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2 de marzo 2024 - 5:03hs

Corría el año 2004 cuando el teléfono de línea sonó en la casa de la familia Alonso. Atendió Tabaré, el hijo futbolista que por entonces llevaba cuatro temporadas como golero de Colón. Era un conocido de su padre, Pedrín Deus, dirigente de Nacional. El hombre le ofreció ir a los tricolores. Por un instante, Alonso sintió que era el llamado de su vida. Hasta que se dio cuenta de que el ofrecimiento era para ir a entrenar a los goleros de las formativas del club. Esa llamada le terminó cambiando la vida. Veinte años después, Alonso sigue en Nacional y es un actor que desde el silencio que impone su perfil bajo, ha aportado varios granitos de arena para seguir enriqueciendo la historia de los albos. 

Alonso, nacido con los genes deportivos para destacar en su temprana infancia en los campos deportivos de la Sagrada Familia, fuera en fútbol, básquetbol o vóleibol, hizo Sexta división en Central Español en un año en el que el palermitano se fue al descenso. Su entrenador le recomendó buscar otro club y recaló en Liverpool donde completó las formativas hasta ser ascendido en 1996 a Primera. 

Compartió plantel con Jorge Seré, su ídolo. "En mi familia somos todos hinchas de Nacional y yo iba siempre a la Olímpica con mis hermanos a ver los partidos", recordó en diálogo con Referí. Estaba ahí cuando el bolso fue campeón de la Libertadores por última vez, en 1988. 

En 1999 formó parte del plantel de Bella Vista que jugó la Copa Libertadores, dirigido por Manuel Keosseian. 

Sin embargo, su debut recién se dio en el año 2000, en la C, con Colón, club con el que logró el ascenso a Segunda. "Nos dirigía José Gordia y el 5 de aquel equipo era Pablo Rivero, hoy representante de futbolistas. Hasta el día de hoy tenemos un grupo".  

Fue entonces cuando llegó el llamado de Deus a comienzos de 2004. Alonso declinó amablemente la oferta porque apenas tenía 26 años. Lo mencionó a sus familiares a la pasada. Pero la almohada lo invitó a una profunda reflexión. Al otro día le devolvió el llamado al dirigente y como la oferta seguía en pie se presentó a Los Céspedes para hablar con el entonces coordinador de juveniles, Daniel Enríquez. 

"Para mí trabajar en Nacional es lo máximo, es un orgullo, ya llevo una vida pero trabajaría una vida más si pudiera", dijo Alonso para explicar aquel sentimiento.  

Inés Guimaraens Previa de la Libertadores sub 20 de 2020

"No sé por qué pensaron en mí, yo era arquero pero no tenía formación como entrenador de goleros que en aquel momento era algo que no existía. Los equipos no tenían ese cargo y no había curso como hay ahora". 

Pero en Nacional estaba Darwin Dalmás, un hombre que hizo escuela en la formación de goleros. 

"Lo conocía de verlo en los partidos cuando salían a calentar los goleros y también porque en juveniles me había ido a probar a Nacional y era el que nos entrenaba. Fue un maestro, un crack en todo sentido, como entrenador y como persona muy crack, un adelantado". 

Dalmás era el entrenador de los goleros de Primera y Alonso se encargó de la formación de los goleros de las juveniles.

"Veía sus entrenamientos y luego los replicaba en juveniles adaptándolos a mi gusto, para mí fue seguir su rumbo". 

Pero Alonso no se quedó solo con la experiencia de campo sino que salió inmediatamente a formarse en el exterior. 

"En aquel tiempo, Alejandro Saccone, actual entrenador de goleros de River Plate, daba clínicas y cursos para entrenadores de goleros. Nacional me ayudaba con el viaje y yo iba a formarme. En Argentina ya tenían otras infraestructuras y materiales para trabajar con los goleros allá por 2005, 2006. Trabajaban con cinturones, pelotas grandes para hacer distintos entrenamientos y esa formación me sirvió mucho para crecer, así como también presenciar muchas charlas de entrenadores de goleros que contaban cómo trabajaban con juveniles o en Primera", reveló.

En 2009, con la llegada de Eduardo Acevedo al primer equipo, Alonso pasó a ser el entrenador de arqueros del principal equipo cuando Dalmás enfermó.

"Acevedo fue uno de los que más me pinchó para hacer el curso de entrenador. Yo veía que se iban los entrenadores de Nacional y se llevaban a su ayudante técnico y a su profe y que no se iba nadie más. Eso iba a poder permitirme entrar en algún cuerpo técnico o como ayudante técnico o con la doble función de entrenador de arqueros", rememoró. 

