Esta semana se registró un hecho insólito en Artigas, donde una bebé nació en una cuneta, a metros del Hospital departamental, y debió ser rescatada por una persona que no se desempeña como médico pero se encontraba en el lugar.
Una pareja que esperaba el nacimiento de su hija había acudido al centro de salud para realizarse los últimos estudios. Sin embargo, tras ser informados por los especialistas de que “hoy no iban a tener” a la niña, decidieron regresar a su hogar.
Horas después, la mujer comenzó el trabajo de parto, por lo que decidieron salir de urgencia rumbo al hospital. "Cuando vamos en el auto, ya estaba con la cabeza afuera", relató el padre al medio local Artigas Noticias.
La bebé terminó naciendo en la calle, justo cuando la madre se bajaba del vehículo con la intención de ingresar al centro asistencial para recibir atención médica. La recién nacida cayó al suelo, por lo que el padre corrió rápidamente a pedir ayuda en la emergencia del hospital. Sin embargo, según contó, allí “no hacían caso y no sabían” de lo que hablaba. “Hacía dos horas había estado ahí”, recordó.
La niña, a quien llamaron Ana Clara, se golpeó “muy fuerte contra el suelo”, por lo que “se pegó la cara contra el piso”, narró el padre.
La primera asistencia a la bebé fue brindada por una persona que se encontraba en el lugar acompañando a su pareja para realizarse estudios. Alex Abreu, director de Eventos de la Intendencia de Artigas, fue quien se acercó a ayudar.
El jerarca realizó maniobras de reanimación, ya que Ana Clara no presentaba signos vitales en el momento de ser levantada del suelo.
Según relató el padre, los médicos no se hicieron presentes en el lugar porque, de acuerdo con el "protocolo, no pueden salir para afuera". Además, explicó que incluso intentaron detenerlo porque sacó la “camilla a la fuerza”, ya que en ese momento se puso “mal” por la situación. El padre de la recién nacida adelantó que realizará una denuncia ante las autoridades por lo ocurrido.
Según relató Abreu, el hombre ingresó a la sala de emergencias gritando “se muere mi bebé”, y salió inmediatamente hacia el exterior del centro médico. Al llegar al lugar, se encontró con la bebé boca abajo, en una cuneta. “No podía creer lo que estaba viendo, estaba en mi falda y no respondía”, recordó.
Finalmente, la niña fue atendida por personal médico. Los profesionales constataron que nació con 3 kilos 560 gramos y 49 centímetros.