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Visiones contrapuestas en Irán sobre cómo satisfacer reclamos

Manifestantes exigen reformas y mejores condiciones de vida

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09 de enero de 2018 a las 05:00

Las autoridades iraníes aparecen divididas sobre qué medidas tomar para dar respuesta al descontento popular que originó las protestas ocurridas desde finales del año pñasado y hasta la semana anterior.

El presidente Hasan Rohani aboga por conceder mayores libertades a los ciudadanos pero choca con la resistencia de un campo conservador reticente, representado por el ayatolá Jamenei, que es quien en realidad gobierna.

"Decir que las reivindicaciones de la población se limitan a cuestiones económicas es errar el tiro", afirmó este lunes Rohani, al ser mencionado en un comunicado divulgado por la presidencia.

"El problema que tenemos es la distancia que separa a los dirigentes de la generación joven. Nuestra manera de pensar es diferente de su manera de pensar; el problema es que queremos que la generación de nuestros nietos viva como nosotros", agregó el presidente.

Del 28 de diciembre al 1 de enero, hubo manifestaciones acompañadas de episodios de violencia en decenas de ciudades del país para protestar contra el aumento de precios y la demora en la implementación de reformas.

Las protestas dejaron un saldo de 21 muertos.

Las autoridades, de todas las tendencias, hablan de "reivindicaciones legítimas" contra la inflación y el desempleo, al tiempo que condenan "la violencia".

Los manifestantes corearon consignas contra el poder en su conjunto y colocaron en la misma bolsa a los conservadores y Rohani, un moderado reelecto en mayo con el apoyo de los reformistas.

"La gente tiene reivindicaciones económicas, políticas, culturales y sociales", afirmó Rohani, que tiene un poder limitado frente al guía supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y las otras instituciones que controlan los conservadores.

"Aunque las cuestiones económicas tienen un gran rol en las protestas, la solución a estos problemas pasa por reformas políticas y más libertades civiles", afirmaron no obstante dieciséis dirigentes reformistas a través de una carta abierta.

Este lunes, los periódicos reformistas y el diario gubernamental Irán dedicaron sus portadas a la decisión del Consejo municipal de Teherán, controlado por reformistas, de asignar un lugar público a las concentraciones y protestas, un modelo muy semejante al de Hyde Park en Londres.

Críticas cruzadas

Pero el diario ultraconservador Kayhan fustigó esta iniciativa y criticó durmente a los "pretendidos reformistas que quieren cambiar la naturaleza del problema".

"Han olvidado que la gente protestó primero contra ellos", afirmó el diario.

Más allá de los ataques, las decisiones económicas del gobierno están en el centro del debate, en un momento en que el Parlamento iraní examina un proyecto de ley de finanzas presentado por Rohani para este año.

La comisión presupuestaria especial del Parlamento ya excluyó aumentar los precios del combustible y los suministros de agua, electricidad y gas, como pretendía el gobierno.

Un aumento de precios no juega "en absoluto en interés del país", consideró el presidente del Parlamento, Alí Lariyani, que abogó por medidas de ayuda a los sectores sociales más desfavorecidos, cuando el desempleo alcanza oficialmente el 12% (y que trepa a casi 30% entre los jóvenes de 15 años a 24 años).

A su vez, Rohani también fue crítico del Parlamento, al considerar que no es su función cambiar los objetivos presupuestarios.

No se puede "no corregir los precios y no aumentar los impuestos" y al mismo tiempo incrementar los salarios "y ocuparse de los pobres", afirmó el presidente, acusado por los conservadores de llevar una línea más liberal.

Rohani cimentó su campaña electoral sobre la promesa de una mejora económica gracias al levantamiento parcial de las sanciones extranjeras contra Teherán, tras el acuerdo internacional sobre el programa nuclear iraní que fue alcanzado en julio de 2015, obra maestra de su primer mandato (2013-2017).

Pero las consecuencias económicas concretas de este acuerdo –que fue muy criticado por una parte de los conservadores– tardan en dejarse sentir.

A eso se agrega la incertidumbre provocada por la actitud del presidente estadounidense Donald Trump, que amenaza regularmente con sacar a su país del acuerdo, lo que contribuye a enfriar un poco más el impulso de los inversores extranjeros interesados por Irán y que el país necesita como plataforma de lanzamiento para su economía.

EEUU y el programa nuclear iraní

Irán advirtió este lunes a la comunidad internacional sobre una posible salida de Washington del acuerdo sobre el programa nuclear iraní, a pocos días de una decisión estadounidense sobre esta cuestión.

"La comunidad internacional debe prepararse para una posible salida de EEUU del acuerdo nuclear dentro de unos días", declaró el viceministro de Relaciones Exteriores iraní, Abas Araghchi, uno de los principales negociadores de este acuerdo.

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