En la nueva guerra fría, Taiwán es el epicentro. Esta semana 28 cazas chinos sobrevolaron la isla, un récord en términos invasivos por parte de la China continental que aspira a unificarse con la isla más tarde o más temprano. Como ha hecho con Hong Kong, donde esta semana atropelló al diario democrático Apple y los habitantes locales salieron a comprar masivamente la edición de emergencia que el periódico pudo sacar.
Mientras la presión de China no cesa, la situación de Taiwán no deja de ser apasionante en esta economía digitalizada donde desde un automóvil a un lavarropas todo está lleno de chips que ni sabemos donde están o que hacen. Y los chips vienen en su enorme mayoría de Taiwán.
Y ante tal concentración de oferta, se está dando una demanda que los taiwaneses no están pudiendo cubrir. Hay una extraña situación de posible inflación y de escasez que ocurre en rubros completamente distntos.
La soja y el maíz están con un stock muy bajo por los quiebres de las cosechas pasadas en EEUU, la incertidumbre por la sequía en esta y también el quiebre del maíz safrinha en Brasil, que está importando de Argentina y EEUU cuando es un habitual exportador.
El cobre escasea porque la reconversión a energías renovables genera un demanda inédita como en litio y en los llamados minerales “raros” que se necesitan en los componentes de la nueva economía.
El petróleo escasea y escaseará porque debido al cambio climático hay que dejar de extraerlo. Pero la reconversión del transporte demora. Nadie invierte en nuevos yacimientos, la oferta enfrentará problemas para crecer, la demanda sigue estando. El petróleo marca máximos desde tiempos prepandemia.
Pero en el caso de los semiconductores el mercado es muy extraño. El predominio casi total de la oferta es de la TSMC, o Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, Limited, que desde 1987 ha ido ganando el mercado mundial y se mantiene como vanguardia tecnológica abasteciendo a empresas de occidente como Apple, que se ha rumoreado se fusionaría con la taiwanesa. Espera llevar la miniaturización a la que puede ser la última frontera 3 nanómetros (el standard actual es 5 nanómetros).
La fragilidad de la oferta es un dolor de cabeza sobre todo para las compañías automotrices, es junto a los sabotajes de hackers de los grandes riesgos por delante y la gran escasez que ha emergido en este tiempo.
General Motors por ejemplo estimó que la inflación y la escasez de chips generará sobrecostos por US$ 3.000 millones en el segundo semestre, pero que aún así conseguirá ganancias sólidas. Da la impresión de que el mundo post pandemia en el hemisferio Norte viene con una fiebre de consumo que abarca desde los automóviles a la carne vacuna.
Otro de los precios altamente inflacionados es el de los fletes marítimos, que están también en niveles récord, trasladando productos de un lado a otro con una demanda que supera la flota mundial existente.
Y construir barcos o fábricas de chips, no es algo que se pueda hacer de una semana para la siguiente.
Esta semana los mercados se mostraron histéricos. El Dow Jones tuvo su peor baja desde octubre. Hasta el jueves todas las materias primas estaban teniendo “su peor semana desde”…, la soja en siete años, el oro y el cobre desde marzo de 2020, la madera en su cuarta semana consecutiva de bajas. La baja del jueves en el aceite de soja fue la mayor de la historia en dólares.
Pero el viernes los granos ya subieron con mucha fuerza. Una era de inestabilidad que perdona pocos productos. ¿Cuáles perdona? La carne y la lana. Que mantienen su estabilidad y precio ascendente.
El país ganadero es una gran caja de ahorro que soluciona la economía de más de dos tercios del territorio con miles de empresas la mayoría pequeñas y medianas, familiares, que han generado la mayor producción de terneros en este otoño. Un oasis de estabilidad en este mundo de mercados que se han vuelto montañas rusas y en el que una invasión de China a Taiwán nos puede dejar sin chips que no sabemos bien que hacen hasta que no están allí y nada funciona.
El presidente estadounidense, Joe Biden, está logrando apoyo de los dos grandes partidos para un plan de US$ 50.000 millones que le permita reducir la dependencia de los semiconductores importados, y le permita ganar la batalla tecnológica a China. Mientras China hace su propia apuesta. Aunque no sabemos con exactitud por qué montos, sí se sabe que el primer ministro Xi Xinping ha puesto a Liu He, el “Lito Alfie” del gobierno de Xi, a supervisar una amplia variedad de segmentos, desde el comercio hasta las finanzas y la tecnología.
Tiene la tarea de liderar el llamado desarrollo de chips de tercera generación, además de una serie de medidas de apoyo financiero y público a dicha tecnología, en otro aspecto que revela que estos son tiempos de una nueva guerra fría y de una nueva escasez de todo tipo de productos. Una vorágine en los mercados en la que calladita “la vaca les gana”. Al menos en estabilidad a buenos precios, ahora acompañada por la oveja. l