ex primer ministro Shimon Peres, laborista histórico que se unió a Sharon en la aventura de Kadima con el deseo de impulsar un proceso de paz con los palestinos.
Al mismo tiempo, la desaparición de Sharon de la vida política coincide con un momento de particular caos en los territorios palestinos, donde las autoridades confirmaron que las elecciones legislativas se celebrarán el 25 de enero, como estaba previsto.
(AFP)