A pocas cuadras del emblemático puente de La Barra, en un espacio rodeado de árboles verdes y vegetación, existe una tienda diferente. Un lugar para descubrir de a poco y recorrer con tiempo utilizando los sentidos.
En 3Mundos, el mensaje es claro: se trata de una tienda de diseños propios que no sigue la tendencia, sino que la crea e identifica. “Lo que me gusta lo vendo en mi tienda. Lo mismo me pasa con la ropa; lo que me pondría lo hago”, dijo Sanjurjo a El Observador.
Al llegar al lugar se encuentran grandes ventanales en forma de galería que regalan luz natural para la exhibición de sus productos. Una gran puerta de metal separa la tienda con el estudio de arquitectura ubicado en el piso superior donde ella dibuja y crea.
Una vez dentro, el local mantiene la arquitectura de un viejo almacén de campo, reciclado cuidadosamente por el reconocido arquitecto Diego Montero, y el interiorismo a cargo de Laura. El cálido y seductor entorno invita a recorrer las instalaciones perdiéndose en sí mismo y olvidando por completo la noción del tiempo. Está organizado por sectores donde se pueden encontrar desde almohadones de varios tipos (algodón, piel de chivo, corderito), butacas y sofás de diseño de autor, obras de arte, lámparas, percheros, alfombras importadas, esculturas de gran tamaño de diferentes artistas contemporáneos, indumentaria femenina y masculina, cientos de libros de diseño, arquitectura y cocina.
Un objeto a destacar son varias esculturas del reconocido artista belga William Sweetlove, que hace 3 años utilizó el espacio de 3Mundos para hacer su muestra, convirtiéndolo en un espacio de arte no convencional.
Desde una persona que va a comprar o comprarse un regalo, hasta una familia que llega al lugar en busca de redecorar su hogar, hay opciones para todos. “Hay personas que vienen directamente a buscar algo específico: ya saben que vendo alfombras, que vendo muebles. Hay otros que vienen a mirar porque les divierte, vienen seguido y siempre encuentran algo para llevarse”, comentó.
En cuanto al café, que está a cargo del chef Alejandro Tarditti, se encuentra perfectamente ubicado al fondo de la tienda. Alí se exhiben sus codiciados productos elaborados artesanalmente y productos importados desde Portugal. Está abierto desde temprano y se puede desayunar, almorzar, merendar y cenar. Las exquisiteces que se producen hacen que el boca a boca funcione efectivamente, y hay quienes llegan al lugar buscando deleitarse con los panes hechos con levadura natural, tartas dulces y saladas, sandwiches de pita de cordero, entre otros. Con todo, el plato estrella es el salmón curado gravlax, un aperitivo escandinavo que consiste en finas rodajas de salmón curadas en sal, azúcar y eneldo.
Dos grandes mesas blancas multitudinarias sorprenden al acceder al espacio del café. Es que a su propietaria le gusta la idea de acercar a las personas que no se conocen y mezclarlas, un concepto que se encuentra bastante difundido en Europa y en restaurantes de Buenos Aires.
En el jardín hay mesas separadas y un reservado abierto con sillones y lámparas que decoran el lugar y generan un espacio íntimo y confortable. “La relación tienda-café se potencia. Hay personas que vienen solo por el café, y ya que están recorren el lugar. Y si les gusta algo, lo compran”, asegura Laura.
Egresada de la Facultad de Bellas Artes en Argentina y radicada en Punta del Este hace 23 años, Laura confiesa “que una cosa llevó a la otra”.
En un mercado donde conseguir materiales es muy difícil, Sanjurjo se acostumbró a utilizar hasta el último recurso. Su principal mandamiento es no tirar nada, sino pensar en que puede transformarlo. “Es nuestra realidad. No podemos partir de los materiales ni de nada. Aprovechás hasta lo último, te acostumbras a pensar así, diseñás así, creás así. De alguna forma es éticamente correcto que trabajes con un cuero que sobró de una silla y que transformás en un collar...”.
El mobiliario de la tienda es un claro ejemplo de lo que dice: mesas de cobre pulidas con bases de madera, un sillón de diseñador de los años 50 re tapizado en cuero de vaca, hasta lámparas hechas de tazas de café perfectamente ensambladas creando un objeto de decoración y obra de arte. 3Mundos es una tienda poco común, ideal para recorrerla y vivirla como propia, un lugar con estilo único, bien fiel a los principios de quien le da vida.