Al margen de las cifras sobre afectados por la pandemia mundial de coronavirus que ocupan a diario las primeras planas, el jueves pasado hubo un par de hechos importantes y bien contrapuestos en dos países de la región.
Mientras en la vecina orilla el gobierno de Argentina presentó a los acreedores un plan de reestructura de deuda por incapacidad de pago, por otro lado y en medio de la crisis global, Perú encontró un fuerte respaldo de los inversores globales que le permitió colocar deuda en los mercados internacionales por US$ 3.000 millones.
Esa emisión de bonos que financiará parte de un amplio estímulo económico en el país incaico registró una altísima demanda de los inversores que realizaron propuestas por US$ 25.000 millones, y se concretó a tasas de interés bajas a nivel histórico. El Bono Global 2026 se colocó a una tasa de 2,39% (195 puntos básicos de spread) y el Bono Global 2031 a 2,78% (210 puntos básicos de spread).
Se trata de una muy buena señal para otros países de la región con grado inversor, entre ellos Uruguay, que también presenta mayores necesidades de financiamiento para hacer frente a la emergencia sanitaria. El economista Aldo Lema destacó en su cuenta de Twitter que el mercado de deuda global para emergentes “se está reabriendo mucho más rápido de lo esperado”.
También el economista Javier De Haedo se expresó sobre el tema: “Hay que aprovechar esta oportunidad”, posteó en su cuenta de Twitter.
En el gobierno están haciendo un monitoreo constante sobre la marcha de los mercados. Por ahora, la estrategia pasó por activar gradualmente las líneas de créditos contingentes por casi US$ 2.200 millones. Días atrás se indicó a El Observador que en el caso de los mercados internacionales no se visualizaba a corto plazo la posibilidad de salir a buscar fondos frescos, aunque también se destacó “que todo es muy dinámico”.
El Tesoro uruguayo deberá endeudarse este año por casi US$ 4.000 millones para cubrir el déficit fiscal el pago de intereses y las amortizaciones de deuda, de los cuáles casi US$ 3.500 millones provendrán del mercado de capitales, de acuerdo a la planificación financiera del Ministerio de Economía previo a que estallara el coronavirus. El próximo 30 de abril la Unidad de Gestión de Deuda del MEF actualizará su cronograma de emisiones y fuentes de financiamiento para lo que resta del año.
El último dato de déficit fiscal que se conoce (febrero) pautó un rojo de las cuentas públicas del 5% del PIB, pero Lema estima que esa cifra podría superar el 10% en los próximos meses como consecuencia del impacto de la pandemia en Uruguay.
En tanto, el índice de riesgo país (UBI) que elabora República AFAP cerró la semana pasada en 277 puntos básicos tras tocar los 400 puntos el 23 de marzo. El UBI surge de la resta entre el rendimiento de los bonos del gobierno uruguayo y los bonos del gobierno de EEUU. Así, si hoy Uruguay saliera a financiarse en los mercados internacionales debería pagar un spread de casi 2,8% sobre el rendimiento de los papeles del Tesoro de EEUU. Previo a que estallara la crisis del coronavirus, el riesgo país de Uruguay estaba por debajo de los 200 puntos.
Por otro lado, el analista de Fitch Ratings, Todd Martínez dijo la semana pasada al semanario Búsqueda que el crecimiento débil y el alto déficit fiscal va empujar la relación entre deuda y PIB del sector público no financiero por arriba de 70%, desde el 62% en que se encontraba en 2019. A ello se suma “el salto en el tipo de cambio, frente al cual el país es muy sensible por tener el mayor stock de deuda en moneda extranjera entre aquellos con grado inversor”, explicó.
Sin embargo, destacó que este shock “también ha resaltado las fortalezas institucionales del país: un sistema político y social que demuestra cooperación y solidaridad en un momento de emergencia, y un estado de bienestar que permite políticas más efectivas para mitigar los efectos sanitarios y económicos del virus. Esta fortaleza institucional tiene una ponderación alta en nuestro análisis, y explica en buena medida por qué no hemos rebajado la calificación hasta ahora”, añadió.
La deuda uruguaya cuenta con nota de grado inversor por parte de cinco calificadoras de riesgo. Standard & Poor´s (BBB), Moodys (Baa2) y R&I (BBB) la colocan un escalón por encima del mínimo y con perspectiva estable. En tanto, DBRS (BBB low) y Fitch Rating (BBB-) lo ubican en el mínimo, con el agregado que está última tiene una perspectiva negativa.
El caso peruano
Para aliviar la crisis que está generando el virus, el gobierno peruano ha puesto en marcha un plan de estímulo económico equivalente al 12% del PIB, en medio de una cuarentena por el virus que ha paralizado el país.
Se trabaja con tres líneas de obtención de liquidez: reasignaciones presupuestales, manejo de activos y acceso al mercado de deuda, según informó la ministra de Economía de ese país María Antonieta Alva en un mensaje público. "Encaminar un plan de esta magnitud, sin precedentes, requiere de un robusto respaldo financiero", dijo la ministra.
También detalló que aproximadamente un 50% de la demanda por los bonos provino de cuentas de inversionistas de Estados Unidos, un 30% de Europa y un 20% de Asia y Latinoamérica. BlackRock, Wellington, Easy AA, Easy W y otras cuentas grandes a nivel mundial invirtieron en el bono peruano, informó el diario El Comercio.
Además, en la primera semana de marzo, las clasificadoras de riesgo internacional Fitch y Standard & Poor's ratificaron la nota crediticia del Perú (BBB+) y su panorama económico. La economía peruana registró en 2019 déficit fiscal de 1,4% del PIB, deuda bruta de 36,5% del PIB e inflación de 1,9%, con crecimiento potencial de 3,5%. En el mercado, antes de la emisión, los bonos peruanos estaban con rendimientos parecidos a los uruguayos, según el economista Lema.
(Con información de Reuters)