En el intento de Adolf Hitler de apoderarse del Viejo Continente, su ejército amenazaba con apropiarse y destruir uno de los grandes tesoros de la historia de la humanidad: la cultura europea. A medida que la invasión nazi avanzaba, las tropas de Hitler tenían como encargo hacerse con los grandes tesoros y logros del arte europeo, con el fin de catalogarlos para la colección privada del Fuhrer o destruirlos si estas obras llegasen a ser consideradas “degeneradas”.
Entre 1943 y 1951, un grupo de hombres conformados por militares, directores de museos, curadores, historiadores, artistas y arquitectos, decidieron arriesgar su vida para evitar la destrucción de estas joyas de la cultura occidental y se embarcaron en una misión con el objetivo de salvarlas de la amenaza nazi. Se los conoció como los “Monuments Men” y su aventura bélica por Europa es la inspiración para la más reciente película dirigida por George Clooney: Operación Monumento.
Basada en el libro Operación Monumento – La fascinante aventura de los guerreros del arte que impidieron el saqueo cultural nazi del escritor Robert M. Edsel en colaboración Bret Witter, la película tiene como protagonistas a un grupo pequeño de afables profesionales del arte que, bajo el mando de Clooney, partirán en una “búsqueda del tesoro” para devolver las piezas de arte robadas a sus propietarios originales.
En esos casos en los que la realidad ofrece una historia tan cautivadora que parece pedir a gritos una adaptación cinematográfica, el largometraje logra un retrato adecuado y hasta por momentos sorpresivamente entretenido de la segunda guerra mundial, aunque al director y protagonista le faltaron unas cuantas pinceladas para lograr construir un relato que pueda considerarse completo.
La película lleva al personaje de Clooney y su comando especial, integrado por Matt Damon, Bill Murray, John Goodman, Jean Dujardin, Hugh Bonneville y Bob Balaban, a sortear todo tipo de obstáculos por Europa en pos de lograr su honorable misión, con un ritmo narrativo más cercano a una road movie de tono de comedia que a una película bélica.
De todas formas, la decisión de Clooney y el guionista Grant Heslov en mostrar otro lado de la guerra es uno de los aspectos más destacables del filme. En Operación Monumento apenas si se escuchan tiros u bombas y los protagonistas rara vez tienen que desenfundar sus armas. En cambio la película decide centrarse en la problemática social que significaba convivir en países azotados por la guerra, tanto durante la invasión del ejército nazi como después de su retirada.
El problema es que en ese afán por presentar a los “Monuments Men” como los protagonistas imposibles de una historia increíble, toda tensión o peligro real se ve minimizada y las casi dos horas de película se traducen en unión desanimada de un montón de pequeños periplos que se suceden uno tras otro sin un sentido auténtico de avanzar en la historia.
El carisma actoral de Clooney –que hasta en breves dosis parece estar hecho para robarse la gran pantalla– y resto del elenco (en especial los actores más longevos como Goodman o Murray), logran que el espectador aliente por la victoria de estos particulares soldados, aunque nunca se logre conocer enteramente qué motiva a cada uno. Por eso, si bien el trasfondo histórico de Operación Monumento promete tener todos los ingredientes para presentar una aventura por lo menos interesante, el resultado final tiene cierto gusto a poco.