Inés Guimaraens Alonso, dos décadas formando talentos

Alonso recuerda que con Juan Ramón Carrasco (2010-2011) tuvo que volver a entrenar goleros en juveniles porque JR llegó con DT de goleros, Omar Garate. Sin embargo recuerda un particular gesto del hombre de Sarandí del Yi. "Me citó a una práctica en el Parque Central, a las 9 de la mañana y me dijo: 'Mirá, me han hablado muy bien de vos, de cómo entrenás, así que si querés entrenar a los goleros te podés quedar porque yo traje a este gordo', me dijo señalando a Garate. Yo me reí, Juan Ramón tenía esas cosas, le agradecí pero me pareció que no tenía sentido ser dos entrenadores de goleros. Hice una gran relación con Garate. Un 24 de diciembre me llamó, pensé que era por Navidad pero me ofreció ir con ellos a Emelec". 

Terminado el ciclo de Carrasco como campeón uruguayo, Nacional le confió la dirección técnica al Muñeco, Marcelo Gallardo quien no tenía entrenador de goleros, por lo que Alonso fue nuevamente a parar en Primera. 

"En el primer partido, contra River Plate me sorprendió. Juntó a todo a sus ayudantes Matías Viscay y Hernán Buján en un apartado del vestuario y les preguntó qué vieron del primer tiempo. En eso me preguntó a mí y le empecé a hablar del golero. Me cortó. Me preguntó por el partido, por táctica. 'Ocho ojos ven mejor que dos Taba'. En todos los partidos nos escuchaba a todos y eso me obligaba a tener una visión mucho más amplia de mi tarea específica". 

Gallardo dejó su huella en Nacional. No solo por el Uruguayo ganado (2011-2012) sino por el grado de profesionalización de las áreas que exigió y que dejó como legado. 

"Antes del Muñeco, Nacional ahorraba en viajes. Si se jugaba en Argentina llevaban a todo el cuerpo técnico. Pero si era en Colombia no porque los pasajes eran más caros. Gallardo se plantó ante eso. 'El partido es el mismo, se juegue acá o en Chipre. Él tiene que viajar, es parte del cuerpo técnico'. Ahí empecé a viajar a todos lados. Defendía su trabajo pero también el trabajo de los demás, un tipo 10 puntos. Cuando hizo toda su carrera, te alegrás porque se merece todo lo que conquistó". evocó Alonso. 

"Ya había visto trabajar a Acevedo y a Carrasco y si te tengo que evaluar cómo trabajaba en cancha Gallardo te diría que era normal. Ahora, el manejo del grupo que tenía no se lo vi a nadie. Se notaba cómo manejaba el grupo no con los titulares, ni siquiera con los suplentes, sino con los que no estaban convocados. Normalmente esos jugadores juegan los domingos de mañana, los días de partido cuando el entrenador está enfocado en el partido oficial y esas prácticas las termina dirigiendo un ayudante o un profe. El Muñeco no delegaba eso. Las dirigía él y los exigía y hacía entrenar como si fueran los titulares. Eso el jugador lo termina valorando mucho". 

Inés Guimaraens Actual entenador de la sub 16 de Nacional

La llegada de Gustavo "Chavo" Díaz le permitió ejercer por primera vez específicamente como ayudante técnico. "El Chavo vino con su cuerpo técnico pero el asistente no tenía el curso por lo que entraba yo con él a los partidos. También era entrenador de arqueros. Y me empezó a picar el bichito. A algunos entrenadores les ayudaba a hacer la pelota quieta, a otros los ayudaba con distintas tareas de cancha". 

El entrenador de 46 años recordó cómo fue la salida de Díaz de Nacional: "Fue de los entrenadores que mejor vi trabajar en cancha. Pero ya su llegada a Nacional fue complicada por su salida de Defensor, era joven, con poca experiencia y llegar a Nacional no es fácil. En el medio le tocó cambio de presidente (Eduardo Ache por Ricardo Alarcón, diciembre de 2012) y quedó en la cuerda floja porque perdimos el Apertura. En los clásicos de verano se dio aquel episodio del Flaco (Jroge) Bava que le pegó a un policía y después viajamos a México a jugar por Copa Libertadores contra Toluca". 

