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Sunca no da por perdida batalla contra cambio de licencias

El sindicato solicitará una entrevista con el presidente Tabaré Vázquez

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17 de agosto de 2017 a las 05:00

El Sindicato Único Nacional de la Construcción y Afines (Sunca) está en pie de lucha tras una resolución aprobada por el directorio del Banco de Previsión Social (BPS) el pasado miércoles, que modifica la fórmula de cálculo del salario vacacional y la licencia de los trabajadores de la industria de la construcción.

Para esa batalla, el sindicato encontró en la comisión de Legislación de Trabajo de la Cámara de Diputados un aliado. Los integrantes de esa comisión recibieron el martes a representantes del Sunca y redactaron una carta al presidente del BPS, Héber Galli, solicitándole "se reconsidere la resolución (...) a los efectos de convocar y establecer el diálogo con las partes afectadas e interesadas, promoviendo la negociación colectiva, el diálogo y la búsqueda de acuerdos como mecanismo fundamental para dirimir las posiciones conflictivas".

Sin embargo, ayer con los votos de los tres representantes del Poder Ejecutivo presentes en sala y de la representante de los empresarios Elvira Domínguez, el directorio resolvió que el tema no tendrá marcha atrás. Quedaron en minoría el representante de los Trabajadores, Ramón Ruiz y de los Jubilados y Pensionistas, Sixto Amaro, que eran partidarios de reconsideran la modificación.
Pero el sindicato de la construcción no se da por vencido y jugará una nueva carta. Para ello solicitará una entrevista con el presidente Tabaré Vázquez, a quien se informará de la situación con el objetivo que pueda habilitarse un nuevo ámbito de negociación, según pudo saber El Observador.

Nueva fórmula

A diferencia del resto de los trabajadores, los empleados de la construcción no reciben el salario vacacional y la licencia de manos de sus empleadores, sino que lo hacen a través del BPS, que administra el llamado Fondo de Reserva.

"No se trata de una prestación o beneficio de seguridad social, sino que es lo que en el caso de cualquier otro trabajador paga directamente el empleador", explicó Galli en una de sus comparecencias al Parlamento.

El mecanismo tiene el fundamento de hacer frente a las particularidades del sector, cuyo régimen de trabajo está atado a los vaivenes del clima y tiene una menor regularidad que otros empleos. Mientras que a un trabajador normal se le computan 20 días de licencia cada 285 días trabajados, en la construcción esos mismos 20 días se alcanzaban –hasta ahora– cada 216 días trabajados.

Sin embargo, los cambios aprobados por el BPS implican un ajuste que aumenta a 223 los días necesarios para acceder a esos días de licencia, a partir del año entrante.

Motivos

El BPS empezó a considerar cambios a la fórmula de cálculo luego de que el fondo cerrara en rojo en 2014. Los dos años posteriores también fueron deficitarios, en unos $ 300 millones anuales. En febrero de este año, el presidente BPS dijo ante la Comisión de Legislación del Trabajo de Diputados que, al estudiar el balance del año 2014 se encontraron "inconsistencias en la forma de calcular los días de licencia. Se percibió que en la cuenta que se hacía había algunos conceptos que estaban en el numerador y en el denominador de la cuenta".

A partir de entonces, explicó, se armó un equipo técnico que estudió las causas del déficit (que se repitió en 2015 y en 2016) y elaboró una solución que corrigiera esas inconsistencias encontradas.
Según señaló Galli, las modificaciones arrojan "una disminución de los egresos que nosotros estimamos en el orden de 8%". Junto al ajuste de las prestaciones, el BPS acordó con las cámaras empresariales aumentar 0,6% los aportes patronales.

La visión del Sunca

El sindicato de la construcción difiere con el planteamiento del BPS, que es apoyado por el ministro de Trabajo Ernesto Murro, para quien la posición del Sunca es "exagerada".
Según el sindicato, el déficit de los últimos años es circunstancial y "está cubierto" por el superávit de los 12 años anteriores. "Hay que tener claro que si tomo el superávit no solo cubre esos tres años sino que podría cubrir otros cinco años más si siguiera esta situación, que ni siquiera es el escenario más probable" dijo a El Observador el secretario general del Sunca, Daniel Diverio.
Mientras que el déficit alcanzó los US$ 10 millones anuales, los años anteriores acumularon un superávit de unos US$ 80 millones, destaca el Sunca.

"Entendemos que ese superávit no es dinero del BPS, sino del fondo de la construcción. Si hubo un superávit importante es justamente para respaldar momentos complicados", argumentó Diverio.
El sindicato considera que el déficit se generó por una diversidad de factores; entre ellos, la menor tasa de actividad, y los cambios en las categorías, que repercutieron en ajustes salariales.

Según explicó Diverio, como el ajuste se produce a fin de año, las prestaciones que entrega el BPS terminan siendo por montos mayores a lo recaudado.

Para solucionar ese problema, la propuesta del sindicato –y cuenta para ello con el respaldo de la cámara empresarial– es llevar los ajustes a los primeros meses del año, para que la recaudación del BPS coincida con lo que posteriormente debería erogar.
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