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Tres Mundos en El Tesoro: gastronomía y deco en la Barra

Tengo un amor declarado a los 4 vientos por los espacios que combinan varios placeres de la vida y se disfrutan con varios sentidos

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07 de mayo de 2014 a las 00:00

El Café el Tesoro, en el barrio del mismo nombre pasando el puente de la Barra a mano izquierda, en Punta del Este es una maravilla que podría estar en cualquier capital cosmopolita y sin embargo esta acá nomas.

Desde afuera, el cemento y vidrio alternan gráfica luminosa, plantas y señalización variada que promete un contenido interesante, pero supera ampliamente las expectativas, y uno puede pasarse horas en los distintos sectores del lugar.

En esta especie de multiespacio cool se encuentran: el estudio del Arquitecto Diego Montero, la tienda Deco 3 mundos y el Café el Tesoro del chef Alejandro Tarditti.

Se respira diseño, viajes, olor a pan recién sacado del horno y atmósfera internacional, responsabilidad de la mercadería traída de varios puntos del globo, así como de comensales de diverso origen y distintas lenguas.

La música puede ser jazz o bossa nova, la atención esmerada y detallista sin ser invasiva, los productos frescos y con combinaciones creativas y gourmet, en una carta no extensa pero sí cuidada, hacen una experiencia única y que uno ya quiere repetir antes de salir del lugar.

La selección de adornos y muebles de diseño internacional para el café junto a una tienda donde abundan también elementos de escultores, artistas o diseñadores argentinos o de más allá, hacen del conjunto un verdadero universo de piezas y objetos de deseo.

Desde guías de viaje de Wallpaper, luminarias inspiradas en Tom Dixon, esculturas de Laura Sanjurjo, alfombras orientales, mantas de lana merino o muebles reciclados, vale la experiencia y ejemplo a los innumerables comercios de Montevideo.

Si se logra en Punta del Este por qué es tan difícill replicarlo en Montevideo? Hablo del concepto general, de cuidar presentaciones y exhibición, de seleccionar y curar contenidos. Cada vez más pero aún son excepciones y no regla en la capital.

El visitante sí lo aprecia, no es lo mismo eso que otras cosas, no es igual que los productos sean frescos que no lo sean, ni que no se agregue nada a la visita en servicio o experiencias.

No se necesitan cartas infinitas de platos término medio sino más cortas pero especializadas. No se necesitan inversiones millonarias sino buen ojo para ambientación. Los negocios no son sólo lo que venden (hace rato) sino también las experiencias diferenciales que ofrecen y acá hay material para comprobarlo.

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