"Antes de viajar vino Alejandro Balbi y me dio un papel y me dijo que lo guardara porque me lo podían pedir por Bava. Hoy viajan varios dirigentes a los partidos internacionales y Daniel Enríquez justo estaba saliendo del club. A Toluca le ganamos con goles de Vicente Sánchez e Iván Alonso, volvimos, viajamos a Melo, perdimos con Cerro Largo y echaron al Chavo", recordó. 

La dirigencia designó a Juan Carlos "Cacho" Blanco y a Gustavo Bueno como entrenadores interinos. Blanco le dijo a Alonso que siguiera trabajando la pelota quieta y con esa fórmula Nacional le ganó 1-0 a Boca Juniors en La Bombonera con gol de Andrés Scotti. 

"Me acuerdo que Ache nos habló un día y nos dijo que estaba en tratativas para traer a (Gustavo) Munúa y yo le dije que lo que precisábamos era un 9, que el arco andaba bárbaro con Bava. Además estaban Leonardo Burián y Nicola Pérez. En La Bombonera el Flaco se atajó todo y Ache me dijo que se la había ganado", contó Alonso. 

Bava recurrió varias veces a Alonso para pedirle informes sobre jugadores de Nacional que fueron cedidos a Liverpool como Joaquín Sosa o Mateo Antoni. "En 2020 me fue a ver a Paraguay en la Libertadores sub 20 para hablar de táctica, ya se veía como entrenador y lo he felicitado por todos sus logros". 

Rodolfo Arruabarrena llegó a Nacional con Fernando Gayoso como entrenador de goleros, Gerardo Pelusso con Andrés Larrosa y cuando Álvaro Gutiérrez tomó la conducción de Nacional a fines del Clausura 2014, tras el 0-5 ante Peñarol, Alonso tuvo su último pasaje como entrenador de goleros de Primera. Para el Apertura 2014, el club apostó a Leonardo Romay para esa función y cuando Alonso debía volver a juveniles se entrevistó con el nuevo coordinador del área, Sebastián Taramasco, a quien le expresó su deseo de dirigir. 

Cuanto Alonso desembarcó en el mundo Nacional en 2004 la generación 1990 de Mauricio Pereyra, Santiago "Morro" García y Sebastián Coates estaban en Sexta división. "Un día estaba durmiendo y se prendió la luz del celular con un mensaje a las 3 de la mañana. Era el Mauri en Rusia invitándome a su casamiento. Vi crecer a generaciones y generaciones de futbolistas". 

Taramasco lo colocó como ayudante de Alberto Bica en la sub 16. Bica ya luchaba contra una cruel enfermedad y tras cuatro partidos decidió renunciar por razones de salud. 

"Aquella era la generación 1999, una generación muy buena pero muy castigada. Estaban Thiago Vecino, Joaquín Trasante, Alfonso Trezza, Brian Ocampo, Emiliano Martínez, Santiago Rodríguez. El primer clásico que pudo ganar esa generación fue en sub 17 recién, en cancha de Juventud con gol de Thiago. Pero después fue una generación que promovió muchos jugadores a Primera y que hace seis años consiguió la Copa Libertadores sub 20, un logro histórico para el fútbol uruguayo". 

Al equipo lo dirigió Rudy Rodríguez, entrenador de Cuarta, con Alonso, que estaba en Quinta, con Gonzalo Herrero de profe. 

Alonso dirigió a esa generación en sub 16, sub 17 y sub 19. Luego pasó por todas las categorías del club. 

En 2018 y 2019 ganó los Apertura y las Tablas Anuales pero perdió las finales con Defensor Sporting. En 2020 fue campeón en Cuarta y dirigió en Paraguay la Libertadores sub 20 donde Nacional no pudo defender el título y cayó en el grupo. En 2021 se hizo cargo de la Tercera y fue campeón uruguayo. El año pasado asumió en sub 16 y fue campeón invicto tras ganar Apertura y Clausura en una campaña de 34 partidos ganados, cuatro empatados, 153 goles a favor y 16 en contra.  

La charla, después del recorrido se enfoca en el master que Alonso lleva hecho en Nacional: la formación. 

¿Cómo se conjuga el verbo formar con la necesidad de triunfos que tiene un escudo como el de Nacional?

