Los nacidos desde 2010 se enfrentan a una educación que debe adaptarse a sus características únicas: digitales, globalmente comprometidos y preocupados por su salud mental. El autor plantea los retos y oportunidades para repensar el sistema educativo desde una perspectiva intergeneracional.
Uno de los grandes desafíos que enfrentan los sistemas educativos yace en como posicionarse a la luz de forjar futuros mejores para las nuevas generaciones en tiempos marcadamente disruptivos.
Ciertamente las sociedades pueden progresar sobre la base de estimular el debate de ideas desde posicionamientos contrapuestos, respetuosos y propositivos que coadyuven a mejorar la calidad de vida y de pensamiento.
Parecería ser que todo planteamiento educativo, del orden que sea, está bajo sospecha, es descalificado y se le imputan intereses “oscuros” y “foráneos”
La reflexión durante y posterior a la pandemia se movió en por los menos en dos direcciones respecto al rol de la escuela
El derecho al desarrollo forma parte de una concepción comprensiva de derechos humanos, vinculado al derecho a la educación y aprendizajes relevantes y sostenibles
Lamentablemente la educación no constituye, en la actualidad, un asunto prioritario a escala global, y en particular, está lejos de serlo en América Latina