Antes del Mundial de Sudáfrica 2010, los que nacimos desde la década de 1970 para adelante sufrimos la desilusión de haber sido castigados con el peor costado de la historia del fútbol uruguayo. Hasta esa época, la celeste había sido protagonista de hazañas increíble, de mitos y de leyendas, de héroes, pero de ahí para adelante solo fuimos testigos de un triunfo en 30 años, el del gol de Daniel Fonseca en la hora del partido ante Corea del Sur en el Mundial de 1990.
Testigos privilegiados de una época histórica
Los uruguayos asisten a un período inigualable del fútbol celeste, con juego y récords individuales que escriben un tiempo de fútbol soñado