Dirigir en juveniles te tiene que gustar desde de alma y yo no quiero dirigir Primera División. He tenido ofrecimientos para irme a cuadros de acá de Uruguay o para irme al exterior como parte de un cuerpo técnico pero a mí me gusta lo formativo. Ni que hablar si mañana no estoy más en Nacional tendré que salir a laburar de lo que sea, pero si puedo estar toda la vida en formativas, es algo que me apasiona por ver el crecimiento de los jugadores, cómo tratar de aconsejarlos, de trabajar, de saber qué es lo que precisan porque al haber estado en Primera División eso me dio muchas herramientas de lo que precisa un jugador para llegar a Primera. Entonces, a partir de eso es que yo trabajo en formativas", expresó.

¿Qué es lo que se necesita para llegar a ser un jugador de Primera? 

No es solo pegarle bien a la pelota, no es solo correr mucho; hay muchos factores. ¿Cuál es el más importante? No lo sé, pero si un jugador con determinado potencial trabaja este u otro aspecto, va a tener más chance de poder llegar.

¿Cómo funciona la inserción de los juveniles en el primer equipo?

Creo que los técnicos de formativas que hay en Nacional son muy buenos y hay una estabilidad de trabajo con un buen plantel docente y con Fernando Curutchet a la cabeza como coordinador, como en su momento estuvo Sebastián Taramasco que creo que es fundamental para los jugadores, para su formación, para su escalera y para poder llegar. Después está en Nacional decidir si los ponen en Primera división. Si revisás los planteles de Primera o Segunda, hay muchos jugadores formados en Nacional que son profesionales y eso a la larga te gratifica como formador. Me hubiera encantado que fuera en Nacional, pero bueno también uno se va encariñando con los jugadores y si era su sueño ser profesional lo lograron.

¿Cómo se maneja hoy ese caudal de sueños que acunan los botijas y más en Nacional de ser el nuevo Luis Suárez?,

Cada vez es más difícil para mí porque vienen cada vez más apurados los jugadores, capaz que por su entorno, capaz que por sus representantes. Yo cuando entré a Nacional, en Séptima División, en Sexta y hasta en Quinta, los jugadores no tenían representante. Sin embargo, hoy los jugadores en Séptima, los 40 jugadores ya tienen representante. Yo tengo a mi hijo (Felipe) que juega al baby fútbol, entonces vas al baby fútbol y ya están los representantes dando vueltas ahí. No tengo problema con ninguno, me llevo bien con la mayoría porque los conozco de la vuelta desde hace mucho tiempo, pero a veces confunden y se confunde el jugador que dice 'tengo representante y con eso solo ya me va a alcanzar para jugar'. Después están las distintas realidades de las familias que van haciendo que algunos tengan más necesidades de querer apresurar esos procesos y ves que otros lo toman como algo diferente, como un hobby y esos capaz que con menos presión terminan llegando mucho más. El otro día les pasaba a mis jugadores un vídeo de una charla de Fabricio Oberto en la NBA en la que hablaba de que un día cuando llegó a la NBA lo nominaron como el peor-mejor jugador del torneo porque era el tipo que jugaba 10 segundos, 20 segundos, un minuto, entraba a hacer falta, entraba para que descansara Tim Duncan y entonces fue buscando qué era lo que precisaba el equipo para meterse e intentar ser fundamental para el equipo. Bueno, yo hablo mucho de eso con los jugadores, porque no todos son la figura. Capaz que un jugador viene del baby y la rompía de 10 pero acá va a ser el lateral derecho y capaz que termina siendo el mejor lateral derecho. Me ha pasado de cambiar a jugadores de posición en Cuarta División de cambiarlos de posición y que me dicen 'No, pero yo nunca jugué acá' y terminan siendo una versión mejorada.

¿Qué caso recuerda?

El de Emiliano Martínez. Cuando lo agarro era enganche y nunca había jugado de 5. 'Pero yo no sé marcar' me decía. Yo estoy para tratar de ayudarte y está en vos querés mejorar. Hasta el día de hoy me llama el padre me llama Emiliano para decirme 'gracias' por ese cambio de puesto, pero yo no lo descubrí, lo único que hice fue acomodarlo un poco en la cancha, es parte de la labor.

¿Cómo se manejan a esos gurises que vienen de contexto crítico y sienten la presión de tener que sacar adelante a sus familias?

Creo que Nacional en eso ha hecho un trabajo recontra bueno con el grupo multidisciplinario que hay de nutricionista, psicólogo, asistente social. Entonces, cuando empezás a detectar cosas podés ayudar, hasta cierto punto porque hay veces que bueno, un club no es una ONG que lo pueda hacer, pero si siempre tratar de ayudar a los jugadores. Una vez descubrí en el desayuno a un chico que comía y agarraba comida en forma desmesurada. Y pensé, 'pah, cuánto hace que no debe comer'. Agarraba frutas, cereales, yogur, de todo. Al otro día lo mismo. 'Bueno, se ve que no desayuna en la casa' pensé. Al tercer día igual. Y ahí me enteré por la asistente social que el gurí vivía una casa, en un cuarto chico con seis hermanos y que la madre no trabajaba. Ahí le empecé a decir que no le diera vergüenza llevarse nada, que desayunara tranquilo, que se llevara lo que sobraba. Le hacía bolsas y se las ponía en la mochila. Pero son cosas que a veces no ayudan tampoco para que el jugador se pueda desarrollar de la mejor manera porque un jugador que pasa hambre, que está preocupado porque sus hermanos no tienen qué comer es una problemática que no termina nunca. Soy un apasionando de poder tratar de solucionar y es mentira que uno entrena dos horas al día. Yo estoy pendiente de mis jugadores las 24 horas. El otro día operaron a uno, por ejemplo. Me acuerdo que en pandemia les mandaba canastas que Nacional las hacía y a los que no les alcanzaba les armaba otra para poder ayudar aunque sabés que apenas es solo un granito de arena. 

¿Con qué jugador les ganó a los dirigentes?

Tuve gran cantidad de jugadores con mucho talento que no llegaron a a concretarlo y otros que eran muy cuestionados o con los que había muchas dudas en juveniles y después terminaron como Alfonso Trezza que se fue con 130 partidos en la Primera de Nacional y hoy está en Europa. Lo tuve en sub 16 lo tuve y jugó poco. Cuando terminó el año me dijeron de dejarlo libre, pero les dije que no porque era un jugador que corría a 200 kilómetros por hora y era difícil encontrar precisión a esa velocidad, entonces nosotros queríamos que entrara a 200 pero que definiera tranquilo por toda la ventaja que les sacaba a los defensores. Cuando terminó sub 17 me dijeron lo mismo porque tampoco jugó mucho. Pero su despliegue físico lo proyectaba como un jugador de fútbol europeo. 

Descubrió a Franco Fagúndez tras jugar las finales del Uruguayo 2019 contra Danubio y lo hizo fichar, del actual plantel ¿a qué jugador descubrió?

A Lucas Sanabria. Vino con edad de Cuarta de Florida y al día de hoy va y viene desde Florida. Vino a probarse un día, no hablaba y le pusieron el Mudo aunque en Florida es el Cabecita. Le mandabas a hacer 100 repeticiones y sabías que te podías dar vuelta porque las iba a hacer, un claro ejemplo que el factor humildad, no la humildad económica sino la humildad para querer mejorar y aprender, te pueden llevar adelante. Es como el caso de Bruno Damiani o el de Alfonso, tipos que se destacan porque quieren mejorar y para eso no hay techo. Entonces Lucas vino, se probó y le veía cosas interesantes, entonces lo fiché y lo metimos en el plantel de Cuarta que no es normal fichar un jugador en Cuarta. 

¿Y cómo se dio la llegada de Bruno Damiani?

Fue un caso especial porque vino de Liga Universitaria. Me lo recomendó Enzo Facchin, un jugador de Cuarta, zurdo, de proceso de selección. Me dijo que era su amigo y que lo tenía que probar. Le dije que yo también tenía amigos y se rio. Pero insistió tanto que pedí permiso a Taramasco para hacer una prueba de aspirantes. Cuando llegó lo vi grandote pero con un físico de Liga Universitaria, blando. Lo probamos una semana y no lo descartamos, le vi cosas. Le dije que volviera la semana siguiente. Cuando terminó le iba a decir que no, éramos la Cuarta campeona y no iba a tener lugar, pero justo se fracturó la muñeca uno de los centrodelanteros y pedí que lo ficharan. Trabajaba mucho, quería mejorar, le decía 'vos tenés que mover así, tenés que romper así, tenés que desmarcar así' y  el tipo respondía a todo lo que le pedíamos. 

¿Cuáles son las generaciones del futuro de Nacional?

Como te decía, Nacional está muy bien estructurado en todas sus formativas. Naturalmente hay generaciones que destacan más que otras. En tal sentido, la 2006 que ganó el Uruguayo sub 17 el año pasado tiene muy buenos valores. La dirigió Santiago Espasandín. De la 2007 que dirigí el año pasado hicieron la pretemporada Nahuel "Magia" López y Bruno Arady. Pero hay muchos talentos 

 

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